Europa: “No existe un derecho a la inmigración” | Europa | DW | 10.12.2018
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Europa

Europa: “No existe un derecho a la inmigración”

La migración legal a Europa debe respetarse, dice el experto en migración Gerald Knaus. Sin embargo, debe limitarse la migración irregular sin violar la Convención de Ginebra sobre el Estatuto de los Refugiados.

El tema de la migración forma parte de su biografía familiar. La abuela de Gerald Knaus era ucraniana y fue asesinada por soldados del Ejército Rojo. Su madre llegó después de la Segunda Guerra Mundial como apátrida a Suiza y, más tarde, a Austria, donde creció Knaus. Como estudiante en Viena, vio caer el Muro de Berlín en 1989, hecho que influyó en la vida cotidiana de la capital austriaca. Comenzó un nuevo capítulo en la historia de la migración europea: casi de la noche a la mañana, la metrópolis ya no se hallaba al borde de Europa occidental, sino en el centro de un continente en proceso de apertura al mundo.

Apenas unos años después de la caída de la cortina de hierro, millones de personas fueron expulsadas de Kosovo y Bosnia. Knaus vivió en Bosnia durante cuatro años y observó "cómo el nacionalismo alimentó el odio durante años y luego desató una enorme explosión de violencia y genocidio en el centro de Europa".

En la actualidad es presidente de la Iniciativa de Estabilidad Europea (ESI), creada después de la guerra de Kosovo, que representa los intereses de los Estados del sureste europeo frente a Europa occidental.

Gerald Knaus, presidente de EIS, Iniciativa de Estabilidad Europea.

Gerald Knaus, presidente de EIS, Iniciativa de Estabilidad Europea.

"La política de Merkel ha salvado el alma de Europa"

La labor de ESI es complicada. Muchos miembros de la UE se preguntan cuántos refugiados pueden acoger. Sobre todo, Alemania, ha recibido muchos entre 2015 y 2016.

Knaus está convencido de que fue correcto fue mantener, en su momento, las fronteras abiertas, porque: ¿cuáles habrían sido las alternativas? "Por la guerra en Siria, Turquía acogió a más refugiados que en cualquier otro país de la UE. Tendríamos que haberle ofrecido mucha más ayuda a los turcos", opina y continúa "pero cuando la gente ya estaba en camino, la única pregunta era: ¿Cóm controlarla?

Ante esta realidad, Merkel tomó dos decisiones: "Primero, que Alemania no trataría tan mal a los migrantes como para que decidieran no quedarse en Alemania y, segundo, que el problema no podía dejárselo solo a Grecia. Esta política ha salvado el honor y el alma de Europa".

Sin embargo, salvar el continente tuvo un precio: el aumento de los partidos populistas de derecha en Europa, especialmente en Europa del Este. Resulta particularmente sorprendente que dichos partidos ganaron fuerza donde no había refugiados, dice Knaus. Actualmente hay alrededor de 160 solicitantes de asilo en Hungría. "Sin embargo, allí se hace política azuzando con el temor de una supuesta invasión masiva", subraya.

Control de migración y respeto

El debate político solo se puede abordar haciendo una distinción entre migración regular e irregular, dice el investigador. Los refugiados estarían incluidos en el segundo grupo. Knaus no critica a los que defienden el control de las fronteras y la migración irregular, pero la realidad es que "no existe un derecho a la inmigración".

Después del Holocausto, Europa respaldó el principio de que no se podía poner en peligro a ningún solicitante de asilo, por ejemplo, obligándolo a volver a su país de origen. "Este principio está estipulado en la Convención de Ginebra sobre el Estatuto de Refugiados y debe respetarse. El desafío es controlar la migración irregular y, a la vez, que se respeta el principio humanitario, no poniendo a la gente en peligro. Creo que es posible", asegura el experto.

Migrantes en la frontera alemana en 2015.

Fronteras abiertas en Alemania en 2015.

Límites del pacto migratorio de la ONU

El Pacto sobre Migración de la ONU solo tendrá un impacto menor, cree Knaus. Según el experto, dicho acuerdo pretende, sobre todo, regular la migración y reducir la irregular: "La única pregunta es: ¿cómo?".

Solo en octubre, según el presidente de ESI, más de 11.000 personas llegaron a España desde Marruecos, a través del Mediterráneo. "Si queremos reducir la cifra, necesitamos cooperación con Marruecos y los países de origen". Sería necesario poder devolver a esas personas a sus países de origen en caso de que no necesiten protección. Esto reduciría la migración irregular y peligrosa a través del mar. "Es legítimo reducirla", explica.

Los europeos deben cooperar con Nigeria, Costa de Marfil o Senegal para que desde España, Francia, Italia o Alemania, los migrantes puedan regresar a sus países de origen. Estos tendrían que emitir los documentos pertinentes. Para ello es necesario crear incentivos: "Si se permite el fácil acceso a los estudiantes de esos países a la universidad o la formación profesional en Alemania y, a cambio, dichos países facilitaran el retorno a sus ciudadanos irregulares en Europa, todos se beneficiarían".

(rmr/chp)

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