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Alemania: ¿demasiado tacaña para proteger el clima?

16 de septiembre de 2019

Berlín debate sobre quién debe pagar los muchos miles de millones que cuesta proteger el clima. Alemania es rica, pero su “paquete climático” no se financia con la caja chica. Desde Berlín, Sabine Kinkartz.

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Symbolbild Geld Steuereinnahmen
Imagen: Imago/blickwinkel

¿Cumplirá Alemania sus objetivos en la lucha contra el cambio climático hasta el año 2030 y aportará, con ello, su parte al acuerdo sobre el clima firmado en 2015 en París? Los objetivos de 2020 no se cumplirán. Eso es ya seguro. Así que, para que este desastre no se repita, el Gobierno federal quiere presentar, este viernes (20.09.2019), un proyecto de Ley de Cambio Climático. La canciller alemana, la democristiana Angela Merkel, y su vicecanciller, el socialdemócrata Olaf Scholz están de acuerdo: la apuesta tiene que ser grande.

"No hacer nada no es una alternativa", dijo Merkel recientemente en el Parlamento. La protección del clima costará mucho dinero. Pero no hacerlo saldrá aún más caro. El también ministro de Finanzas Scholz le da al tema una dimensión económica: Alemania debería ser pionera tecnológica en la protección del clima. Con las medidas adecuadas, el país podría seguir siendo una economía de alta tecnología y, al mismo tiempo, buen empleador y exportador exitoso.

"Podemos, porque tenemos las oportunidades económicas y los ingenieros para ello", asegura Scholz, tras una reunión de la Junta Ejecutiva de su partido socialdemócrata (SPD), este lunes. Su presidenta en funciones, Malu Dreyer, agrega: "Si fijamos el rumbo correcto, la protección del clima puede ser, a mediano plazo, mejor que cualquier programa de estímulo económico".

¿A quién le sirve?

Sin embargo, la canciller alemana y su vice tienen también razones muy personales para comprometerse con la protección del clima. La carrera política de Angela Merkel está llegando a su fin. ¿Cómo se le recordará? ¿Cómo una canciller que no logró que Alemania alcanzara los objetivos climáticos que se autoimpuso? ¿O entrará Merkel en los libros de historia como la "canciller del clima”?

Olaf Scholz, por su parte, quiere convertirse en presidente de los socialdemócratas del SPD y mantener a su partido en la coalición de Gobierno con democristianos (CDU)  y socialcristianos (CSU). No será fácil, en un partido que se halla mayoritariamente en contra de continuar con esa llamada "gran coalición”. Scholz ha condicionado la permanencia en la coalición a la presentación de un gran "paquete climático”. Esto le serviría para puntear y conquistar el liderazgo dentro de su formación.

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Un paquete de muchas medidas sueltas

Lo que el Gobierno federal presentará en detalle el viernes solo se conoce, hasta ahora, a grandes rasgos. Será una "mezcla de instrumentos”, anunció la ministra de Medioambiente, Svenja Schulze (SPD): "Adoptaremos un programa de medidas muy diferentes, pero todas apuntan en la misma dirección, a saber, reducir el CO2”.

Como medida central se prevé la fijación de precios al CO2 para el transporte y los edificios. Así, cualquiera que invierta en nuevas ventanas, un nuevo techo o un nuevo sistema de calefacción para que su casa sea más amigable con el clima, podrá celebrar una rebaja de impuestos y un bono de desguace para los sistemas de calefacción de petróleo.

Revolución del transporte, la mayor apuesta

El Gobierno federal aspira a los siete millones de autos eléctricos en circulación. Los compradores deben ser atraídos con una prima de compra de varios miles de euros. Además, se construirán muchos millones de estaciones de carga adicionales. En principio, se debe trasladar más tráfico al ferrocarril.

Para ello, se propone abaratar el tren reduciendo el impuesto al valor añadido (IVA) de los boletos, así como ampliar el transporte público. La gobernante Unión Democristiana (CDU) aspira a duplicar el impuesto sobre los boletos de avión hasta cerca de 15 euros. Además, el peaje para el transporte de mercancías se extendería a todas las carreteras en Alemania.

¿Cuánto valen los gases de efecto invernadero?

Mientras la CDU apuesta por el comercio de emisiones, o sea, por la economía de mercado para la fijación de precios del CO2, el SPD exige mayores impuestos a la energía. "Los que más contaminan el medioambiente, tendrían que pagar simplemente más en el futuro que los que lo protegen", exige la presidenta interina del SPD, Malu Dreyer: "Quienes cuidan el medioambiente también deben beneficiarse financieramente por ello".

Los socialdemócratas insisten en que el cambio climático debe ser factible incluso para los trabajadores con bajos salarios. "Sabemos que la gente le teme a los cambios caros y rápidos", dice Dreyer. Por lo tanto, el SPD garantizará que el proceso "no deje de ser social y justo”.

¿Ahorrar en otros frentes o endeudarse?

Por un lado, se esperan altos costos, y por otro, se aspira a afectar lo menos posible a los ciudadanos. ¿Cómo armonizar esto? "La verdad es que la protección climática no se consigue gratuitamente, y esto aplica para el presupuesto federal y para los ciudadanos", advierte Olaf Scholz. El ministro alemán de Finanzas ha planeado un presupuesto federal equilibrado, que no prevé ninguna deuda nueva para 2020. ¿Pero, es esto realista?

¿Sigue teniendo vigencia el objetivo de déficit cero?

Poner precio a las emisiones de CO2, subir los impuestos a los boletos de avión o a la circulación de vehículos generaría ingresos adicionales, que ofrecen un margen de maniobra " mayor de lo que se cree", afirma Scholz. El titular de Finanzas lo dice también pensando en sus socios de coalición, pues los democristianos se niegan a sacrificar su política de presupuesto público equilibrado, con cero déficit, ni siquiera por la protección del clima. De ahí que la CDU debata ardientemente sus posibles costos. Si es necesario, hay que ahorrar en otros frentes del presupuesto federal, advierte la cúpula de la CDU. Esto, sin embargo, es algo que no debería ser posible mientras perdure la alianza con los socialdemócratas.

¿Reformar el freno a la deuda?

El ministro de Finanzas Scholz sigue defendiendo, oficialmente, la austera política financiera alemana, mientras una mayoría en su partido no se opondría a contraer nueva deuda. Sobre todo porque la ley no exige un presupuesto equilibrado. Desde 2011, la Constitución consagra que Alemania no debe incurrir en deudas excesivas. Sin embargo, hay un margen del 0,35 por ciento del PIB, es decir, su potencial económico. Eso serían, hoy, alrededor de doce mil millones de euros de nueva deuda anualmente, sin duda útiles para financiar el "paquete climático”.

Hasta desde la industria se oyen cada vez más alto las demandas, para no sostener a cualquier precio la política de presupuesto público equilibrado. Los Verdes quieren dar incluso un paso más allá: el freno de la deuda, tal como existe hoy en este país, proviene de una época en la que la capacidad política estaba limitada por las altas tasas de interés, argumenta el presidente del partido ecologista de Alemania, Robert Habeck, y pide un ajuste a los requisitos de estabilidad europeos. Eso le daría al Estado un margen de maniobra adicional de entre 30 y 35 mil millones de euros al año, predice.

(rml/ers)

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