Fukushima a corto y largo plazo en el peor de los escenarios | Política | DW | 18.03.2011
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Política

Fukushima a corto y largo plazo en el peor de los escenarios

La Organización Mundial de la Salud ha emitido guías para minimizar la exposición de la población a la radiación nuclear; pero, ¿qué ocurrirá y en qué orden si Fukushima llega a convertirse en el Chernóbil del siglo XXI?

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La radiación nuclear genera cánceres, especialmente en niños y adultos jóvenes.

En Japón se estima que la situación de la planta nuclear Fukushima I, severamente dañada tras el terremoto del 11 de marzo y el tsunami que le siguió, es más dramática de lo que se pensaba hasta ahora. De ahí que el nivel de alarma en la Escala Internacional para Incidentes Nucleares (INES) –que va del 0 al 7– haya sido elevado de 4 a 5 a una semana de la catástrofe natural, informó la agencia de noticias nipona Kyodo.

La escala define el nivel 4 como un “accidente de consecuencias locales”, y el 5 como un “accidente de consecuencias amplias”, pero tanto la Autoridad de Seguridad Nuclear francesa (ASN) como el independiente Instituto para la Ciencia y la Seguridad Internacional (ISIS), con sede en Estados Unidos, consideran desde hace días que el accidente en la central de Fukushima está en el nivel 6.

De hecho, otra organización francesa, el Instituto de Radioprotección y Seguridad Nuclear (IRSN), calcula que en el transcurso de este viernes (18.3.2011) se confirmará si se puede evitar o no que las temidas emisiones radioactivas –generadas por el combustible atómico contenido en el reactor, dañado tras la fusión de su núcleo– contaminen la atmósfera.

Una misión en peligro

Japan Atomkrise Fukushima Reaktor 16.03.2011

Se está haciendo cada vez más difícil volar sobre la planta de Fukushima.

La Sociedad Alemana para la Seguridad de las Instalaciones y los Reactores Nucleares (GRS), con sede en Colonia, considera decisivo que se consigan formas de arrojar agua sobre los reactores distintas de las empleadas hasta ahora- como el uso de helicópteros- para mantener o incrementar la capacidad de enfriamiento de los tanques en los que se almacenan las barras de combustible nuclear.

“Por ahora, el problema sigue siendo conseguir que el agua penetre en los reactores 3 y 4”, comenta Sven Dokter, vocero de la GRS, relativizando la efectividad de los esfuerzos por estabilizar y enfriar las barras en cuestión: “Cuando los helicópteros vierten el agua sobre la planta nuclear, no pueden asegurar que la carga completa [7,5 metros cúbicos de agua] caerá en donde debe”.

Transportar los 1.000 metros cúbicos de agua que se consideran necesarios para estabilizar los tanques aludidos ameritaría más de cien vuelos que, por otra parte, expondrían a su tripulación a los peligrosos rayos gamma que ascienden desde el reactor. No del todo optimista, Dokter añade: “Nuestros expertos sostienen que, a más tardar cuando las barras dejen de estar cubiertas por el agua que las enfría, será muy difícil, si no imposible, seguir volando sobre las instalaciones de la planta”.

El peor de los escenarios

Helmut Hirsch Österreich Atomexperte

Helmut Hirsch, experto en energía nuclear.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha emitido guías actualizadas para que las personas minimicen su exposición a una radiación que puede provocar cánceres, especialmente en niños y adultos jóvenes. Pero, ¿exactamente qué ocurriría y en qué orden si el accidente nuclear de Fukushima adquiere la misma gravedad que el ocurrido en Chernóbil en 1986?

“El peligro más grande radica en que una nube radioactiva se forme y se desplace hacia la ciudad de Tokio, habitada por 36 millones de personas. Una urbe tan grande como esa no puede ser evacuada”, informa el físico austríaco Helmut Hirsch al ser consultado por la agencia alemana dpa, acotando que pasaría mucho tiempo antes de que la planta de Fukushima dejara de generar las emisiones radioactivas que crearon la nube en primer lugar.

Cuando la fusión del núcleo del reactor se consuma, la materia radioactiva corroe los mantos de acero y las capas de hormigón de las estructuras que la contienen. “Pueden pasar semanas antes de que esa masa ardiente corroa el hormigón. Eso constituye un peligro a largo plazo porque la radioactividad llega al suelo”, explica el experto, cuya oficina en Hanover ofrece asesoría científica en materia de seguridad nuclear.

“Irradiando durante una eternidad”

Gabriel sieht Tschernobyl als mahnendes Beispiel

Chernóbil en su sarcófago.

En este instante, al accidente de Fukushima se le atribuye la misma gravedad que al de la planta estadounidense Three Mile Island, ocurrido en 1979 en Harrisburg, Pensilvania. No obstante, si éste llegara a causar el nivel de alarma 7 en la escala de incidentes nucleares, el reactor japonés tendría que ser cubierto con "una suerte de sarcófago para encapsular la radiación", una capa protectora similar a la que se construyó para la central de Chernóbil.

En el peor de los escenarios, Fukushima seguirá generando emisiones radioactivas durante décadas, siglos y milenios, advierten los especialistas: “El período de semidesintegración de elementos como el cesio y el estroncio es de treinta años, por ejemplo. Eso significa que se desintegran en un lapso de tres siglos. Pero el período de semidesintegración del plutonio es de 24.000 años. Eso estará irradiando durante una eternidad”, dice Hirsch.

Autor: Evan Romero-Castillo/ Uwe Schippmann / dpa
Editora: Luna Bolívar Manaut

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