La Colombia poética: del país de pesadilla, al país soñado | Cultura | DW | 15.05.2019
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Cultura

La Colombia poética: del país de pesadilla, al país soñado

El Festival Internacional de Poesía de Medellín es uno de los pilares de la transformación de la ciudad. El Festival presenta en Berlín el impacto positivo que la cultura puede desplegar en las comunidades vulneradas.

Niños colombianos que a través de la poesía han recuperado o enriquecido su niñez.

Niños colombianos que a través de la poesía han recuperado o enriquecido su niñez.

“La libertad de expresión es un ave/que vuela…/en una tormenta de dragones y gigantes”, escribe Alejandro Jiménez, un poeta de 9 años de edad. En Colombia, un país que aún lucha por dejar la guerra, y la arraigada noción de que es mejor matar que aceptar las ideas y los derechos de los demás, muchos buscan rescatar el lenguaje como la única forma legítima de entenderse.

Alejandro, como miles de niños y adolescentes, escribe versos, gracias al Festival Internacional de Poesía y su Proyecto Gulliver. Un singular evento que ha contribuido a la transformación de Medellín, de la capital del crimen, a la de la poesía. No hay hoy otra ciudad en el mundo que le rinda tan inmenso honor a la lírica. Un lugar en donde la fuerza de la cultura ha tenido un gran impacto en la búsqueda de la paz en construcción.

Casi ahogados en sangre y miedo…

El Festival Internacional de Poesía nació en 1991 de la necesidad de sobrevivir: “Estábamos hasta las orejas de sangre”, relata a DW Gabriel Franco, coordinador general del Festival internacional de Poesía de Medellín, quien cuenta que “un grupo de poetas en torno a la revista Prometeo concluimos que no podíamos permitir más el dominio de la muerte y lo fundamos como respuesta civil y de resistencia al estado de horror al que estaba sometido el pueblo colombiano”.

La edición 2019 del Festival internacional de Poesía de Medellín se celebra de este 29 de junio al 6 de julio y se propone “mediante la palabra, el arte y el pensamiento, realizar acciones que desencadenen la libre expresión de las comunidades, con las que el Festival intervendrá mediante 120 actos; con la presencia y participación de poetas, procedentes de 38 países de los cinco continentes”.

La poetisa alemana Anja Utler es, esta vez,  una de las invitadas a Medellín. Así como Keabonye T Bareeng, de Botsuana; Maribel Mora Curriao, de la “Nación Mapuche”, Chile; Li Suo, de China; Gonzalo Fragui, de Venezuela; el cosmonauta ruso Alexander Lazutkin, varios poetas y filósofos colombianos, pero también el fiscal Iván Velásquez, Premio Nobel Alternativo por su trabajo contra la corrupción y el mal gobierno en América Central.

¿De dónde viene la poesía?

“No solo creemos, sabemos que la poesía y el arte pueden cambiar vidas. Prueba de ello es el cambio en una generación de jóvenes que participan en el Festival desde cuando eran niños”, asegura el poeta Gabriel Franco y agrega que “Medellín, una ciudad sitiada por el crimen y el miedo, cambió desde el momento en que la gente salió a las calles a hacer poesía, haciendo valer el derecho a reunirse y expresarse”.

Gracias a ese valor ciudadano, Ana Isabel  Vanegas Acevedo, de 11 años, pudo dedicarle a los desaparecidos de Colombia y el mundo una poesía con frases como esta: ”El río lleva en su vientre la memoria de los desaparecidos/Los desaparecidos se han convertido en peces de colores”.

El impacto cultural y social del Festival Internacional de Poesía de Medellín ha sido tan positivo y valioso, que ya en 2006 ganó el Premio Nobel Alternativo, otorgado por la fundación sueca Right Livelihood por “demostrar cómo la creatividad, la belleza, la libre expresión y la comunidad pueden florecer y superar el miedo”.

Un inusitado y valioso resultado que se ha convertido en ejemplo para mostrar en el mundo. Por invitación de Right Livelihood, Gabriel Franco y otros poetas presentan por estos días en Berlín el Proyecto Gulliver, “que trabaja con más de 700 niños vulnerados por la pobreza”.

El mismo Festival Internacional de Poesía de Medellín, a pesar de ser Patrimonio Cultural de la Nación, lucha por la consecución de fondos. “El sector privado en Colombia es de una avaricia sin nombre con la cultura”, lamenta Franco. Fondos que hasta el Estado colombiano, a menudo, niega. Franco hace las cuentas: “Lo que el Ministerio de Defensa en Colombia se gasta en tres días, es lo que invierte el país en cultura en todo un año”. Y como la construcción de paz depende de la cultura, crece cada vez más el nerviosismo entre artistas y pedagogos colombianos ante la negación y recortes de fondos. Por ello, Mario Franco le pide a la comunidad internacional "mantener ambos ojos puestos sobre la administración de Colombia para que no deje hacer trizas la paz". 

Medellín ha demostrado para qué puede servir la poesía, de dónde provienen sus versos, lo aclara otro niño participante del Festival: “De los abrazos que recibo de mi mamá”.

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(er)

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