El racismo en el fútbol rumano: un fenómeno que no es nuevo | Deportes | DW | 09.12.2020
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Deportes

El racismo en el fútbol rumano: un fenómeno que no es nuevo

Después de una acusación de racismo contra un árbitro rumano, un partido de la Liga de Campeones se tuvo que cancelar. Hay mucha intolerancia en el fútbol rumano, pero eso no parece molestar a nadie.

Partido de la Liga de Campeones: Paris Saint Germain-Istanbul Basaksehir. (8.12.2020).

Partido de la Liga de Campeones: Paris Saint Germain-Istanbul Basaksehir. (8.12.2020).

El árbitro rumano Sebastian Coltescu, cuarto árbitro del partido entre el Paris Saint Germain y el Istanbul Basaksehir, de Turquía, fue acusado el martes (8.12.2020) por la noche de hacer una supuesta declaración racista. El equipo turco decidió retirarse del campo, seguido por los anfitriones franceses. Después de discutirlo con la UEFA, el juego se pospuso. El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, pidió personalmente a la UEFA que tome las "medidas necesarias" para responder a las declaraciones racistas contra el entrenador asistente camerunés del equipo turco.

Sin embargo, es difícil decir si el árbitro realmente tuvo intenciones racistas. Porque el término rumano "negru", con el que se refirió al camerunés Pierre Webó, no es una traducción de la ofensiva palabra en inglés. Para ello habría otra palabra en rumano. "Negru" significa "negro" y es una designación de color neutro, similar al término "negro" (black), como lo usa el movimiento antirracista Black Lives Matter.

"Coltescu simplemente no sabe que el término negru es racista, sin más posibilidades de interpretación", criticó Csaba Asztalos, presidente del Consejo Rumano de Lucha contra la Discriminación, en una entrevista con la revista deportiva Gazeta Sporturilor. "Eso demuestra su nivel de conocimiento, no está preparado, en absoluto, en lo que respecta a las reglas muy claras de la FRF, la UEFA y FIFA sobre el racismo", agregó.

Tribunas llenas de odio

Por su parte, el ministro de Deportes de Rumania, Lonut Stroe, dijo que el caso Coltescu era "un caso aislado que no es representativo del deporte rumano". El año pasado, el presidente de la Asociación Rumana de Fútbol, Răzvan Burleanu, también aseguraba lo mismo: "Hay suficientes problemas en el fútbol rumano, pero no hay forma de que se pueda decir que nuestros aficionados son racistas".

Liga de Campeones en París: afiche contra el racismo.

Liga de Campeones en París: afiche contra el racismo.

Sin embargo, el racismo y la xenofobia siguen presentes en las gradas de los estadios rumanos. Durante décadas, cantar contra las minorías étnicas ha sido una práctica común. Los ataques racistas se pueden escuchar no solo de boca de los fanáticos, sino también de los más altos funcionarios del fútbol. Gigi Becali, propietario del club de fútbol más destacado de Rumania, Steaua Bucarest, no rehuyó las bromas racistas contra rivales del Rapid Bucarest: en 2010 dijo que cuando el Rapid se retire del campeonato, los jugadores se volverán "más blancos".

Los aficionados del Rapid, que, como su equipo favorito, a menudo son llamados "gitanos", son en sí cualquier cosa menos un modelo de juego limpio y tolerancia. En 2014 lanzaron plátanos al delantero brasileño de un equipo contrario. La reacción del árbitro en ese partido también fue impactante: le dio tarjeta amarilla al jugador que recibió insultos racistas.

Gigi Becali, propietario del club de fútbol más destacado de Rumania, Steaua Bucarest, conocido por sus dichos racistas, antigitanos y homofóbicos.

Gigi Becali, propietario del club de fútbol más destacado de Rumania, Steaua Bucarest, conocido por sus dichos racistas, antigitanos y homofóbicos.

Misoginia y homofobia

Los comentarios antigitanos de Becali contra el Rapid Bucharest no son de ninguna manera lo único: Becali prohibió que la canción de Queen "We will rock you" se tocara en el estadio de su club porque el cantante, Freddie Mercury, era homosexual. También llamaba a las mujeres "esclavas del hombre". Además, tampoco ocultó la elección de sus jugadores según la religión y el color de la piel.

La selección rumana ya ha sido sancionada en octubre de 2019 por abusos racistas y xenófobos, y tuvo que jugar un partido en casa contra Noruega frente a escaños vacíos. Solo un mes después, un partido internacional contra Suecia fue interrumpido en Bucarest debido a que los visitantes se quejaron de cánticos racistas.

Tras el incidente en París de este martes, la Asociación Rumana de Fútbol declaró que se desvincula "de cualquier acto o declaración de tendencia racista o xenófoba". Y, sin embargo, cada vez que se amenaza con una sanción, sus iniciadores recuerdan la evidencia repetida de racismo en los estadios rumanos que se ha recopilado a lo largo del tiempo: mensajes escritos, e incluso imágenes de conocidos representantes del fascismo rumano de la época de la Segunda Guerra Mundial.

(ct/ers)

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