La historia del arte fantástico: curvas, bestias y guerreros con bíceps de acero | Cultura | DW | 03.11.2020
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Cultura

La historia del arte fantástico: curvas, bestias y guerreros con bíceps de acero

Voluptuosas mujeres, demonios alados, musculosos luchadores. La fantasía también es arte. La editorial alemana Taschen lanzó un nuevo libro sobre la historia del arte fantástico y sus más importantes representantes.

Con "Obras maestras del arte de la fantasía", Taschen-Verlag pone en el mercado otro volumen de dimensiones gigantescas (7,5 kilogramos, 29 x 39,5 cm, 532 páginas). Un inmenso libro que no solo presenta la historia y el mundo de este género en textos comprensibles, sino también en numerosos ejemplos pictóricos de las obras originales. 

Hace más de 500 años, el pintor holandés Hieronymus Bosch (El Bosco) pintó alegorías religiosas, temas bíblicos para mantener a los fieles a raya. Con sus monstruosos pájaros y oscuras criaturas quería advertirle a la gente que es mejor elegir a Dios en lugar de rendirse al pecado. Su mundo fantástico sigue siendo una fuente de inspiración, al igual que las pinturas del artista renacentista Miguel Ángel o del simbolista francés Gustave Moreau, cuya libertad artística también produjo figuras aterradoras en sus lienzos, dice la editora Dian Hanson.

El arte fantástico comienza con Lewis Carroll

Pero el arte fantástico como se entiende hoy en día no existía en la Edad Media. "El arte de la fantasía solo es posible después de que abandonamos nuestra creencia en dragones, brujas, gorgonas, ninfas y grifos (seres mitad león mitad águila)", agrega la editora. Por lo tanto, los orígenes del arte de la fantasía no se encuentran en los Países Bajos medievales, sino en la Inglaterra de mediados del siglo XIX.

El libro infantil de Lewis Carroll "Alicia en el País de las Maravillas" apareció en 1865 como el primer libro con páginas interiores ilustradas por el caricaturista John Tenniel. Por primera vez, el británico inventó sofisticados mundos visuales para patos parlantes, gatos sonrientes, orugas humeantes o lagartos que trabajan como deshollinadores. Las ilustraciones de los clásicos de los libros infantiles como "La historia de Pedro Conejo" o "Pinocho" también forman la base del arte fantástico. Su objetivo era crear mundos oníricos para "satisfacer los anhelos infantiles", según Hanson.

El camino de los reyes, de Michael Whelan

El camino de los reyes, de Michael Whelan

En 1889, H.J. Ford inventó criaturas que todavía hoy tienen una gran influencia en las películas, juegos y novelas del género fantástico: dragones, grifos, superhéroes. También creó ilustraciones alrededor de 1900 para "Peter Pan" o "Los viajes de Gulliver" de Swift. En la carrera por las criaturas más fantásticas, incluso experimentaron especialistas en vitrales Art Nouveau como Harry Clark, que en 1916 proporcionó ilustraciones a la fantástica ópera del alemán colonés Jacques Offenbach, "Cuentos de Hoffmann".

Los "cuadernillos" reviven el mercado de la fantasía

Un gran éxito se logró en 1912 con "Tarzán de los monos", una caricatura dibujada por el artista. La demanda fue enorme y atrajo a cada vez más artistas especializados a este nuevo tema. Porque, a diferencia del arte noble, el arte de la fantasía es un producto comercial, una mercancía de masas.

Los pioneros en la formación de estilos para la cultura de la imagen fantástica son los "Weird Tales", una revista estadounidense que publicaba historias de fantasía, ciencia ficción y terror en tiras cómicas desde 1923. Entre ellas se encuentran las obras del especialista en horror H.P. Lovecraft, que supo erizar los pelos de forma magistral, dándole gran fama a esta mercancía de quiosco. La preferencia por lo macabro en los "Cuentos Raros" ya se puede ver en las portadas, en las que fantasmas de ojos saltones, monstruos resbaladizos e intrépidos luchadores de todos los colores y formas retozan. Aparecen nuevos superhéroes, bárbaros y primitivos como "Conan", una de las figuras más grandes e importantes del género de la fantasía, o profundos y derivados de la mitología griega, como "Cthulhu" de Lovecraft. Los "Cuentos Raros" se vendían muy bien.

La literatura fantástica sigue el camino de la fantasía

Tales cuadernillos existían para los fanáticos de la ciencia ficción. Pero la fantasía y la ciencia ficción... son dos mundos diferentes, como se evidencia en los motivos: las naves espaciales son impensables en el mundo de la fantasía. Aquí dominan los dragones enloquecidos como el arma secreta de los héroes de bíceps de acero.

Un mundo que se supone que debe parecer tan poco científico y loco como sea posible. Y tan sensual como sea permitido. En los años 30, las portadas con damas ligeras de ropa y poses salvajes aumentaban las ventas y se convertían en una droga sustitutiva para los frustrados y empobrecidos lectores estadounidenses.

El sexo vende, también en el arte de la fantasía

Algunas imágenes son incluso censuradas porque a algunos les parece "demasiado atrevidas”. Pero a finales de los años 30, llegó otra innovación al mercado. Los autores de fantasía como J.J. Tolkien escriben entonces textos más largos y novelas. En 1937 se publica "El Hobbit" y en 1954 la obra maestra de Tolkien "El Señor de los Anillos". Libros como "Las Crónicas de Narnia", publicado en 1953, subrayan la importancia del género de la fantasía y aumentan aún más su popularidad.

La revolución francesa de la fantasía

En 1974 se publica en París la revista de tiras cómicas "Métal Hurlant", que lleva a Francia a la vanguardia como lugar de la fantasía. "Screaming Metal" es "psicodélica" y se convierte en una plataforma para que los artistas europeos cuenten historias para adultos. Un precursor de la novela gráfica con el que los lectores mayores se sienten entendidos. Incluso la novela "Salammbô" de Gustave Flaubert fue publicada en formato de cómic por "Métal Hurlant". No solo la escena literaria, sino también la cinematográfica, en torno a los directores de Nouvel Vague, Alain Resnais y Federico Fellini, se suscriben a "Métal Hurlant", de la que hay una filial en EE.UU., así como en otros países europeos desde 1976.

Mural de Angouleme, Francia

Mural de Angouleme, Francia

Los lectores que prefieran menos curvas se suben al tren de fantasía que va paralelo a la cultura del Señor de los Anillos, introducida por los hermanos Greg y Tim Hildebrandt quienes le dieron al continente ficticio de "Tierra Media” y a todos sus seres su apariencia visual a mediados de los años 70.

En 1974 también se lanza el juego de rol "Dungeons and Dragons”, en el que los jugadores viven nuevas aventuras con elfos, dragones o enanos imaginarios. En Hollywood se crean "Star Wars" y la serie de películas "Alien", ambas de enorme éxito. La popularidad internacional de la cultura de la fantasía está creciendo. Los éxitos de las películas, pero también el auge de los juegos digitales y las ferias como Comic-Con y la Convención Mundial de Fantasía promueven la aceptación del público en general. Los artistas del arte de la fantasía han logrado salir de los anaqueles baratos. Sus originales están generando ahora ingresos en subastas tan altos como los de reconocidos pintores o escultores.

(jov/er)

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