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Contagiados y explotados: mataderos europeos en la mira

Clara Nack
26 de junio de 2020

En Alemania ha habido contagios masivos en mataderos, pero es un patrón que se repite en otras empresas cárnicas de Europa: empleados extranjeros, malas condiciones laborales y alojamientos precarios.

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Activistas de Greenpeace protestando contra la industria cárnica en Berlín.
Activistas de Greenpeace protestando contra la industria cárnica en Berlín. Imagen: picture-alliance/dpa/K. Nietfeld

Más de 1.500 empleados de la empresa cárnica alemana Tönnies han resultado infectados con el nuevo coronavirus. Las condiciones de trabajo de los grandes mataderos están siendo sometidas a numerosas críticas. El virus se ha expandido no solo por el incumplimiento de las reglas básicas de higiene durante la pandemia, sino también por las precarias condiciones de vida de muchas personas que llegan a Alemania desde el extranjero para trabajar.

Pero el problema no es exclusivamente alemán, también existe en otros países. "La razón reside en las malas condiciones de trabajo y vivienda en las que se encuentran miles de empleados de la carne en muchos países de Europa", dice un informe de la Unión Europea de Sindicatos de Alimentación, Agricultura y Turismo (EFFAT por sus siglas en inglés).

Brotes en muchos países de la UE

Empresas cárnicas de Bélgica, Francia, Irlanda, España, Polonia y Holanda han reportado brotes entre su personal desde principios de abril de 2020. Después de Alemania, la industria cárnica de Irlanda ha sido la más afectada por los contagios. 950 empleados han resultado infectados en 19 empresas, en algunas de ellas enfermó un cuarto de los trabajadores. A pesar de ello, en Irlanda no cerró ninguno de estos negocios.

Cuando el 20 por ciento de los empleados de la firma holandesa de alimentos Vion se contagió, la empresa fue clausurada. Muchos de sus empleados son alemanes que atraviesan la frontera cada día hasta llegar a la localidad de Groenlo. Por ese motivo, las autoridades alemanas insistieron en llevar a cabo pruebas de coronavirus.

A mitad de mayo, resultaron infectados en Francia 180 empleados de dos mataderos situados en el oeste del país. En uno de ellos se enfermó el 10 por ciento del personal y fue clausurado por las autoridades locales. En el matadero del grupo Litera Meat, en la ciudad española de Binéfar, en Huesca, hubo alrededor de 200 casos de coronavirus. "Pero en Alemania tenemos, de lejos, el brote más grande", dice KristjanBragason,secretario general de la unión de sindicatos EFFAT. Alemania es el más grande productor de carne de Europa.

Más de 20 millones de cerdos  sacrifica anualmente la empresa cárnica alemana Tönnies.
Más de 20 millones de cerdos sacrifica anualmente la empresa cárnica alemana Tönnies. Imagen: picture-alliance/dpa/B. Thissen

Subcontratados: peor salario que los nacionales y malas condiciones de vida

Muchos de los trabajadores llegan subcontratados desde el este de Europa, África y América Latina para trabajar en empresas cárnicas alemanas o de otros países europeos. El sindicato EFFAT calcula que, en Alemania, son principalmente los empleados del este europeo quienes asumen alrededor del 80 por ciento de la producción de carne.

Así pues, un matadero acuerda con una subcontrata la matanza y descuartizamiento de un determinado número de piezas. Oficialmente, no es responsabilidad del matadero ni el número de empleados que necesita la subcontrata para llevar a cabo el encargo, ni cuánto se les paga ni cómo se organiza el trabajo. Como los trabajadores no son contratados directamente por los consorcios, apenas disfrutan de seguridad económica alguna en la UE y consienten en trabajar a destajo, prácticamente sin pausas. Suelen ser alojados en viviendas comunitarias sin los adecuados estándares de higiene.

Los empleados pagan hasta 200 euros por una cama en una habitación compartida con diez personas más. "Todas las medidas de distanciamiento social que deben observar en el lugar de trabajo no sirven de nada a los empleados si después se infectan en los alojamientos", comenta Bragason. Por miedo a ser despedidos, muchos de ellos acuden incluso enfermos al lugar de trabajo. Los sistemas de refrigeración de los mataderos facilitan la propagación del virus en el aire y, debido a las bajas temperaturas que allí reinan, los trabajadores caen enfermos con facilidad. Y así es como los mataderos europeos se convierten en focos de contagios.

Cartel en la sede de la fábrica de carne Tönnies, en Westfalia.
Cartel en la sede de la fábrica de carne Tönnies, en Westfalia.Imagen: picture-alliance/AP Photo/M. Meissner

Reglas contra la explotación de subcontratistas

Según EFFAT, solo puede hacerse algo para paliar esta situación si se logra poner control a las inadmisibles condiciones de vida de los empleados extranjeros. En Dinamarca, donde hasta ahora no ha habido focos de contagio en mataderos, solo un cuarto de los trabajadores son migrantes. También en España el fenómeno de los trabajadores venidos de fuera ha disminuido. 

El presidente francés, Emmanuel Macron, anunció tras su elección en 2017 su intención de limitar la acción de las subcontratas y regular con contratos fijos directamente con empresas francesas los trabajos que se extienden durante más de un año. Pero, de momento, no se ha hecho nada en ese sentido. Alemania quería aprobar hasta enero de 2021 una ley al respecto. Hubertus Heil, ministro socialdemócrata de Trabajo, anunció su intención de prohibir los contratos por obra en el sector de la industria cárnica alemana.

Condiciones similares en todo el mundo

"La única situación comparable con la alemana se da fuera de las fronteras de la UE, concretamente en Estados Unidos", continúa Bragason. En aquel país, las cifras de contagios en las empresas cárnicas subieron como en Alemania. Muchas empresas estadounidenses se vieron obligadas a parar su producción después de que cinco mil empleados dieran positivo. Muchas de ellas volvieron a abrir sus puertas de nuevo en mayo, luego de que Donald Trump declarara la industria cárnica como sector crítico.

El candidato presidencial demócrata, Joe Biden, comparó las condiciones de las empresas cárnicas con "zonas de guerra". También allí hay muchos trabajadores de fuera, sobre todo de Latinoamérica, que trabajan para grandes consorcios estadounidenses con contratos precarios.

En todo el mundo se parecen los métodos de la industria cárnica: se practica el dumping salarial (pagar peor al empleado extranjero que al nacional) y se establecen precarias relaciones laborales con sus trabajadores, con el fin de mantener bajos los costes de producción y los precios de los productos. En Reino Unido, Canadá, Brasil y Australia, los medios informan que también se están incrementando los casos de contagios del coronavirus en los mataderos.

(ms/cp)

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