Filipinas: sardinas, jabón y un poco de arroz | El Mundo | DW | 16.11.2013
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El Mundo

Filipinas: sardinas, jabón y un poco de arroz

Según la organización Médicos sin Fronteras, diez mil de los tres millones de damnificados filipinos por el tifón Haiyán se encuentran en una situación desesperada. La ayuda solo llega lentamente.

Cuando el camión dobla la esquina, se escuchan gritos de júbilo en el antiguo campo de básquetbol de la localidad de Pindog, en el norte de la isla Cebu. Durante horas, los damnificados esperaron, bajo el sol del mediodía, la llegada del camión para obtener algo de comida.

Cada persona solo recibe una bolsa de plástico que contiene dos latas de sardinas, un pedazo de jabón, un paquete de arroz y dos botellas de agua. “Gracias, gracias, gracias”, murmuran los necesitados, y se retiran a sus casas provisionales.

Ayuda de personas privadas

Pese a que estas raciones solo alcanzan para un día, nadie sabe si al día siguiente pasará otro camión. Los damnificados de Pindog dependen de la ayuda de sus vecinos en el sur de la isla. Algunas familias ricas de la capital provincial de Cebu mandaron el camión que pasó hoy. En cambio, no han recibido ayuda de parte del Estado, cuentan los necesitados.

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La vida después de Haiyán

También el gobernador de la provincia de Cebu, Hilario Davide III, confirma la falta de apoyo estatal, en entrevista con DW. Después del paso del tifón Haiyán, tan solo en el norte de Cebu, alrededor de 14.000 familias requieren ayuda humanitaria. “Repartimos comida, pero aún no todos han recibido algo de comer”, dice. Además, faltan camiones para transportar los paquetes de ayuda a todas las localidades. “Pero hacemos lo que podemos”, afirma el gobernador.

A lo largo de los caminos y las carreteras rumbo al norte se pueden ver palmeras tumbadas, arrancadas de raíz, plantaciones de caña de azúcar destrozadas y casas en ruinas, así como personas que portan letreros sobre los que escribieron: “¡Por favor, ayúdennos!”.

Heridos y enfermos haciendo fila

A ciudades más grandes, la ayuda llega más rápido. El centro cultural de la Ciudad de Bogo almacena sacos de arroz de cinco kilos. Algunos provienen del Estado, otros de personas privadas o de empresas. Ese arroz es distribudio en la antigua plaza del mercado.

Una parada de autobuses destrozada.

Una parada de autobuses destrozada.

No obstante, aunque aquí haya suficiente comida, muchos enfermos y heridos aún no han sido atendidos. Una fila de más de cien metros de largo se ha formado frente al hospital de la Ciudad de Bogo. Las personas menos afectadas sostienen sombrillas para proteger a los más débiles del sol.

Un lazareto del ejército israelí ofrece su ayuda frente al hospital, donde instaló sus carpas el jueves pasado (14.11.2013). “Atendemos sobre todo heridas de las piernas, fracturas de huesos y heridas en los ojos, causadas por el tifón”, explica la teniente Libby Weiss. Los 148 soldados israelíes aún no saben cuánto tiempo se tendrán que quedar. “Nuestras provisiones alcanzarán por lo menos dos semanas, y, en caso necesario, traeremos más avituallamiento y nos quedaremos más tiempo”.

Un lazareto en la Ciudad de Bogo.

Un lazareto en la Ciudad de Bogo.

Desde la capital provincial, tanques y camiones parten rumbo al norte de Cebu para abastecer de agua potable a los pueblos de la región. Las personas de la localidad de Malbago recibirán por primera vez agua potable después del tifón. Llenan cubetas, botellas y envases de plástico con agua, tanta como pueden cargar de regreso a sus casas.

Aún no existen instalaciones para purificar el agua. Este sábado (16.11.2013), un equipo de ayuda técnica de Alemania arribó a la región. Su tarea es instalar una planta para abastecer a decenas de miles de personas en el norte de Cebu de agua potable.

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