Escándalo de corrupción salpica al ejército estadounidense en Corea del Sur | El Mundo | DW | 04.12.2017
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El Mundo

Escándalo de corrupción salpica al ejército estadounidense en Corea del Sur

La empresa sudcoreana SK habría pagado millonarios sobornos con el fin de obtener lucrativos contratos para la construcción de la mayor base militar estadounidense en el extranjero. Desde Seúl informa Fabian Kretschmer.

US-Stützpunkt Humphreys in Südkorea (picture-alliance/Yonhapnews Agency)

La Base Humphreys, en Corea del Sur.

El mayor proyecto de construcción en la historia de las Fuerzas Armadas estadounidenses se encuentra unos 70 kilómetros al sur de Seúl. Donde antes había campos de arroz y salinas, dentro de poco tendrán su nuevo hogar unos 42.000 miembros del ejército. Camp Humphreys es considerada la mayor base militar transoceánica de Estados Unidos.

Los contribuyente sudcoreanos tuvieron que desembolsar mucho dinero para que los soldados estadounidenses no extrañen demasiado su terruño. La nueva base militar alberga docenas de cadenas de comida rápida, un propio circuito de golf, un parque acuático, un estadio de fútbol y una conexión con el tren expreso a Seúl. El costo de la construcción se estima en 11 mil millones de dólares. Un enorme pastel del que muchas empresas coreanas querían una tajada.

Millonaria infraestructura

Se dice que en este marco fluyeron cuantiosos sobornos. El viernes, la Fiscalía de Seúl realizó una razia en las oficinas del grupo SK, la tercera mayor empresa de Corea del Sur, y confiscó discos duros y documentos. Cobraba cuerpo la sospecha de que SK habría pagado en 2008 sobornos por un monto de tres millones de dólares a un oficial estadounidense, para recibir a cambio un suculento contrato para un proyecto en Camp Humphreys. De hecho, SK no solo construyó allí varios edificios sino también la red vial, eléctrica y la de alcantarillados. En total, el volumen de los contratos superó los 420 millones de dólares.

Corrupción, tema permanente

Südkorea Chey Tae-won Amnestie durch Präsidentin Park Geun Hye (Reuters/Lee Jae-Won)

El jefe de SK, Chey Tae-won.

La empresa SK ha estado envuelta en varios escándalos de corrupción en los últimos años. Su jefe, Chey Tae-won, fue incluso sancionado con dos años de cárcel, lo cual era algo muy inusual entre las familias empresariales coreanas hasta la sonada condena del heredero de Samsung, Lee Yae-yong, en agosto de 2017. Otros empresarios corruptos habían sido tratados antes con guantes de seda por la Justicia.

También el jefe de SK gozó de algunos notables privilegios durante su reclusión, según el Wall Street Journal. Se dice que recibió más de 1.700 visitas y que siguió dirigiendo activamente los negocios de la empresa desde la cárcel. Finalmente fue amnistiado en 2015 y poco después recuperó su posición en la dirección de SK.

El nuevo presidente

Pero, desde mayo, Corea del Sur tiene un nuevo presidente, el liberal de izquierda Moon Jae-in. Ya en su campaña electoral, este había prometido combatir la extendida corrupción en el ámbito económico sudcoreano. El caso actual es considerado por lo tanto una prueba de fuego, que la opinión pública sigue con gran atención.

La Fiscalía de Seúl identificó al oficial estadounidense corrupto como un individuo que ya fue acusado en septiembre, en Hawái, de diversos cargos, entre ellos soborno, lavado de dinero y estafa. También fue acusado, en calidad de cómplice, otro ciudadano sudcoreano que trabajaba en la sección de contratos públicos del Ministerio de Defensa de Seúl.

Motivos de la mudanza

Las Fuerzas Armadas estadounidenses tienen aproximadamente 28.500 soldados estacionados hasta ahora en suelo sudcoreano. En marcha está un proceso de mudanza de dimensiones históricas. Tras décadas, se está desocupando la que hasta ahora era la mayor base militar estadounidense, Yongsan, ubicada en pleno centro de Seúl. Por una parte, las autoridades de la ciudad pugnaban desde hace tiempo por recuperar esos terrenos, de 297.000 metros cuadrados, en una atractiva ubicación céntrica. Por otra, la nueva base de Camp Humphreys ya no se encuentra al alcance de la artillería norcoreana, a diferencia de la ubicada en el área de Seúl, a solo 50 kilómetros de la frontera intercoreana.

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