Irak: policías sin ley | Política | DW | 25.12.2006
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Política

Irak: policías sin ley

En una operación de combate, tropas británicas desmantelaron una unidad policial iraquí acusada de diversos crímenes y delitos capitales, en la ciudad de Basora.

En ruinas quedó la sede policial de Basora, tras el ataque británico.

En ruinas quedó la sede policial de Basora, tras el ataque británico.

Desde hace tiempo existían sospechas de que algunas unidades de la Policía iraquí estaban implicadas en delitos, incluyendo asesinatos. Ahora, esas sospechas por lo visto se han confirmado. El operativo llevado a cabo por el ejército británico en la ciudad de Basora deja en evidencia las dimensiones del asunto: más de mil soldados, respaldados por unidades iraquíes, fueron necesarios para tomar el control de la estación policial ubicada en el centro de esa sureña ciudad, la segunda más grande de Irak, tras combates que se prolongaron durante una hora y media.

Policías criminales

En el complejo, que resultó completamente destruido, tenía su sede una unidad destinada al combate de delitos de máxima gravedad, conocida como Jamiat. Según el ejército británico, los policías en cuestión no estaban sin embargo dedicados a combatir el crimen, sino a cometer diversas fechorías, entre ellas la organización de escuadrones de la muerte responsables de numerosos asesinatos. Los británicos consideran factible que dicha estación policial haya estado desde hace tiempo al servicio de milicias chiítas y resolvieron actuar ahora, dado que informaciones de inteligencia advertían que se planeaba ejecutar a dos centenares de reclusos.

El mayor Charlie Burbridge declaró que los efectivos británicos llevan largo tiempo capacitando policías en Basora, donde la situación en este aspecto es a su juicio mucho mejor que medio año atrás. "Sin embargo, esta unidad concreta, la Jamiat, había sido infiltrada por criminales y debía ser desarticulada", indicó el oficial.

Violencia y corrupción

Este caso específico, empero, fue lo suficientemente espectacular como para volver a llamar la atención sobre el problema de fondo: la falta de organismos iraquíes que estén en condiciones de garantizar la seguridad en un país donde la lucha entre facciones amenaza con desencadenar una abierta guerra civil. De acuerdo con diversas fuentes, actualmente se cuenta con una dotación de entre 135.000 y 190.000 policías iraquíes. Ellos suelen ser blanco frecuente de atentados y ataques, que ya han costado la vida a 12.000 efectivos policiales desde el derrocamiento de Saddam Hussein, según datos entregados por el Ministerio del Interior de Bagdad.

Al margen del asedio de que es víctima, se dice que la Policía iraquí también se ve ampliamente afectada por la corrupción, lo que la debilita en forma adicional. No extraña, en consecuencia, que una unidad haya podido ser infiltrada por elementos criminales, como ocurrió a todas luces en el caso de Basora, pese a la fuerte presencia del ejército británico en esa ciudad. Este cuadro inquietante no permite vislumbrar la forma de controlar en Irak una violencia que tampoco las tropas británicas y estadounidenses han estado en condiciones de sofocar.

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