El coronavirus demuestra que la industria del turismo es impulsada por una dinámica mortal | El Mundo | DW | 07.06.2020
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Opinión

El coronavirus demuestra que la industria del turismo es impulsada por una dinámica mortal

El turismo ha enriquecido nuestras vidas y se ha convertido en un gran negocio. Hemos sido seducidos en creer que hay más beneficios que desventajas. Pero la pandemia ha demostrado que nos equivocamos, opina Kevin Cote.

A medida que el mundo se reabre lentamente para viajar, es un buen momento para recordar que estamos emergiendo de un período sin precedentes en la historia humana: nunca antes se les había prohibido a tantas personas ir a tantos lugares.

Ahora, las grandes preguntas para la industria mundial de viajes y turismo de 7,8 billones de euros, sus 330 millones de empleos y los 1.400 millones de nosotros que fuimos viajeros internacionales el año pasado son: ¿volverán las cosas a la normalidad? ¿Cómo será esa "nueva normalidad"?

La Organización Mundial del Turismo de la ONU ahora dice que el número de viajeros internacionales podría caer hasta 80 % este año. Entonces, la otra gran pregunta es si tener unos 3 millones de personas menos viajando alrededor del mundo cada día es algo tan malo después de todo. Tal vez, ¿podría ser realmente algo bueno?

Criticada por mucho tiempo

La industria del turismo ha sido objeto de críticas durante mucho tiempo por su enorme impacto negativo en el medio ambiente. Y por la forma en que mercantiliza la cultura y expulsa a los locales de los lugares donde han vivido por generaciones y roba las almas de los que se quedan.

Pero los defensores siempre afirman que sus beneficios económicos superan las desventajas: los viajes y el turismo son ahora responsables de casi 11 % de los empleos en todo el mundo. El argumento comercial para un sector que el año pasado además aportó casi el 10 % del PIB mundial parece incuestionable.

Kevin Cote productor de televisión en el departamento de negocios de DW

Kevin Cote productor de televisión en el departamento de negocios de DW

Luego vino la COVID-19 y de repente resulta que el turismo no es tan bueno para los negocios después de todo. El turismo desde China continental, donde los expertos creen que se originó el brote, aseguró que el virus alcanzara el estado de pandemia en cuestión de semanas.

La Universidad de Cambridge dice que la economía global podría perder hasta 82 billones de dólares en los próximos cinco años por los daños de la pandemia (en el peor de los casos). Incluso la "proyección de consenso" del estudio de una pérdida de 27 billones de dólares en cinco años prueba que no hay más argumentos comerciales para el turismo.

Visto de esta manera, los viajes y el turismo resultan ser el mayor obstáculo en la historia de la globalización. Aún así, la mayoría de nosotros persistiremos en creer que el turismo es algo bueno, a pesar de la abrumadora evidencia en su contra.

Como Dorothy al comienzo de la película de 1939 El mago de Oz, seguimos creyendo que la felicidad significa viajar a lugares exóticos muy lejanos, donde los cielos son azules y los sueños realmente se hacen realidad. Creemos esto, pero al mismo tiempo rara vez lo experimentamos.

Dinámica mortal

Entonces viajamos a nuevos lugares, buscando más felicidad, mayor satisfacción. Esta es la dinámica mortal que impulsa el turismo en todo el mundo. A menos que salgamos de ella, el turismo nunca será seguro, sostenible o económico.

A medida que Europa revive su industria turística, muchos de nosotros enfrentaremos esperas más largas en los aeropuertos, precios más altos de los viajes y alojamiento, servicios reducidos y acceso restringido a áreas turísticas y atracciones culturales. Pero otros estarán reduciendo sus planes de vacaciones en lugar de participar en la restauración del negocio del turismo mientras intenta reinventarse en un sector más seguro y sostenible.

Eso significa que pasaremos más tiempo en casa y en nuestros propios vecindarios, y para aquellos de nosotros que viven en grandes ciudades como yo, con menos turistas habrá más de nuestras ciudades que podemos disfrutar solos.

Cuando Dorothy finalmente despierta de su sueño en Kansas, revela una lección que también podría ayudarnos a formar expectativas más realistas sobre el turismo, incluso mientras nos esforzamos por revivirlo. "No hay nada como el hogar".

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