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"El enojo de los estudiantes chinos es fundado"

11 de abril de 2005

La prensa europea comenta hoy las tensiones entre China y Japón por las violentas manifestaciones de estudiantes en la Pekín.

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Manifestaciones antijaponesas en Pekín.Imagen: AP


El diario alemán SÜDDEUTSCHE ZEITUNG, de Múnich, escribe: "El enojo de los estudiantes chinos no carece de fundamentos. La ira que ahora explota se ha acumulado durante años, en los que el Gobierno de derecha japonés bajo Junichiro Koizumi ha violentado constantemente los sentimientos del vecino otrora ocupado por Japón. Con cada visita al templo Yasukuni, el centro del nacionalismo japonés, toda defensa de malos libros de historia y todo comentario antichino, el equipo de Gobierno de Koizumi ha echado leña al fuego. En las reacciones de Tokio a las protestas chinas ha faltado toda insinuación de autocrítica. En Tokio se cree que ya se ha asumido lo suficiente el pasado, pasando por alto que no le corresponde emitir ese juicio a los herederos de los autores de los crímenes".

¿Por qué se organizan manifestaciones?

El diario ruso WREMIA opina: "Si la estabilidad es lo más importante para China, como subraya permanentemente el Gobierno, ¿por qué se organizan manifestaciones en las que se llega a la violencia? Probablemente Pekín quiera demostrar cuán fuertes son los ánimos nacionalistas entre los chinos. Así se puede convencer a las grandes potencias del mundo de que sólo un régimen autoritario comunista esá en condiciones de contener esa ola de violencia. La referencia a la disconformidad en la sociedad china puede además ser utilizada para fundamentar el NO de China a un asiento permanente de Japón en el Consejo de Seguridad de la ONU".

Una situación paradójica

El diario LA VANGUARDIA, de Barcelona, España, opina: "La situación actual es paradójica. Japón se beneficia económicamente del desarrollo chino, pero, al mismo tiempo, asiste con preocupación al resurgir del nacionalismo del gigante vecino. La protesta contra el revisionismo histórico japonés, que incluye una actitud ambigua de Tokio hacia los crímenes del pasado imperial, se extiende ahora por el sur de China. No es éste, sin embargo, el único foco de tensión. China también apunta con más de 700 misiles a Taiwán, la isla que considera una provincia rebelde, e intimida a sus vecinos por un puñado de islas aparentemente rodeadas de petróleo".

Japón teme el creciente poder de China

LE FIGARO, de París, Francia, escribe: "Si Japón abandona su recato, es porque teme el creciente poder de China, que en su libro blanco de defensa a fines de 2004 calificó a China de potencial amenaza militar. El Gobierno de Pekín, por su parte, está alarmado, porque ve que Tokio y Washington persiguen un objetivo estratégico común en el estrecho de Taiwán, como dijo la ministra de Exteriores de EEUU Rice en febrero durante su visita a Japón. El intenso comercial entre ambos gigantes de Extremo Oriente ya no puede velar la crisis política. Ambas partes se temen mutuamente sin que exista un verdadero diálogo que reduzca las tensiones e impida un renacimiento del nacionalistmo. Y con ello aumentan los peligros".