Gafas de realidad virtual para hacer uno mismo | Ciencia y Ecología | DW | 18.12.2013
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Ciencia y Ecología

Gafas de realidad virtual para hacer uno mismo

Las gafas de realidad virtual eran hasta hace poco complicadas y caras. Un informático posibilita ahora viajes a mundos virtuales para todos: con gafas “do it yourself”.

La persona con grandes gafas de realidad virtual en un video de Youtube (en inglés) causa a primera vista una extraña impresión. Su rostro está casi completamente cubierto por un extraño aparato. La persona experimenta el mundo virtual del juego digital “Quark 2”. Cuando gira la cabeza, ello es registrado por sensores en las gafas, que adaptan de inmediato el ángulo de mirada hacia una pequeña pantalla ante sus ojos. Así tiene la sensación de encontrarse en medio del juego, en tres dimensiones.

La persona es Stefan Welker, un informático de Bonn, que ideó las gafas baratas de realidad virtual. El componente más importante es un smartphone, que registra los movimientos de la cabeza del portador de las gafas, genera las imágenes correspondientes para cada ojo y sirve simultáneamente de pantalla.

Para que la ilusión funcione, el smartphone debe ser fijado a la cabeza un par de centímetros delante de los ojos. Entre los ojos y la pequeña pantalla se hallan dos lentes que amplían la imagen. En Internet se encuentran varios modelos para construir la armazón necesaria, con madera, cartón o ladrillos Lego.

Gafas hechas con una impresora 3D

Con una impresora 3D puede construirse una armazón casi perfecta. El fichero necesario para ello fue puesto en la red por Stefan Welker. Quien quiera lo puede bajar e imprimir el soporte con su ayuda. Hoy casi nadie tiene todavía una impresora 3D en su casa, pero existen algunas de acceso para todo público.

Virtual Reality-Brille zum Selberbauen

El componente más importante es un smartphone, que registra los movimientos de la cabeza del portador de las gafas.

El "Makerbot Replicator 2" funciona como una pistola de pegado por calor: plástico es licuado con calor y sale a través de una boquilla. La boquilla se mueve rápidamente sobre una plancha, como la cabeza de impresión de una impresora de papel. Al enfriarse, el plástico se solidifica. Así surge, capa tras capa, todo tipo de forma. Según Welker, la impresión de las gafas 3D lleva unas ocho horas.

Posibilidades de uso ilimitadas

Armar las gafas es fácil. Las lentes y una banda elástica pueden ser encargadas vía Internet. Exceptuando el smartphone, todas las partes son baratas y las aplicaciones de realidad virtual funcionan ya en muchos smartphones. Con una aplicación se experimenta un viaje en una montaña rusa; con otra, se participa en una carrera de automóviles o se desciende con esquíes por la falda de una montaña. Todo pequeño movimiento de la cabeza es registrado y procesado por el smartphone tan rápidamente que el portador de las gafas no nota desfasaje alguno entre lo que sucede en la pantalla y su percepción.

3D-Drucker der Stadtbibliothek Bonn

Una armazón que casi perfecta puede construirse con una impresora 3D.

Una comparación con modelos comerciales dio como resultado que las gafas “do it yourself” ofrecen una solución no solo casi tan efectiva, sino también mucho más barata.

La realidad virtual es interesante no solo en juegos para computadora, sino que tiene gran utilidad en muchas otras áreas. En la industria se utiliza, por ejemplo, para analizar en 3D modelos de futuros productos. En la arquitectura, para ver en tres dimensiones diseños virtuales de edificios.

La realidad virtual es además un medio didáctico, por ejemplo para las clases de física. Con las gafas 3D pueden verse con gran realismo la curva de lanzamiento de un balón o la estructura de moléculas. Las posibilidades son en realidad prácticamente ilimitadas.

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