El cine digital remplaza al celuloide | Eurodinámica | DW | 03.05.2012
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Eurodinámica

El cine digital remplaza al celuloide

Hace 125 años comenzó la historia del cine, cuando Hannibal Goodwin inventó el rollo de celuloide. Pero la proyección digital va ganando cada vez más terreno, y hasta los cines de arte se doblegan ante la tecnología.

La cinta de celuloide ya es cosa del pasado.

La cinta de celuloide ya es cosa del pasado.

En los comienzos de la historia del cine, Hannibal Goodwin inventó en EE. UU. el rollo de celuloide, que está convirtiéndose en un resabio del pasado. No sólo las grandes salas de cine, sino también las pequeñas, es decir, los cines de arte y cinematecas tienen que acostumbrarse a las nuevas tecnologías y, con ellas, a la digitalización del film.

Oliver Hauschke, director de Tecnología de Cinenova.

Oliver Hauschke, director de Tecnología de Cinenova.

El Cinenova de la ciudad de Colonia tiene tres salas, y en una de ellas se proyectan ya desde hace una semana películas digitalizadas. Eso significa que las imágenes ya no provienen del rollo de 35 milímetros, sino de un disco rígido en el cual se guarda la obra. Mientras que Oliver Hauschke, el director técnico de Cinenova, se alegra del avance tecnológico, a su joven colega le cuesta mucho despedirse de las antiguas cintas.

“Cuando se abre el telón, se apagan las luces, y se enciende el proyector”, dice Oliver Hauschke. “Ese es el sonido cotidiano que nos acompaña. Cuando se trabaja aquí durante un tiempo, el oído se habitúa a identificar los sonidos cuando falla algo en el proyector. Si el sonido de la cinta se escucha diferente –y eso se aprende con el tiempo- se sabe que algo anda mal", explica el operador de cine.
 

La nueva tecnología facilita el trabajo

Y mientras nos habla, Oliver Hauschke mira por la pequeña ventana de la cabina del operador hacia la sala. Y nota que tiene que ajustar mejor el foco. Le da un toque al viejo proyector, que trepida un poco. Oliver trabaja desde hace 15 años como operador de cine. En la sala Cinenova de Colonia proyecta hasta 14 películas por día, todas en rollos de 35 milímetros. Una tarea nada fácil.

“Todo comienza con la entrega de una copia que pesa de 20 a 25 kilogramos. Las películas se envían en paquetes en los que se transportan las cintas. Cuando llega el film, tenemos que montar una cinta a la otra. Eso demora una hora. Y luego, volver a desmontarlas al devolverlas. Es decir que es un gran esfuerzo que una copia esté lista para que se la pueda proyectar en nuestra sala”, señala Hauschke.

Y la tecnología digital llegó para cambiar todo el procedimiento, dice Oliver Hauschke. Hace una semana recibió el proyector digital. Y en una de las tres salas del Cinenova se muestran ahora filmes que no provienen de las cintas de 35 milímetros, sino de un disco rígido en el que se guardan archivos digitalizados. Lo único que debe hacer Hauschke es presionar la tecla de “Play”.

“Es genial, muy bueno. Cuando aprieto el botón de Play se inicia automáticamente la proyección. Se abre el telón, se apagan las luces y la película comienza, Y cuando termina, todo vuelve a su estado original automáticamente.”


 

Diferencias en la calidad de la imagen

Nicole Wegner, operadora en la sala Cinenova, Colonia, y estudiante de dirección.

Nicole Wegner, operadora en la sala Cinenova, Colonia, y estudiante de dirección.

Mientras Oliver Hauschke no puede ocultar su entusiasmo por el nuevo cine digitalizado, su colega, Nicole Wegner, operadora y estudiante de dirección cinematográfica, lamenta la desaparición de las antiguas cintas y opina que sin ellas, el cine pierde un poco de su magia. “Me encanta operar estos viejos proyectores. Al encenderlos se escucha su típico sonido, y antes de entrar en funcionamiento, el aparato se tiene que calentar. Luego se prende la lámpara y entonces hay que enfocar la imagen. Todo eso es mucho más romántico, es algo maravilloso”, dice Nicole.

El proyector digital en el Cinenova de Colonia pasó la fase de prueba sin dificultades. Esta noche se proyecta por primera vez una película digitalizada. El operador Oliver Hausche está tranquilo, ya que está convencido de la calidad de la proyección digital. Y de que las imágenes son más nítidas que los fotogramas en 35 milímetros. Además, dice que el material fílmico digitalizado no pierde calidad al ser proyectado una y otra vez. 

“Cuando se proyecta un corto publicitario en cintas de 35 milímetros durante tres días, la imagen ya no es tan buena como al principio. Poco a poco se van formando puntos o rayas, y se vuelve difusa”, comenta Hauschke.

Su compañera, en cambio, resalta el lado positivo de las imperfecciones en el cine. “A mí me gusta que la imagen respire, que tenga imperfecciones, y hasta me parece bello que la cinta a veces se trabe en el lugar en el que está pegada. Prefiero eso a la proyección digital, pero el que decide es el espectador.”
 

El avance imparable de la digitalización

Pronto no se escuchará más el ruido de los proyectores de 35 mm.

Pronto no se escuchará más el ruido de los proyectores de 35 mm.

Lo que está claro es que ya nadie puede detener el avance del cine digital. La insolvencia de la compañía Kodak, a principios de 2012, fue sólo un paso más hacia el fin de las filmaciones tradicionales. Y la cinta -una palabra que es sinónimo de cine- ya es casi una pieza de museo, con lo cual también peligra el trabajo del operador de cine.

“La clásica tarea del operador que se ocupa durante diez horas sólo de proyectar películas pronto dejará de existir. El esfuerzo que cuesta iniciar la proyección de un film es ahora mucho menor.”

Oliver Hauschke trabajará pronto sólo 20 horas por semana en el cine y planea dedicarse a otro tipo de profesión. Nicole Wegner, por su parte, quiere continuar filmando y proyectando cine, pero aún prefiere las antiguas cintas de 35 milímetros.

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