La eternidad es el premio a Klose | Los campeones mundiales | DW | 23.06.2014
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Los campeones mundiales

La eternidad es el premio a Klose

El delantero alemán Miroslav Klose, motivado por la esperanza de hacer historia, luchó con ahínco contra las críticas, las lesiones, su cuerpo y sus años. En el Mundial de Brasil obtuvo como recompensa la eternidad.

Operación en el pie, lumbagia, lesión en el hombro, problemas de cadera, gripe, dolencias en la espalda, fatiga muscular. Así se lee el reporte de salud de Miroslav Klose en el último año, en el que su club, el Lazio Roma, tuvo que arreglárselas sin él durante más de un tercio de la temporada. El cuerpo cansado le pasaba sin consideración la factura de servicios al jugador alemán, y le recordaba crudamente que ya tenía 35 años.

Klose, sin embargo, no se resignó. Asesorado permanentemente por el médico de la selección, Hans- Wilhelm Müller Wohlfahrt, a quien visitaba con frecuencia en su consultorio en Múnich, trabajó con calma y paciencia en el que se convirtió en su principal objetivo profesional: llegar sano a Brasil 2014, su cuarto Mundial.

Pese a todo convocado

Cuando el seleccionador alemán Joachim Löw dio a conocer la lista de jugadores con los que iría a disputar el título en el evento de Sudámerica, sorprendió la escasez de delanteros en su equipo, y la severidad con la que se desprendió de una de sus mejores alternativas en el ataque, Mario Gómez, por hallarse bajo de forma y ritmo.

Aún así, en la convocatoria se encontraba, como único delantero “de verdad”, el nombre de un veterano jugador que representaba más el pasado que el futuro. Miroslav Klose, subcampeón con Alemania en el Mundial del 2002, pese a no estar al cien por ciento de su condición física recibió una nueva oportunidad de competir en el máximo evento del fútbol internacional por encima de prometedoras figuras como Kevin Volland o Max Kruse.

La confianza depositada en Klose se convirtió también en un reconocimiento del entrenador alemán a uno de los jugadores que más ha aportado al crecimiento de su proyecto. Löw dijo refiriéndose a Klose: “Miro es para nosotros una ficha clave, de él no podemos prescindir, su valor en el equipo es inmenso”. El jugador, por su parte, contó “aprecio mucho la fe que me tienen, sin importar si soy o no titular. Cuando me necesiten, estaré allí para ayudar”.

Y efectivamente eso fue lo que hizo en el segundo partido de Alemania en el Mundial, contra Ghana. Con su primer contacto oficial con el balón en Brasil rescató a su equipo de una eminente debacle, lo mantuvo muy vivo en la competición al darle el empate 2-2, se puso en el mismo escalón legendario de Pelé y Uwe Seeler como el tercer futbolista en anotar en cuatro mundiales diferentes, e igualó el récord con el brasileño Ronaldo como máximo artillero histórico de las Copa del Mundo, cada uno con 15 goles.

Miroslav Klose: muy viejo para celebrar con piruetas, muy joven para dejar de hacer goles.

Miroslav Klose: muy viejo para celebrar con piruetas, muy joven para dejar de hacer goles.

El jugador siempre moderno

A aquellos interesados en criticar a Miroslav Klose, quien también se convirtió recientemente en el mayor anotador en la crónica de los juegos de la selección de Alemania (70 goles), la tarea de atacarlo no les resulta fácil. En momentos en los que pareciera que los centrodelanteros clásicos se han convertido en una especie en vía de extinción, el jugador de origen polaco podría ser señalado como un “modelo anacrónico”, pero él ha logrado adaptarse a la evolución del fútbol defendiendo su puesto en la selección alemana.

En medio de la discusión sobre si es más efectivo formar un equipo con un “falso 9”, o con uno de verdad, Klose ha cumplido la promesa que hizo en el preámbulo del Mundial: “si me ponen, puedo jugar de ambos”. Sus detractores han tenido que reconocer que el atacante efectivamente está en capacidad de exhibir una versatilidad que enriquece a Alemania, y por esto, llegado el momento de abogar por otros jugadores, advierten sobre la “avanzada” edad del goleador.

Pero incluso aquí Klose les demuestra estar equivocados. Pese a haber celebrado su cumpleaños número 36 en Brasil el pasado 9 de junio, el delantero sigue sacando el máximo provecho de su condición física, y allí donde el cuerpo no responde, usa la inteligencia. En su momento, por ejemplo, Klose renunció a celebrar los goles con el salto que hizo famoso. En el partido contra Ghana no pudo contener el instinto de festejar de nuevo con la peligrosa pirueta, pero inmediatamente recordó que para esas manifestaciones de euforia quizás está demasiado viejo.

Curiosamente, para entrar a la historia para siempre, y para convertirse en una leyenda que será eterna, Miroslav Klose está muy joven, La prueba es que aún le quedan un par de partidos más con Alemania en el Mundial de Brasil.

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