El mito de la ″democracia racial″ en Brasil | Las noticias y análisis más importantes en América Latina | DW | 11.12.2019
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América Latina

El mito de la "democracia racial" en Brasil

Muchos brasileños tienen raíces africanas. Durante mucho tiempo persistió el mito de que en Brasil no existe el racismo que hay en EE. UU. Pero es difícil encontrar afrobrasileños en altos cargos, o en los barrios ricos.

Brasil es un país de muchas etnias. Ese país estuvo primero habitado por indígenas, los que más tarde fueron diezmados. A lo largo de los siglos, europeos y asiáticos se asentaron allí junto a los pueblos originarios. El hecho de que durante más de 350 años millones de africanos fueran trasladados forzosamente a Brasil para trabajar como esclavos en las plantaciones resulta en que, hoy en día, alrededor del 51 por ciento de los brasileños se autodenominen afrobrasileños, también "negros", y "pardos" o mixtos.

"Pardo" es un término bastante impreciso, además de ser solo uno de varios otros términos que se usan para describir los diferentes colores de piel y las etnias en Brasil, como "moreno", "café con leche" o "mulato", estos dos últimos considerados, entre tanto, como racistas. La variedad demuestra lo mucho que se han mezclado las etnias de Brasil. Al igual que en la cultura: tanto la samba como el arte marcial de la capoeira y la religión del candomblé tienen su origen en la cultura de los esclavos africanos, pero ahora son considerados marcas registradas de Brasil.

El peso de la época colonial

La diversidad étnica y cultural hizo que Brasil fuera visto como un crisol de razas, sobre todo porque, después de que se abolió la esclavitud, no hubo una segregación racial tan explícita como en Estados Unidos o Sudáfrica.

Los propios brasileños se vieron a sí mismos de esa forma durante mucho tiempo. Claudius Armbruster, exdirector del Instituto Luso-Brasileiro de la Universidad de Colonia, explica: "Tras el fin de la esclavitud en 1888, las élites blancas se preguntaron, naturalmente, cómo deberían tratar a los nuevos ciudadanos de origen africano. La así llamada 'democracia racial' fue un proyecto ideológico que permitía insinuar un integración superficial, sin tener que llevarla a cabo de hecho en materia económica o social".

La idea fundadora de la "democracia racial", marcada, sobre todo, por el sociólogo Gilberto Freyre, es que la mezcla de los descendientes de portugueses con los exesclavos es algo positivo. Sin embargo, detrás de esa imagen, que "podría decirse que trata de limpiar el elemento africano", señala el experto, "se oculta una forma de pensamiento racista".

La pobreza afecta más a los afrobrasileños

En realidad, los antiguos esclavos que fueron liberados de la noche a la mañana no recibieron apoyo alguno del Estado. Esa injusticia ha dejado su huella en la sociedad brasileña hasta el día de hoy. Según datos oficiales, tres cuartos del diez por ciento de los más pobres son afrobrasileños. Los negros desempeñan los empleos peor pagados y son los que tienen una menor esperanza de vida. Según el índice Gini, que mide la desigualdad, Brasil es uno de los países en los que la brecha entre ricos y pobres es especialmente amplia. En Brasil, ser blanco es, a menudo, sinónimo de ser rico, y ser negro, igual a ser pobre.

Según la filosofa y escritora afrobrasileña Djamila Ribeiro, el racismo institucionalizado se ha mantenido en Brasil desde la abolición de la esclavitud: "Cada 23 minutos un joven negro es asesinado. Las cárceles están llenas de negros". También en el sistema educativo de Brasil, los afrobrasileños son los más desaventajados, ya que las escuelas públicas brasileñas apenas cuentan con los mínimos recursos. Quien no pueda asistir a una escuela privada, jamás aprobará el examen de ingreso a la universidad. 

Brasil

Según el índice Gini, Brasil es uno de los países en los que la brecha entre ricos y pobres es particularmente amplia.

El Gobierno de Bolsonaro es de poca ayuda

Que el propio presidente brasileño, Jair Bolsonaro, populista de ultraderecha, sea conocido en todo el mundo por sus expresiones homófobas, sexistas y racistas, es una derrota para la lucha contra la discriminación de los afrobrasileños y los indígenas en Brasil.

Uno de los temas favoritos de Bolsonaro es el restablecimiento de la seguridad interna del país. En su campaña al respecto difama a los jóvenes negros diciendo que son criminales a los que solo es posible enfrentarse con más armas y más represión policial. A las ONG que denuncian esa postura, Bolsonaro no duda en quitarles el apoyo del gobierno, y en su gabinete no hay ni un solo afrobrasileño.

Para Djamila Ribeiro, sin embargo, también es importante ver la evolución positiva de los últimos años: "Una gran victoria fue la introducción de cuotas para afrobrasileños e indígenas en las universidades y en el sector público. Además, la problemática del racismo está ahora más presente que nunca en el debate público". Supuestamente, la comunicación en las redes sociales, donde los afrobrasileños, a diferencia de los medios de comunicación tradicionales, podían hacer oír su voz, habría contribuido a ello, subraya la experta.

Ribeiro es optimista sobre el futuro, porque, según ella, existe un gran movimiento de resistencia que "lucha cada día por un cambio en nuestro país". Para el romanista Armbruster, la educación es la llave más importante para un cambio significativo: "Para que exista la igualdad de oportunidades, las escuelas públicas deben estar mejor equipadas. Aquí es donde se fija el rumbo para el futuro, y también para que una sociedad esté más dividida, o lo esté menos".

(gg/cp)

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