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Educación en Alemania: buena, pero para pocos

Mirra Banchón18 de septiembre de 2007

Un nuevo informe de la OCDE sobre educación y su incidencia en el mundo laboral asevera que un mayor nivel educativo corresponde a menor tasa de desempleo. Pero en Alemania un menor porcentaje accede a la universidad.

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Un físico trabajando con OLEDs, Organic Light Emitting Diods, en un laboratorio de DresdeImagen: AP

En general, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), a la que pertenecen 30 países del “primer mundo”, elogia en su más reciente informe el asombroso crecimiento del sistema educativo y la prosperidad que ha traído. En particular, para el caso de Alemania, el informe puede leerse así: a pesar de indudables mejorías puntuales, el sistema educativo alemán va de mal en peor. En pocas palabras: este país produce pocos bachilleres y, por ende, pocos académicos. Y menos ingenieros.

Deutschland OECD Bildungsbericht Annette Schavan und Angel Gurria
Annette Schavan, ministra de Educación, y el secretario general de la OCDE, Angel GurriaImagen: AP

30 contra 44 ingenieros

De un tiempo a esta parte, el informe anual de la OCDE es sinónimo de una tunda al sistema educativo alemán. Presentado por su secretario general, Angel Gurría, y la ministra federal de Educación, Annette Schavan, el estudio demuestra –basado en datos promedio- que el desempleo entre los graduados universitarios es un 7 por ciento menor que entre aquellos que sólo tienen el título secundario. Sin embargo, en concreto, en este país sólo 32 de 1000 bachilleres logran un título de ingeniero. Esta cifra comparada a los 44 promedio de los 30 países que integran la OCDE es, simplemente, preocupante.

“Que más gente tenga acceso a la educación superior –no sólo a través del bachillerato clásico-, y que más universitarios logren un título”, declaró como objetivos la ministra Schavan, consciente del derrumbe del sistema que lidera y a sabiendas de que este informe iba a poner, una vez más, el dedo en la llaga que representa esto para el orgullo de la “nación de pensadores y poetas”.

Cifras concretas: en el año 2005, los empleados que contaban con un título académico ganaron un 56 por ciento más que aquellos que tenían “sólo” una formación profesional. Por otro lado, para aquellos que cuentan con título de nivel medio o carecen completamente de formación, el fantasma del desempleo es más palpable que nunca: entre 1991 y 2005 el porcentaje de desempleados en este grupo se ha triplicado, del 7,4 al 20,2 por ciento.

Sistema obsoleto

“Los países que ampliaron su educación superior desde fines de los 90 han visto caer las tasas de desempleo en la década hasta 2004”, se asevera en el informe, y queda claro que no es el caso de Alemania, que por un lado cuenta con un ejército de desempleados de más de 4 millones y por otro lado no podrá reemplazar a corto plazo a los ingenieros que se jubilen.

Rütli-Hauptschule in Berlin Polizeischutz
A finales del 2006, la Hautpschule Rütli captó la atención de Alemania por su violencia y desordenImagen: picture-alliance / dpa/dpaweb

El motivo de que Alemania provea a sus generaciones jóvenes de un acceso limitado a la educación superior radica en su propio sistema educativo y social: de la extracción social del joven depende, básicamente, que alguien acceda a la universidad. Las estructuras actuales –que a los diez años de un niño deciden a grandes rasgos si llegará a académico o será obrero más o menos cualificado- favorecen a los que nacen favorecidos.

Pese a múltiples críticas y doctos informes negativos, el sistema que tercamente se favorece en Alemania consiste de tres tipos de escuela secundaria: el Gymnasium, la Realschule y la Hauptschule. En teoría, al primero se envía a los niños que hayan demostrado con sus calificaciones durante los primeros cuatro años de escuela primaria que tienen la capacidad de abstracción para absolver el bachillerato y si quisiesen luego un estudio universitario. Al segundo acuden los que -a juicio de los maestros- tienen capacidades más prácticas, y los que abandonarán los estudios secundarios más o menos a los 16 años y que optarán por una formación profesional. Y al tercer tipo de escuela acuden los fracasados del sistema educativo. Curiosamente, y esto lo prueba un estudio internacional tras otro, son las clases sociales menos favorecidas las que pueblan los bancos de las Hauptschulen alemanas.

No todo es malo

Finalmente, una buena noticia: el informe afirma que una vez que se pertenece al grupo de los graduados universitarios y se logra un título doctoral son buenas las probabilidades de integrar elites internacionales. Quizá por eso mismo - otro consuelo para Berlín- Alemania es uno de los países predilectos de los estudiantes extranjeros después de Estados Unidos y de Gran Bretaña.