La cuarta revolución industrial | Ciencia y Ecología | DW | 30.04.2012
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Ciencia y Ecología

La cuarta revolución industrial

La tecnología avanza hacia un mundo "ideal", en el que las máquinas nos ayudarán a hacer la vida más llevadera. Así lo creen investigadores que presentan sus descubrimientos en Hannover y Suiza.

Las pasadas semanas estuvieron marcadas en Europa por la tecnología. Tanto la feria de Hannover en Alemania, que se celebró entre los días 23 y 27 de abril, como la mayor exhibición del mundo de inventos que tuvo lugar en Ginebra entre el 18 y el 22 de abril, dieron una fugaz visión de un mundo mejor; un mundo más fácil en el que la tecnología no sólo contribuye a mejorar la ciencia y la medicina, sino también a hacer la vida cotidiana más fácil y llevadera.

Uno de los términos que se acuñó en la feria tecnológica alemana fue la de una “cuarta revolución industrial”: un paso adelante en una sociedad en la que ya prácticamente dependemos de la tecnología, pero –aparentemente- todavía no lo suficiente.

Lo increíble, pero cierto

Imaginen productos que dirigen sus propios procesos de producción, o piezas de trabajo que transmiten sus especificaciones al resto de la planta productora, o aparatos que funcionan con la mente. ¿Estamos hablando de una película futurista? Apenas.

Hightech im OP-Saal

Los sistemas ciberfísicos pueden suponer grandes avances en el campo de la cirugía.

El Centro Alemán de Investigación de Inteligencia Artificial (DFKI) presentó su proyecto “SmartFactory”, “la fábrica del futuro”, en la feria de Hannover. Según su página web oficial, se trata del futuro de la automatización industrial: “modificable arbitrariamente y expandible (flexible), conecta componentes arbitrarios de múltiples productores (conectado en red), permite a sus componentes realizar tareas relacionadas con su contexto autónomamente (auto-organizacional) y enfatiza la sencillez en el uso (orientado al usuario)”.

Con una muestra de una cadena de producción automática, los investigadores del centro de Kaiserlautern, junto con sus socios empresariales, demostraron el significado de términos como “el Internet de las cosas”, es decir, “una red de objetos cotidianos interconectados”, o “sistemas ciberfísicos”, es decir, sistemas en los que una combinación de elementos físicos y computarizados permite grandes avances en coordinación, eficiencia o precisión. Ejemplos de esto serían pilotos automáticos, automóviles autónomos o sistemas de monitoreo médico automáticos.

El poder de la mente

Aunque la ciencia se encuentra todavía dando sus primeros pasos en este campo, ya se pueden ver algunas muestras extraordinarias de avances tecnológicos. La pasada semana José Millán, profesor español de la Universidad Federal Politécnica de Lausana, Suiza, sacó a la luz un robot que puede ser controlado por las ondas cerebrales de una persona parapléjica que lleve un casco habilitado con electrodos, según la agencia de noticias ATS. Y no sólo eso: las órdenes pueden ser dadas a larga distancia.

DEU Konjunktur Maschinenbau Symbolbild

Todo parece indicar que nuestro futuro estará intrínsecamente ligado a la evolución de las máquinas.

Ante el asombro general, un hombre paralizado en la ciudad de Sion demostró la eficacia del aparato, enviando un comando mental a un ordenador de la habitación, que envió la orden a otro ordenador para mover un pequeño robot a 60 kilómetros de distancia, en Lausana.

Jose Millán, especialista en interfaces no intrusivos entre máquinas y el cerebro, afirmó que la misma tecnología se podría utilizar para mover una silla de ruedas. “Una vez que el movimiento ha comenzado, el cerebro puede relajarse; de lo contrario, la persona se cansaría muy pronto”, explicó.

Esta tecnología no está exenta de fallos, claro está; si hay demasiada gente alrededor de la silla de ruedas, el proceso podría complicarse. Pero el principio no deja de ser prometedor: una forma de dar movilidad a aquellos que carecen de ella. Una forma de hacer la vida más fácil, el objetivo último de la tecnología que avanza a tanta velocidad que a veces nos hace confundir realidad con ciencia ficción.

Autora: Lydia Aranda Barandiain
Editor: Enrique López

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