Italia, dividida por el regreso de Berlusconi | Europa | DW | 27.02.2018
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Europa

Italia, dividida por el regreso de Berlusconi

Silvio Berlusconi participa en la campaña electoral italiana incluso sin poder aspirar a un cargo. Algunos creen que salvará a Italia, y otros temen que la hunda en la criminalidad y que aumente el racismo.

El mercado de Ballarò, en la siciliana Palermo, ofrece todo lo que el paladar puede desear: desde fruta fresca y verduras hasta pescado. Entre los puestos también hay improvisadas peluquerías africanas y restaurantes árabes. El sacerdote Enzo Volpe conoce aquí a todo el mundo, sicilianos e inmigrantes. Su Iglesia de Santa Clara fue el primer templo católico en Italia en abrir sus puertas a los inmigrantes y a sus hijos.

Los inmigrantes, una "bomba de tiempo social", según Berlusconi

"El tono de la actual campaña electoral para las elecciones parlamentarias del 4 de marzo es muy duro", dice Volpe. "Me da miedo que los inmigrantes sean instrumentalizados, tanto desde la izquierda como desde la derecha, para ganar votos". Según él, "los políticos deben considerar a los inmigrantes como recurso humano y no como un peligro". "Después de la violencia que vivimos en Macerata, corremos peligro de concentrarnos demasiado en los problemas de la integración y los que plantea el racismo, en lugar de realzar el vínculo de la convivencia". Tres semanas atrás, un miembro de la extrema derecha había disparado contra personas de piel oscura, hiriendo a seis inmigrantes.

El sacerdote Enzo Volpe, en el mercado de Ballarò, Palermo.

El sacerdote Enzo Volpe, en el mercado de Ballarò, Palermo.

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Silvio Berlusconi, magnate mediático y cuatro veces primer ministro del país, no puede presentarse otra vez como candidato debido a que cometió el delito de evasión impositiva. A pesar de eso, sigue siendo presidente del partido que fundó, "Forza Italia", para el que hace propaganda. Luego del tiroteo en Macerata, Berlusconi apareció en uno de sus canales de televisión, llamando a los inmigrantes ilegales "una bomba de tiempo social” que "puede explotar en cualquier momento".

También prometió deportar a 600.000 inmigrantes si su alianza de derecha llegase al poder. Esa alianza, a la cual pertenecen, además de "Forza Italia", también la "Liga Norte" y los "Hermanos de Italia", de ultraderecha, podría aumentar ligeramente su intención de voto. "Si uno mira la campaña por televisión, parecería que Italia no tiene otros problemas aparte de la inmigración", dijo Souleymane Bangoura, un guineano de 25 años que llegó en agosto de 2017 a Palermo cruzando el Mediterráneo. "Algunos candidatos se encarnizan con el tema de la inmigración para atraer a los votantes. Eso me preocupa mucho", dice Bangoura, que estudia italiano en una escuela creada por voluntarios.

"No hacemos política aprovechándonos de los inmigrantes; muy por el contrario", asegura Ada Terenghi, seguidora de Berlusconi y candidata de "Forza Italia" para un escaño en el Parlamento romano. Según ella, la mayoría de los inmigrantes son infelices en Italia y quieren volver a su lugar de origen. Por eso, "lo correcto sería una política inmigratoria que se base en la protección de las fronteras y en las deportaciones".

Para Ada Terenghi, el éxito de Berlusconi es la razón de sus numerosos escándalos con mujeres. "Las mujeres buscan su cercanía porque él es muy poderoso", explica. "Su poder las fascina". Ella no cree que ser mujer y respaldar a Berlusconi sea algo contradictorio. "No evalúo a las personas por lo que se dice de ellas, sino por aquello de lo que son capaces. Y Berlusconi todavía puede cambiar muchas cosas en Italia". La alianza de centroderecha de Berlusconi ganó los comicios regionales en Sicilia en noviembre de 2017, y eso podría ser la antesala de una victoria parlamentaria de "Forza Italia".

Silvio Berlusconi, de 82 años, y Francesca Pascale, de 32, con quien convive desde 2011.

Silvio Berlusconi, de 82 años, y Francesca Pascale, de 32, con quien convive desde 2011.

"Berlusconi beneficia a la mafia"

Por la noche, cuando desaparecen los puestos de comestibles, el mercado de Ballarò se transforma en escenario de negocios de la criminalidad organizada. Tráfico de drogas, falsificaciones de productos de marca, entre otros. Y la mafia, por supuesto, está también presente. "Hace 40 años, Palermo era la segunda capital mafiosa de Italia", explica Leoluca Orlando, alcalde de la ciudad. Según él, la mafia aún está presente, pero ha perdido influencia. Orlando, que ejerce su cargo desde 1985, con pocas interrupciones, luchó durante toda su vida contra el crimen organizado. "No digo que Berlusconi sea mafioso, pero su estilo político es exactamente lo que necesita la mafia", subraya. Las organizaciones criminales se benefician de su interés en los negocios rápidos, así como de su indiferencia ante las estructuras estatales tradicionales.

Para muchos, "todo iba mejor cuando Silvio estaba en el poder", como dijo uno de los vendedores del mercado a DW. "Solo Berlusconi puede salvarnos", afirma otro. Mientras, un tercero explica que no importa si se vota a la izquierda o a la derecha: "Todo seguirá igual". Sea como fuere, el sacerdote Enzo Volpe piensa seguir luchando por una Palermo multicultural: "Nuestros valores cristianos nos prohíben discriminar a las personas. Por eso hago un llamamiento para que los políticos le den una oportunidad a todos los que viven en Palermo".

Autora: Doris Pundy (CP/ VT)

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