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El cambio climático y las guerras del futuro

Claudia Herrera Pahl14 de junio de 2007

El cambio climático será el riesgo número uno de seguridad en el siglo XXI. Políticos alemanes hacen hincapié en la necesidad de nuevos esfuerzos de distensión en el uso de recursos para evitar futuros conflictos.

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Serán secas y duras...Imagen: AP

Sobran los estudios e informes que advierten sobre las catástrofes que desencadenará el cambio climático en un futuro no muy lejano. Desertificación, sequía, inundaciones, pérdida de cosechas: realidades que redundarán en el desplazamiento de millones de personas en busca de su sobrevivencia, y pronóstico seguro de más tensiones políticas y sociales.

Según el politólogo alemán, Dirk Messner el cambio climático será "el riesgo de seguridad del siglo XXI". Las consecuencias del cambio climático afectarán principalmente a las regiones más pobres e inestables de África, Asia y América Latina donde se padecerá la falta de agua potable y la pérdida de miles de hectáreas de tierras fértiles.

Fronteras de papel

La Unión Europea, especialmente los países costeros del Mediterráneo intentan sin éxito hacer frente a una creciente inmigración principalmente del continente africano. ¿Cómo responderán al éxodo masivo que se desencadenaría si los esfuerzos por frenar el cambio climático no tienen éxito?

Enfocar el tema de la ecología como un factor de seguridad requiere incrementar los horizontes de análisis, pues los grandes cambios comenzarán a registrarse hacia mediados de este siglo.

Se prevé que en el año 2020, cerca de 250 millones de africanos sufrirán la falta de agua potable. Los especialistas pronostican que la temperatura global ascenderá hasta el 2100 entre 1,4 y 5,8 grados celsius frente a los niveles medidos en 1990, si no se toman las medidas pertinentes para reducir las emisiones de gases contaminantes. Un calentamiento global de 4 grados podría acabar con el 35 por ciento de las áreas agrícolas del continente negro y podría provocar el incremento del nivel del mar que cubriría los hogares de 35 millones de personas tan sólo en Bangladesh.

Symbolbild Klima Erde
Era un hermoso planeta azul...Imagen: AP Graphics

No hay capacidad de adaptación ante consecuencias de esta magnitud. La desestabilización y violencia que estallaría en las regiones afectadas haría peligrar la seguridad nacional e internacional. En el campo de la política internacional se registrarían divisiones en la lucha por agua, tierra, y por la reubicación de los millones de refugiados.

Seguridad preventiva

Ya en el mes de febrero pasado, en el marco de la Conferencia de Seguridad de Múnich, el ministro de Relaciones Exteriores alemán, Frank Walter Steinmeier, advirtió que la protección ecológica es una cuestión de seguridad nacional e internacional.

La creación y refuerzo de fronteras difícilmente podría resolver el problema. La huida de millones conllevaría a una desestabilización de la economía mundial y los riesgos para la seguridad internacional no podrían ser confrontados de forma militar, pues en este caso no existe el "enemigo" en el sentido clásico.

El ministro Steinmeier volvió a recordar, esta vez en Berlín, que se requiere una nueva forma de política de distensión para el uso común de los recursos, con el fin de evitar conflictos y un esfuerzo conjunto por concretar la reducción de gases contaminantes hasta el 2050, tal cual fue pactado durante la cumbre del G-8 en Berlín.

El tiempo apremia indicó Steinmeier sin perder el ánimo: "Podemos lograrlo conjuntamente si todos los países participan".