EE.UU. espió cuentas en todo el mundo | Política | DW | 24.06.2006
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Política

EE.UU. espió cuentas en todo el mundo

Persiguiendo el dinero del terrorismo, la CIA analizó transacciones bancarias en todo el mundo. ¿También cuentas alemanas? Los bancos callan, mientras que las oficinas de protección de consumidores protestan.

George W. Bush autorizó el espionaje finanicero.

George W. Bush autorizó el espionaje finanicero.

Agentes antiterroristas de EEUU examinaron transacciones financieras de miles de personas en un programa secreto puesto en marcha tras los ataques del 11 de septiembre de 2001. La prensa estadounidense, que reveló el caso, indica que el programa se centró en personas bajo sospecha de estar vinculadas a la organización Al Qaeda.

En la operación se revisó la base de datos de una cooperativa belga conocida como Sociedad para la Telecomunicación Interbancaria Mundial (SWIFT, por sus siglas en inglés). El programa fue concebido y supervisado por el Departamento del Tesoro, aunque ejecutado por la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de EEUU.

EE.UU se justifica

La divulgación del programa se produce poco después de que el Gobierno de EEUU tuviera que defender un programa similar de escuchas telefónicas a los estadounidenses sin permiso judicial.

El secretario del Tesoro, John Snow, lamentó que se haya dado a conocer la existencia del programa. "Se trata de un instrumento esencial en la guerra contra el terrorismo: siguiendo el dinero, EEUU ha podido localizar operativos y a quienes les financian, establecer organigramas de estas redes terroristas, llevarles ante la justicia y salvar vidas", afirmó.

"La diseminación pública de nuestras fuentes y métodos de lucha antiterrorista no sólo daña la seguridad nacional, sino que también degrada los esfuerzos del Gobierno para impedir futuras actividades terroristas", señaló Snow, para quien no haber desarrollado el programa hubiera sido "irresponsable".

Alerta en Alemania

"Para los consumidores es un escándalo", denuncia Patrick von Braunmühl, de la Federación Alemana de Centros de Consumidores. Estas acciones "crean una nueva dimensióin y confirman que en su guerra contra el terrorismo, los EE.UU. no se sienten comprometidos con el derecho y las leyes", agrega.

No es la primera vez que el Gobierno de EE.UU. le exigió a SWIFT, que está a cargo de casi todas las transacciones financieras internacionales, que le facilitara datos. Los agentes antiterroristas intentaban desde la década pasada acceder a la base de datos pero no lo consiguieron por el daño que podría ocasionar a la confianza de los ciudadanos en las instituciones bancarias.

Pero las resistencias se superaron luego de los atentados del 11-S. Potencialmente pueden estar afectados una gran número de alemanes, sostiene el experto von Braunmühl que no comparte la manera de proceder de EE.UU., ya que después de4 todo SWIFT tiene su sede en Bruselas y por lo tanto deberían estar vigentes las leyes de protección de datos europeas.

Los bancos callan

"No podemos pronunciarnos sobre este tema", dicen desde la Federación de Bancos Alemanes en Berlín. Asimismo los bancos alemanes sostienen al unísono que no ven la "necesidad de reaccionar", ya que prefieren seguir "confiando en que SWIFT respeta las reglas de la protección de datos personales".

SWIFT Logo

¿Sumisión ante EE.UU.?

Los millones de formularios que maneja a diario SWIFT, mediante una red electrónica, incluyen datos como la identidad del remitente y destinatario de las transacciones financieras, la suma de las transacciones y los números de cuentas bancarias. Estados Unidos tiene acceso a la información de SWIFT, almacenada en este país, mediante el uso de citaciones judiciales.

La red de SWIFT ofrece informaciones de transacciones entre unos 7.800 institutos de crédito en el mundo. En 2005 registró 2.500 millones de movimientos. Alemania sumó 245 millones de transacciones y ocupa el tercer puesto luego del Reino Unido y los Estados Unidos. Además de usuarios, los bancos también sostienen a SWIFT, creada en 1973 y perteneciente a 2.200 organizaciones, entre ellos casi todo gran banco del mundo.

"Sumisión" de SWIFT

SWIFT ha dicho en un comunicado que respeta el principio de preservar la confidencialidad de los usuarios a la vez que cumple sus obligaciones legales en cada uno de los países donde opera. Esto parece alcanzarle también al Bundesbank, el banco central alemán. La institución le quita gravedad al caso y sostiene que no se sabe qué datos han sido enviados a los EE.UU., a la vez que no informa si fueron informados sobre el programa de investigación.

Deutsche Bank Hauptquartier in Frankfurt am Main

La banca alemana calla.

Esta aparente falta de reacción preocupa en igual medida a muchos. Después de todo, los bancos centrales europeos integran la instancia de vigilancia de SWIFT. Los expertos alemanes critican ahora la sumisión de esta organización a las autoridades estadounidenses. "Se trata de graves acusaciones que deben ser esclarecidas", anunció también la Delegación Federal para la Protección de Datos.