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Gordon Brown en Berlín: más preguntas que respuestas

DW-WORLD/pk16 de julio de 2007

El nuevo primer ministro británico realizó hoy su visita de presentación en Berlín. Para Angela Merkel, la canciller alemana, Brown es aún una ecuación con varias incógnitas.

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Gordon Brown (izq.) y Angela Merkel: ¿hacia donde va Gran Bretaña en la era pos Blair?Imagen: AP

Los contactos entre Brown y Merkel no han sido muy profusos hasta ahora. Un primer “olfateo” político tuvo lugar en junio de 2006 en Berlín. Antes de la cumbre de la UE en Bruselas, a la que acudió Blair, Brown y Merkel se llamaron varias veces por teléfono.

Merkel buscó el contacto directo con Brown luego de quedar claro que Tony Blair no firmaría nada en Bruselas sin el consentimiento de su sucesor. Pero eso fue todo.

Gordon Brown in Berlin
Honores militares para el huésped británico.Imagen: AP

Quizás justamente porque el nuevo inquilino de Downing Street 10 es para Merkel un interrogante, la canciller ha seguido con gran atención las primeras declaraciones de política exterior del Gobierno de Brown.

La Cancillería Federal no ocultó por lo tanto su satisfacción al conocerse que el destino del primer viaje al exterior de Brown sería Berlín. Pero que Merkel luego de la cena de hoy tenga ya una clara concepción del curso que seguirá el escocés en política exterior, es improbable.

¿Cambio en las relaciones Gran Bretaña-EE. UU.?

El encuentro, de una hora, relativamente breve, ha servido sobre todo para que ambos jefes de Gobierno se conozcan algo más mutuamente, teniendo en cuenta que Brown no está considerado justamente un interlocutor de verba ágil y elegante retórica.

Todavía no está claro si Brown cultivará un nuevo tipo de relaciones con el Gobierno de George W. Bush, que lo aparte del curso de seguimiento incondicional practicado por Tony Blair.

La nominación para el Gabinete de dos adversarios declarados de la guerra de Irak ha alimentado especulaciones en ese sentido. No obstante, Brown y su ministro de RR. EE., David Miliband, lo han desmentido.

Sin embargo, aún suena en los oídos de los observadores políticos una declaración del ministro para Asuntos relacionados con África, Asia y la ONU, Lord Malloch Brown, en el sentido de que el nuevo primer ministro británico no está “soldado” con Bush como su antecesor.

Es hora de que Gran Bretaña busque nuevas alianzas y relaciones con los Gobiernos de Europa, entre ellos también el de Alemania, agregó Malloch Brown muy sugestivamente.

Esperanzas y temores

Merkel saludaría una reorientación de ese tipo del Gobierno británico. Al final del Gobierno de Blair, éste y la canciller federal se habían entendido a las mil maravillas.

En la cumbre del G 8, Blair apoyó la política de protección climática de la canciller y también la asistió a la hora de superar las resistencias de Polonia en la cumbre de la UE en Bruselas.

Merkel, por su parte, tragó la píldora amarga de las reservas británicas en cuanto a que el derecho de la UE tuviera un carácter más vinculante en la isla, como lo quería la presidencia alemana.

El cambio de Blair a Brown hizo surgir temores de que el curso del Gobierno británico, a pesar de las concesiones, pudiera adoptar nuevamente un cariz más crítico con respecto a la Unión Europea. No obstante, el Gobierno alemán no pierde por ahora la esperanza de que la política pragmática de Blair con respecto a la UE sea continuada por Brown.