Electricidad británica verde: ¿vientos más fuertes tras el Brexit? | Ciencia y Ecología | DW | 06.02.2018
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Ciencia y Ecología

Electricidad británica verde: ¿vientos más fuertes tras el Brexit?

El Reino Unido es el actual líder mundial en capacidad eólica marina. Pero, ¿qué pasará con el auge de las energías renovables cuando el país abandone la UE?

75 metros de longitud y 25 toneladas de peso son las dimensiones de cada una de las aspas, que serán instaladas en un aerogenerador marino y que provienen de la nave de producción de Siemens Gamesa en el puerto de Hull, al norte de Inglaterra. Cada molino de viento utiliza tres de estos gigantes de fibra de vidrio. Su trabajo consiste en generar corriente para la combinación energética europea frente a las costas británicas.

"Nuestra magnitud de comparación son cuatro elefantes”, dice Alison Maxwell, directora de comunicaciones de la fábrica de Siemens. El negocio de las palas gigantes para parques eólicos en el mar (del inglés, "offshore”) no está mal. Desde su apertura a finales de 2016, la fábrica de 182 millones de euros (223 millones de dólares) ha dado un impulso a la ciudad, que de otro modo se encontraría en una posición económicamente bastante debilitada.

Se están cargando palas de rotor en un barco en el puerto de Hull.

La fábrica de Siemens Gamesa, de 182 millones de euros, ha dado a la ciudad de Hull un impulso económico desde su apertura.

En un momento en el que muchos comentaristas británicos lamentan una posible pérdida de influencia global para el Reino Unido después del Brexit, el país se ha convertido en el líder de los parques eólicos marinos, con más proyectos en marcha que ningún otro país del mundo según el Consejo Global de la Energía Eólica (GWEC, por sus siglas en inglés).

El sector británico consiguió reducir drásticamente los costes de la energía eólica en 2017, haciendo su producción más barata incluso que la nuclear. El país también prevé aumentar su capacidad total actual de energía eólica en alta mar de seis a 30 gigavatios para 2030. El propio Gobierno británico se ha comprometido a generar al menos un gigavatio adicional de energía eólica marina al año hasta esa fecha.

Sin embargo, existe inquietud sobre el futuro del sector cuando el país abandone la Unión Europea (UE) y, junto con ella, el mercado único y la unión aduanera.

"Nos preocupa que el Reino Unido se quede fuera del mercado interior y se puedan aplicar aranceles entre Gran Bretaña y los 27 Estados miembros de la UE al comercio de productos manufacturados”, afirma Giles Dickson, director ejecutivo de Wind Europe.

"Por el momento, el comercio entre el Reino Unido y los 37 Estados miembro es libre y preferiríamos que se mantuviera, naturalmente”, señala.

Vientos de cambio

En la recepción de la fábrica de palas de Siemens, en Hull, se muestran fotografías que ilustran la historia del muelle de Alexandra, donde se encuentra la planta de producción. También reflejan la historia de la ciudad.

Una calle comercial en Hull.

En 2003, Hull fue votado como el peor lugar del Reino Unido para vivir en una encuesta nacional.

Hasta la década de 1970, Hull era el tercer puerto más activo del Reino Unido en términos de volumen. Las cargas de trenes de carbón eran transportadas a enormes barcos anclados en los nueve muelles abarrotados de la ciudad. Asimismo, el abundante Mar del Norte también dio lugar a una gran industria pesquera en la localidad.

Pero la automatización, una menguante industria del carbón y las denominadas "guerras del bacalao”, que llevaron al Reino Unido a perder acceso a zonas ricas de pesca, hicieron que Hull y sus alrededores entraran en una larga y lenta decadencia. En 2003, Hull fue votado como el peor lugar del Reino Unido para vivir en una encuesta nacional. Las cosas no habían mejorado aún en 2016. Entonces la ciudad fue nombrada como la "menos próspera” del Reino Unido según el índice de prosperidad del Instituto Legatum.

Sólo recientemente, Hull ha recuperado el optimismo. En 2017, fue nombrada "Capital Británica de la Cultura” del Reino Unido, mientras que la construcción de varios proyectos de energía verde ha traído puestos de trabajo e inversiones a la región.

Theresa May, la primera ministra británica, utilizó su discurso en el Foro Económico Mundial de Davos, que tuvo lugar el pasado mes, para destacar la inversión de Siemens. Asimismo, el alcalde de Hull calificó 2017 como un "catalizador para el cambio”.

La planta de Siemens Gamesa emplea a 1.000 personas y supone un cambio en la fabricación británica de energía eólica marina, ya que hasta ahora muchos componentes solían importarse. Actualmente, sin embargo, la planta trabaja en la fabricación de 351 palas de rotor destinadas a dos grandes proyectos eólicos: Hornsea 1 y 2, en la costa de Yorkshire.

Un trabajador alegre en la fábrica.

Alrededor de 1.000 personas trabajan en la fábrica de Siemens Gamesa. Los componentes para la producción también proceden de la región.

La construcción de estos parques eólicos marinos creará alrededor de 2.000 puestos de trabajo en la zona, algunos sólo para el período de construcción, según la empresa que respalda el proyecto. Situado a poco más de 100 kilómetros de la costa de Yorkshire, Hornsea 1 y 2 serán los parques eólicos marinos más grandes del mundo, generando suficiente electricidad para abastecer a más de dos millones de hogares cuando estén terminados en 2020 y 2022 respectivamente.

Inversión europea: ¿qué sucederá tras el Brexit?

Cerca del 70 por ciento de los electores de Hull votaron a favor de abandonar la UE, al igual que la mayoría de los habitantes del condado de Yorkshire. Sin embargo, la fábrica de palas de turbinas de Siemens está respaldada con dinero alemán y la empresa danesa Orsted está construyendo los parques eólicos de Hornsea.

Los ecologistas señalan que el auge de la energía eólica marina se produce a expensas del apoyo gubernamental a otras energías renovables, como las plantas eólicas en tierra o la energía solar, cuyos subsidios se han reducido drásticamente en los últimos años. También destacan la incertidumbre sobre si el Reino Unido seguirá operando o no en el mercado energético transfronterizo de la UE después del Brexit.

"El Brexit plantea sus propios retos y aún quedan preguntas importantes por responder en torno al acceso del Reino Unido al Banco Europeo de Inversiones y al mercado energético interior”, afirma Alasdair Cameron, experto en energías renovables de la ONG Amigos de la Tierra (del inglés, "Friends of the Earth”). "Pero a largo plazo, las fuerzas que impulsan el cambio a las energías renovables parecen irresistibles”, afirma.

Un trabajador lijando una pala en la fábrica.

Las turbinas eólicas de Hornsea 1 y 2 estarán situados a unos 100 kilómetros de la costa y suministrarán electricidad a más de dos millones de hogares.

Giles Dickson, director de Wind Europe, y otros expertos esperan que el Reino Unido siga siendo un mercado "offshore” muy fuerte sobre el papel, entre otras cosas por la declaración del gobierno de apoyar aún más la energía eólica marina. Esto también podría ser una señal para el mercado europeo.

Este "sobre el papel" sea quizás algo parecido a una declaración central: hasta que las arduas conversaciones entre la UE y Gran Bretaña lleguen a término, los efectos concretos del Brexit en la circulación de mercancías, la economía y los medios de subsistencia de las personas siguen siendo puramente especulativos.

En cuanto a Siemens Gamesa, la mayoría de sus materiales proceden de fuentes locales, así como la mano de obra. Sin embargo, Alison Maxwell opina que la compañía, como muchas otras, navegará por aguas desconocidas mientras el Reino Unido y la UE negocien su acuerdo de divorcio. 

"Nuestros aranceles son bastante estables”, cuenta Maxwell. "Pero en el futuro, esperamos poder exportar nuestro producto y experiencia y, por lo tanto, tener acceso a Europa. Supongo que tendremos que esperar y ver”, concluye.

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