El deshielo del Ártico: ¿tragedia o negocio? | Eurodinámica | DW | 25.02.2011
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Eurodinámica

El deshielo del Ártico: ¿tragedia o negocio?

Los efectos del cambio climático en el Océano Ártico generan debate: ¿fuente de nuevas oportunidades económicas o simple amenaza para la Naturaleza?

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La capa de hielo del Océano Ártico retrocede: ¿un fenómeno irreversible?

El retroceso de la capa de hielo que recubre el Océano Ártico es una realidad incontestable. El pasado enero se alcanzó la menor extensión helada desde 1979: 50.000 kilómetros cuadrados. En los últimos años, el aumento de las temperaturas durante el verano boreal ha dejado al descubierto rutas marítimas hasta ahora imposibles. Primero, en 2007, el Paso del Noroeste, que conecta el Atlántico con el Pacífico bordeando Norteamérica. Dos años más tarde, el Paso del Nordeste, que conduce de Europa hasta el Pacífico siguiendo la costa de Siberia.

Pasos por primera vez navegables sin la ayuda de buques rompehielos. Eso sí, durante escaso tiempo y no lo suficientemente libres de hielo como para garantizar la seguridad de posibles rutas comerciales. Pero todo llegará, como afirma Dave Tittley, contraalmirante y oceanógrafo de la Marina estadounidense: "creemos muy probable que, en algún punto entre los años 2035 y 2040, el Océano Ártico quede totalmente libre de hielo durante un mes. Un paréntesis que, a mediados de siglo, podría ampliarse a entre dos y tres meses. Creemos que las grandes compañías navieras transoceánicas tendrán entonces un gran interés en reducir distancias y costes en sus rutas".

Ventajas e inconvenientes

Las ventajas para la navegación son incuestionables. Las rutas de los Pasos del Norte a través del Ártico recortarían de forma sustancial los trayectos entre Asia y Europa. Por ejemplo, la ruta de Shanghai a Hamburgo a lo largo de la costa norte de Rusia supondría 6.000 kilómetros menos que el tradicional trayecto a través del Canal de Suez. Sin embargo, las organizaciones ecologistas son escépticas al respecto. "El carácter remoto de esta región es una cuestión clave. En caso de accidentes, no hay disponibles mecanismos suficientes de búsqueda y rescate. Tampoco en el caso de un vertido de petróleo. Además, hay ecosistemas que apenas conocemos. ¿Cómo se verán afectados por un aumento del tráfico marítimo? El ruido es un gran problema. Por ejemplo, para las ballenas, que podrían verse afectadas por el ruido de los barcos", recuerda Fritz Jakob Fredriksen, experto de navegación y transporte de petróleo en el Ártico del Fondo Mundial para la Naturaleza.

Pero el deshielo del Ártico no sólo ha abierto nuevas perspectivas a la navegación comercial. Los países del entorno se han lanzado a la conquista de los recursos naturales hasta ahora escondidos bajo el hielo. Según datos del Servicio Geológico de los Estados Unidos, allí descansan hasta el 30% de las reservas de gas mundiales por descubrir, así como un 13% de los yacimientos de petróleo. Minerales como oro, plata, níquel y también diamantes completan el botín.

Pero, ¿qué hay de la contaminación generada por la propia explotación de los recursos naturales? La reciente alianza entre la rusa Rosneft y British Petroleum para perforar en búsqueda de petróleo bajo las aguas del mar de Kara ha despertado inquietud, todavía con el desastre del Golfo de México todavía en la retina. Las organizaciones ecologistas alertan de los riesgos mientras los gobiernos implicados aseguran colaborar estrechamente. "Hay que evitar que se convierta en una amenaza. Necesitamos una legislación nacional rigurosa. Pero también una cooperación estrecha a nivel internacional. Para que cualquier actividad económica, desde la pesca a la minería, se rija por estándares muy elevados. Ése es un reto medioambiental local para el Ártico. Pero el Ártico también experimenta los efectos del cambio climático. Y eso significa que debemos llevar la cuestión a las mesas de negociación internacionales", afirma Jonas Gahr Store, ministro de Exteriores de Noruega.

El deshielo como acelerador del cambio climático

Pero políticos y multinacionales parecen obviar la cuestión más espinosa. Que el hielo desaparezca del Ártico no sólo es una consecuencia del cambio climático. A su vez, este fenómeno puede actuar como factor que acelere el calentamiento global. Un aumento de la temperatura del agua, el ascenso del nivel de los océanos o la liberación de enormes cantidades de metano serían tan sólo algunos de sus efectos.

Por un lado, el deseo de alcanzar un acuerdo global para reducir el volumen de emisiones. Por otro, los intereses comerciales para explotar los recursos del Ártico que el propio cambio climático ha dejado accesibles. Objetivos difíciles de conjugar, como resume Frida Bengtsson, experta en clima de Greenpeace Noruega: "es preocupante que sólo contemplen las oportunidades. El hecho es que las oportunidades que tuvimos en el pasado para desarrollar nuestra industria son las que han llevado al deshielo del Ártico. Deberíamos estar más preocupados por las causas de ese deshielo que por las oportunidades que pueda suponer para la economía".


Autor: Emili Vinagre
Editor: Pablo Kummetz

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