La eurozona espera ahora un refuerzo del FMI | Economía | DW | 31.03.2012
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Economía

La eurozona espera ahora un refuerzo del FMI

Han acordado aumentar los “fondos anticrisis” a 800.000 millones de euros y ahora esperan respuestas positivas: los europeos movieron ficha en Copenhague, pero la partida por salir de la actual crisis continúa.

Foto de familia del Ecofin, el grupo de ministros de Finanzas de la zona euro.

Foto de familia del Ecofin, el grupo de ministros de Finanzas de la zona euro, en Copenhague.

Europa puede sola. Europa tiene que hacer más por solventar ella misma las dificultades económicas que la achacan. Éste es el mensaje que desde hace meses se emite en cada encuentro y desde cada púlpito internacional. Un billón de euros se pedía que los europeos pusieran al servicio del euro, a modo de cortafuegos que le demostrase a los mercados que, en caso de incendio, había preparada agua en abundancia.

Sobre todo Alemania se oponía a ampliar los actuales mecanismos de rescate y estabilidad financiera hasta tal cifra. Finalmente, los ministros de Finanzas de la eurozona, reunidos en Copenhague, llegaron este viernes (30.03.2012) a un compromiso por el que se supera el límite marcado por los germanos -500.000 millones de euros primero, 700.000 millones después- pero no se llega al billón demandado por entidades como la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

Dado el paso de otorgar más capital a la salvaguarda de la moneda única y al combate de sus problemas, Europa espera contrapartidas. En abril, el Fondo Monetario Internacional celebra en Washington su congreso de primavera, y los socios comunitarios quieren que se refuerce económicamente al organismo, en previsión de lo que pueda pasar con España e Italia.

Con los ojos puestos en el sur

La ministra de Finanzas finlandesa, Jutta Urpilainen, con su homóloga danesa, Margrethe Vestager (izq.)

La ministra de Finanzas finlandesa, Jutta Urpilainen, con su homóloga danesa, Margrethe Vestager (izq.)

Si los diez Estados miembros de la UE que no utilizan la moneda única participarán, y en tal caso con qué monto, en el préstamo bilateral que sus socios de la zona euro planean conceder al FMI no está muy claro todavía. Sin embargo, lo que los ministros de Finanzas que se encontraban en la capital danesa dejaron claro es que están dispuestos a poner sobre la mesa del organismo internacional 150.000 millones de euros. Y que quisieran no ser los únicos en hacer lo propio.

“El FMI necesita fondos de todas las economías que lo componen”, declaró el vicepresidente del Banco Central Europeo, Vitor Constâncio. El G20, entre otros, tiene que decidir aún si libera más recursos con dirección a Washington, y eso dependerá de lo creíble que consideren sus integrantes el esfuerzo de 800.000 millones de euros aprobado ayer por el Ecofin.

La demanda europea tiene los ojos puestos en el sur del continente. Aunque la canciller alemana, Angela Merkel, aseguró en una entrevista concedida al diario checo Lidové Noviny ser “optimista” con respecto a España, el país se encuentra bajo vigilancia especial de la Comisión Europea. Los recortes a los que tiene que hacer frente son draconianos este año, y el próximo aguarda la segunda fase de ajustes para ceñirse al déficit exigido por Bruselas. La política de ahorro no hace prever impulsos económicos, sino más bien todo lo contrario.

“España cumplirá con todos sus objetivos”, dijo Merkel, pero muchos se preguntan a qué precio, y si el remedio no será al final peor que la enfermedad. Y el destino de Italia es similar. Si estos dos países se tambalean, los 800.000 millones de euros podrían ser insuficientes para mantener en pie el castillo de naipes. Entonces es cuando se necesitará un FMI con capital suficiente para poner en orden la baraja.

No sólo apaciguar, también frenar

Wolfgang Schäuble, el ministro alemán de Finanzas, rodeado de sus colegas en Copenhag

Wolfgang Schäuble, el ministro alemán de Finanzas, rodeado de sus colegas en Copenhague.

Otra de las cuestiones que se seguía debatiendo este sábado (31.03.2012) en Dinamarca es la polémica tasa a las transacciones financieras, por la que apuesta el ministro alemán de Finanzas, Wolfgang Schäuble, pero que no encuentra unanimidad entre los europeos. Schäuble habría propuesto solucionar las diferencias aceptando una vía intermedia que grave sólo el comercio con títulos de valores, como sucede en Reino Unido. Los socialistas en el Parlamento Europeo, sin embargo, critican que esto no lleva al objetivo final, ya que “los instrumentos más importantes de la especulación” no se verían afectados.

Igualmente, la regulación de las agencias de rating es tema en Copenhague. El Ecofin se esfuerza por presentarse no sólo como un apaciguador de mercados, sino también como un grupo que trata de ponerles coto.

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