La India, un socio con potencial | Alemania | DW | 03.11.2019
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Opinión

La India, un socio con potencial

La canciller Merkel hace bien en mostrar sintonía con el primer ministro indio Narendra Modi. Puede que su democracia no sea perfecta, pero comparte los valores occidentales, opina Michaela Küfner.

Indischer Premierminister Modi bei Bundeskanzlerin Merkel (picture-alliance/AP/M. Sohn)

Merkel y Modi en una imagen de archivo.

Jinetes con uniforme de gala escoltan la limusina de la canciller los últimos metros hasta la llegada. Tanta pompa no es lo habitual para Angela Merkel. El primer ministro indio, Narendra Modi, y la canciller alemana se aprecian mutuamente. Críticas sí, pero sobre todo más cooperación económica: ese fue el mensaje clave de Angela Merkel en la quinta cumbre intergubernamental germano-india en Nueva Delhi.

Alemania quiere ser un socio cercano cuando Modi construya su 'nueva India'. Hay graves abusos contra los derechos humanos y déficits democráticos en la autoproclamada democracia más grande del mundo. Como en Cachemira, campo de internamiento para ciudadanos expulsados ​​por la fuerza. Pero Merkel solo se refiere a estos públicamente cuando es preguntada y sólo frente a los periodistas alemanes. La situación de la población en Cachemira, repentinamente sometida a un toque de queda, "no es ni buena ni sostenible" y tiene que "ciertamente mejorar", dice la canciller. Eso es suficiente para provocar una tormenta de indignación en las redes sociales en la India.

Críticas entre bastidores

Incluso en privado, fuera de los micrófonos, Merkel se refirió a Cachemira, a la altura de lo que se espera por su imagen como 'Líder del mundo libre'. Pero durante las conversaciones con el primer ministro Modi, la principal preocupación de Angela Merkel fue allanar el camino para el posible acuerdo de libre comercio entre la India y la Unión Europea. Las conversaciones han avanzado bastante y hay esperanzas de que Modi se arriesgue a un nuevo intento en su segundo mandato.

Deutsche Welle Michaela Kuefner, TV Portrait (DW/B. Geilert)

Michaela Küfner, corresponsal en Berlín de DW.

Inteligentemente, Merkel evita vincular intereses económicos y cuestiones de derechos humanos. Sin embargo, no elude las críticas al primer ministro Modi. Porque en casa, en Alemania, la coalición de gobierno no se cansa de decir a los cuatro vientos que de eso depende su supervivencia: el país no se encuentra únicamente integrado en una economía mundial, sino también en un feroz sistema de competencia global. Los temores a quedar aplastados en la guerra comercial entre Estados Unidos y China afloran en Europa. No hace falta explicar esto en Asia. Los indios lo saben y confían en que un fortalecimiento de los lazos con la India se está convirtiendo cada vez más en una atractiva opción para Occidente.

Socio sin peso suficiente

La India tiene un enorme potencial, pero no resiste ninguna comparación con China. Si ambos países eran económicamente comparables antes de la década de 1990, China hoy genera cinco veces el producto nacional bruto de la India con casi la misma población. Mientras Modi todavía está ocupado poniendo un retrete en el jardín para cada familia india, China está inmersa en avanzar en sus sueños geopolíticos para el futuro.

Modi también sueña con un mayor papel de la India en la escena política mundial. Pero aún carece del peso económico necesario para seguir a los grandes actores, más allá de su condición de potencia nuclear. Merkel encuentra aquí buena acogida al proponer una relación beneficiosa para ambos, cristalizada en los 22 documentos bilaterales firmados en estos tres días de visita oficial, pero que todavía tienen que convertirse en un impulso real tras superar toda la burocracia restante por ambos lados. Es evidente que son necesarios nuevos vínculos con un país como la India, sobre todo cuando son necesarios para garantizar la posición de Alemania en el mundo.

Pero ya en el vuelo de regreso a Berlín vuelve a hablarse de las disputas en la coalición de gobierno y la discusión de la renta básica. Las cuestiones locales consiguen, a preguntas de los periodistas, bajar la altura de vuelo del debate. Llega el rumor de que los indios planean renombrar una nueva estación de metro alimentada con energía solar que visitó la canciller como "Estación Angela Merkel" después de su partida. Que además es la última estación de la línea. Qué (des)acertado.

(lgc/ms)

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