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Diversos proyectos fomentan la lectura en Alemania

8 de septiembre de 2009

Los libros nos transportan a mundos desconocidos, nos entretienen y nos educan. En el día de la alfabetización, un proyecto alemán se ocupa de estimular la lectura a temprana edad, y de crear la buena costumbre de leer.

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La importancia de leer a los niños, y de que los niños lean.Imagen: picture-alliance / ZB


Los amantes de la lectura saben qué significa tomar un libro en las manos. Apenas se da vuelta la primera página, comienza una gran aventura. Los protagonistas se vuelven parte de nuestra vida y de nuestros sueños, y, si tenemos suerte, el libro responde a las preguntas que veníamos haciéndonos mucho antes de haberlo encontrado. ¿O nos encontró él a nosotros? Toda esa magia se la pierde quien no aprendió a edad temprana el tesoro que esconden los libros. Y tampoco pueden disfrutar de los múltiples beneficios que aporta la lectura.

“¡Lean a sus hijos!”

Jonathan tiene un año y está en el consultorio de su pediatra, la Dra. Meier, para someterse a un examen que controla su crecimiento. Un control de rutina. Pero desde el año pasado, los padres se sorprenden del consejo que les da el pediatra de sus hijos: “¡Léanles más!” Esto denota que hace falta poner a los niños en contacto con los libros ya desde la cuna.

Kinder lesen Plattdeutsches Buch in Flensburg
Ayudar a leer es ayudar a vivir.Imagen: dpa - Bildfunk

“Tenemos este hermoso libro, un prospecto informativo, un afiche muy interesante y muchos datos sobre la importancia de la lectura. Y además un diario llamado ‘Aprender a hablar y a leer', para que coloquemos todo lo que aprendes, Jonathan, en el libro”, explica la Dra. Meier al pequeño paciente y a sus padres.

Según la pediatra, los padres hoy en día, con sus múltiples ocupaciones, dejan a los hijos al cuidado de otras personas, y, en el peor de los casos, frente al televisor, y, cuanto menos hable el niño, más tranquilos están los padres y pueden cumplir con sus obligaciones. Pero lo terrible es que estos niños pierden de a poco la capacidad de comunicarse, ya que la palabra deja de tener valor, aclara la médica.

También el pediatra Hermann Kahl se apoya en los resultados de estudios que confirman que casi la mitad de los padres no les leen libros a sus hijos. Ante esta situación, la Fundación “Leer” reaccionó distribuyendo desde el año 2008 paquetes de iniciación a la lectura en los consultorios pediátricos. Este proyecto lleva ya dos años en los que se entregaron medio millón de estos paquetes en los consultorios médicos.

Symbolbild Alphabetisierung, Lesen und Schreiben lernen
Para que su vida esté en sus manos: alfabetización.Imagen: picture-alliance/dpa

“Lamentablemente hay muchos niños en Alemania que sufren de un retraso en el habla. En muchos de estos casos es de suponer que en la familia se habla demasiado poco con ellos. Y una carencia de comunicación en la temprana infancia provoca que los niños hablen mal o con demasiado retraso”, explica Hermann Kahl.

Pero el especialista infantil sabe que a los niños se los puede estimular con palabras, logrando muy buenos resultados. “Ellos están abiertos a la estimulación, y quieren aprender los términos de la realidad que los rodea. Quieren aprender a comunicarse”, enfatiza el pediatra.

Mentores que ayudan a leer

Sobre las consecuencias de una comunicación tardía o carencial, los estudios PISA han demostrado en años anteriores que muchos alumnos alemanes sufren de enormes déficits en lo que a lectura se refiere.

Es el caso de Gentrit, de diez años, que tiene que marcar los renglones en el libro con el dedo para poder leer. Se le hace muy difícil. Para ayudarlo, Traudel Rothenbach-Humberg lee con él. Traudel trabaja ad honorem en la Fundación “Mentores – Ayudantes en el aprendizaje de la lectura”.

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El aprendizaje depende de la lectura y de la comunicación.Imagen: dpa

“Pienso que la lectura es muy importante, y no sólo para cumplir con las obligaciones cotidianas y desempeñarse en una profesión. Mi deseo es que los niños tengan la oportunidad de experimentar la alegría que produce leer”, dice Traudel Rothenbach-Humberg.

La idea de esta fundación, que ya se extiende por todo el territorio alemán, es ayudar a niños y jóvenes hasta los 16 años que tienen dificultades con el idioma alemán. Para ello, se reúnen a leer con los niños una vez por semana. La regla fundamental es establecer una relación individual con ellos, ya que cada niño trabaja con un lector.

Inmigración y déficits de aprendizaje

Los padres de Gentrit llegaron de Kosovo a Alemania, y en su casa se habla albano. Gentrit proviene, como muchos otros niños, de una familia de inmigrantes, con un transfondo social carenciado. Pero Traudel Rothenbach-Humberg sabe por propia experiencia que la falta de dinero no siempre es el motivo para la falta de transmisión de costumbres culturales como la lectura:

“En muchas familias falta en cierta forma la transmisión de cultura, de aquello que es importante para encontrar más adelante un lugar adecuado en la sociedad y poder tener la suficiente seguridad como para manejar la propia vida”, subraya la colaboradora del proyecto “Mentores”.

Los mentores eligen a menudo un libro que puede interesar a los niños para que ellos más tarde comiencen a buscar y elegir sus propios libros.

Bibliotecas abiertas

En Bonn hay un lugar especial para los amantes de la lectura. En el centro de la ciudad, en un parque de estacionamiento, se erige un armario de metal y vidrio, en donde los vecinos colocan libros de los más diversos géneros, que ya han leído, y que pueden poner a disposición de otros. Se trata de uno de las llamadas “Bibliotecas abiertas”. Este proyecto está subvencionado por la Fundación Ciudadana de Bonn. La idea es de la arquitecta Trixy Royeck, y cada vez hay más interesados en llevarla a cabo.

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Leer en la escuela y en casa.Imagen: picture-alliance / OKAPIA KG

Trixy Royeck piensa que estas bibliotecas abiertas podrían funcionar en cualquier lugar del mundo. Lo importante es el lugar en donde se las ubica en la ciudad. “Si se coloca una de estas bibliotecas en la zona peatonal de una gran metrópolis, por donde la mayoría de la gente pasa dos veces al año, entonces faltaría el vínculo de la gente con la biblioteca”.

Y es justamente ese vínculo personal el que hace que muchos interesados en el proyecto se ocupen de los armarios y de llenarlos de libros. La gente se reúne en el lugar para charlar y se sienten responsables de que el proyecto siga funcionando. Y ninguno de los armarios sufrió daños hasta ahora.

Autora: Katrin Schilling/ Cristina Papaleo

Editor: José Ospina Valencia