El cobalto congolés ensombrece las promesas de la electromovilidad | Ciencia y Ecología | DW | 15.11.2017
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Ciencia y Ecología

El cobalto congolés ensombrece las promesas de la electromovilidad

Aunque estemos a décadas de que todos los coches sean eléctricos, los fabricantes de automóviles están ocupados mostrando sus modelos ecológicos. La pregunta es: ¿cuán limpios son desde un punto de vista ético?

Los coches eléctricos están en el punto de mira. Muchos consumidores creen que después del escándalo de emisiones contaminantes de automóviles, es sólo cuestión de tiempo que los vehículos ecológicos y limpios se conviertan en la norma y que la culpabilidad por conducir sea finalmente cosa del pasado. Sin embargo, la utilización del cobalto para este fin plantea varias cuestiones éticas. El mineral se utiliza como componente de baterías de iones de litio, que alimentan coches eléctricos, teléfonos inteligentes y ordenadores portátiles.

Más de la mitad del cobalto que se consume globalmente proviene de uno de los países más pobres del mundo, la República Democrática del Congo (RDC), donde la corrupción y el trabajo infantil están a la orden del día.

"Las condiciones de trabajo son espantosas, no hay equipos de seguridad y las personas corren el riesgo de ser enterradas vivas en minas excavadas a mano”, critica en entrevista con DW Matt Dummett, investigador de Amnistía Internacional. "He visto a niños de tan sólo siete años trabajando en la superficie. Recogen piedras y están expuestos a mucha brutalidad y presión durante largos días de calor”, señala.

Un hombre en medio de una mina artesanal.

Las minas artesanales de Cobalto, que la gente construye usando herramientas manuales básicas, son trampas mortales que pueden derrumbarse en cualquier momento.

En los últimos años, las campañas sobre derechos humanos y los reportajes de los medios de comunicación han tratado de arrojar luz sobre el opaco comercio del cobalto. Especialmente en las denominadas minas artesanales, donde tan sólo con la ayuda de herramientas manuales básicas, algunos hombres cavan un túnel profundo en la tierra, mientras que otros – incluidos mujeres y niños – transportan bolsas pesadas de rocas de las que posteriormente se extrae el cobalto.

El Banco Mundial estima que dos tercios de los congoleños viven con menos de 1,60 euros al día y Amnistía Internacional afirma que debido al hambre y al desempleo a menudo la población local se ve obligada a buscar minerales valiosos.

Demanda creciente

No hay escasez de compradores. Para 2025 se espera que fabricantes de automóviles como VW y Daimler hayan vendido un cuarto de todos los vehículos eléctricos. Sin embargo, este movimiento hacia un futuro más limpio, con la competencia de empresas como Tesla, está aumentando la demanda de materias primas. 

Volkswagen lanzó recientemente una convocatoria de licitación para asegurarse el suministro de cobalto durante los próximos cinco años. BMW y Tesla ya habían realizado acciones similares. Se prevé que la demanda total del mineral se multiplique por once en 2025. Esto inflará aún más los precios, que ya subieron drásticamente durante el año pasado. También centrará la atención en las prácticas mineras.

"El cobalto ya no es un mineral oscuro. Hoy en día es posible seguir el rastro de los documentos”, aclara Dummett. "En estos días, las compañías no tienen excusa”.

Un hombre levantando las dos manos llenas de cobalto.

A medida que se establece la movilidad eléctrica, la demanda de cobalto se ha disparado, haciendo del mineral un recurso cada vez más valioso.

A su favor, algunas empresas occidentales se han sumado a las iniciativas intersectoriales encaminadas a la adopción de directrices de buenas prácticas, incluida la "Iniciativa Cobalto Responsable”. A pesar de todo, los activistas de derechos humanos no bajan la guardia. "Esto podría ser muy bueno”, continúa diciendo Dummett, o, "tal vez las empresas piensan que están fuera de peligro al apoyar estas iniciativas”.

El mes pasado, el grupo BMW dijo que estaba trabajando para hacer más transparente su cadena de suministro de cobalto haciendo pública la información relacionada con sus fuentes y fundiciones. Kai Zöbelein, portavoz de sostenibilidad, afirma a DW que BMW cumple con las estrictas normas. "Durante cinco años hemos estado continuamente analizando y rastreando nuestra cadena de suministro”, añade.

"Las fundiciones con las que trabajamos utilizan cobalto de la RDC, pero sólo de minas a gran escala”, aclara, distanciando al gigante automovilístico de la producción artesanal a pequeña escala no regulada.

Un portavoz de VW, asimismo, señala que la empresa no compra cobalto directamente, sino que utiliza baterías de proveedores e investiga los informes de infracciones "inmediata y exhaustivamente”.

Corrupción y cobalto

Sin embargo, la compra de cobalto a través de terceros o de materias primas directamente a minas industriales en la República Democrática del Congo no significa necesariamente que las empresas internacionales se comporten de forma ética, especialmente considerando el alcance de la corrupción en el país.

Una investigación de Global Witness, una organización sin ánimo de lucro, reveló que entre 2013 y 2015 se perdieron más de 647 millones de euros en ingresos mineros pagados por las empresas a los organismos estatales congoleños. Muchas licencias congoleñas son vendidas por Gecamines, compañía minera estatal a la que Peter Jones, investigador de Global Witness, describe como "agujero negro”.

Un niño transportando una bolsa pesada llena de cobalto a la espalda.

Las mujeres y los niños también se ven obligados a trabajar en las minas. Mientras los hombres cavan, a menudo llevan cargas pesadas de tierra y minerales a la superficie.

"Gecamines está dirigido por uno de los círculos íntimos del presidente Joseph Kabila. La compañía ha vendido repetidamente participaciones en sus proyectos mineros, no publica sus cuentas y es imposible saber exactamente dónde va a parar el dinero que se paga”, explica Jones.

Asimismo, con Kabila, cuyo segundo mandato finalizó el pasado mes de diciembre, y a falta de una fecha para la celebración de nuevas elecciones, el potencial de corrupción en el país sigue aumentando.

El grupo de expertos en movilidad eléctrica Agora Verkehrswende cree que una debida diligencia y unos controles rigurosos a lo largo de toda la cadena de suministro son imperativos para garantizar que la próxima generación de vehículos ecológicos se construya de acuerdo con normas éticas limpias. En un informe reciente, el director Christian Hochfeld citó como ejemplo a seguir las normas existentes para los denominados minerales conflictivos como el oro. También insiste en la importancia de reciclar más a menudo baterías viejas para maximizar el uso del cobalto ya extraído y en uso.

"Las normas ambientales y sociales ambiciosas son un requisito previo esencial para una creciente aceptación de la movilidad eléctrica”, afirma Hochfeld. En último lugar "necesita ser creíble como una tecnología respetuosa con el medio ambiente y el clima”, concluye.

Autor: Jess Smee (AZ/VT)

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