Italia, otra vez en crisis | Europa | DW | 14.02.2014
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Europa

Italia, otra vez en crisis

Faltando poco para las elecciones del Parlamento Europeo, la renuncia forzada del premier Enrico Letta vuelve a precipitar a Italia al caos. La eurocrisis podría agudizarse nuevamente, en opinión de Bernd Riegert.

La crisis de gobierno de Italia incumbe a toda la eurozona y a Europa en su conjunto. La dimisión del primer ministro Enrico Letta no es expresión de una especie de folclore político como el que se conocía antes en Italia, sino que constituye una cesura, que podría entorpecer considerablemente la lucha contra la crisis económica en Europa.

Tras apenas algo más de nueve meses en el poder, el europeísta Letta deja el gobierno. Fue una víctima trágica de la ambición de su rival intrapartidario Matteo Renzi. Tras meses de pugnas políticas, había conseguido zafarse de Silvio Berlusconi, quien fue expulsado del Senado italiano en noviembre de 2013, después de haber sido condenado por evasión tributaria. Pero Letta no pudo disfrutarlo por mucho tiempo. En diciembre perdió la presidencia del Partido Democrático (PD) a manos de Renzi, y ahora también la jefatura del Gobierno.

¿Rebrota la crisis europea?

Matteo Renzi.

Matteo Renzi, el probable futuro premier.

A nivel europeo, Letta era apreciado por los demás gobernantes debido a su manera der ser tranquila y conciliadora. Tras las elecciones parlamentarias de febrero de 2013, que no arrojaron un resultado nítido, logró formar una coalición amplia, en la que también participó hasta noviembre el partido de Berlusconi. Si bien Letta no pudo realizar grandiosas reformas, según la Comisión Europea hubo algunos aspectos positivos en la evolución de la economía italiana. Los costos de refinanciación de la desbordante deuda estatal se mantuvieron dentro de límites soportables. Esta relativa estabilidad, que en medio de la crisis económica resultó buena e importante para Italia, se ha perdido ahora. En consecuencia, habrá inseguridad en los mercados financieros.

El peligro de que aumente la prima de riesgo para la compra de bonos italianos podría resurgir. La amenaza de una bancarrota italiana se volvería nuevamente tangible. La Unión Europea debe hacer todo lo posible por disipar los temores. Porque si Italia se sume en el caos tras una eventualmente prolongada crisis gubernamental y requiere la ayuda de los mecanismos europeos de rescate, el asunto saldrá caro. Italia es “too big to fail”, es decir, demasiado grande como para permitir que quiebre. Sus deudas públicas son tan altas que sanear sus finanzas podría exceder las posibilidades de la eurozona y el Mecanismo de Estabilidad (MEDE).

Juegos de poder con desenlace incierto

Matteo Renzi, quien fue alcalde de Florencia pero no tiene experiencia de gobierno a nivel nacional, ha anunciado reformas más duras. De estilo poco convencional, incluso ha debatido con el archienemigo político –Silvio Berlusconi- sobre la necesaria reforma del sistema electoral italiano.

El presidente Giorgio Napolitano.

El presidente Giorgio Napolitano no quisiera convocar otra vez a las urnas.

Pero, antes que nada, Renzi debe reclutar en ambas cámaras del Parlamento una mayoría suficiente para gobernar. Y eso será difícil, dado que uno de los actuales socios de los socialdemócratas, el ministro de Interior Angelino Alfano, ya se manifestó a favor de elecciones anticipadas. Por el contrario, el presidente de Italia, Giorgio Napolitano, calificó de ridícula la celebración de comicios anticipados en tiempos de crisis económica. El jefe de Estado también podría nombrar un “gobierno de expertos” por un cierto período de transición.

Los políticos italianos pasarán probablemente semanas o meses ocupados de sí mismos. Y eso no les sirve de nada a los muchos desempleados y empresas pequeñas que luchan por la supervivencia.

Es probable que las elecciones del Parlamento Europeo, a celebrarse a fines de mayo, sirvan de válvula de escape para las frustraciones acumuladas. Los “grillini”, euroescépticos seguidores de Beppe Grillo, podrían alcanzar un éxito inusitado. La crisis política arreciaría, conduciendo de facto a la ingobernabilidad de Italia. A la Unión Europea solo le cabe esperar que no se llegue a ese extremo.

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