Declaración final en la Cumbre de la ONU: un consenso mínimo | Política | DW | 17.09.2005
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Política

Declaración final en la Cumbre de la ONU: un consenso mínimo

Los líderes mundiales reunidos en la Cumbre Mundial de la ONU aprobaron una declaración minimalista sobre desarrollo, derechos humanos, terrorismo y seguridad global en el 60 aniversario de la organización.

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Hugo Chávez (izq.) con el presidente de Irán, Mahmoud Ahmadinejad al margen de la Cumbre.


Los líderes mundiales adoptaron el viernes modestas reformas en la ONU tras una cumbre de tres días por el 60 aniversario de la organización, que sólo generó avances mínimos en la lucha contra la pobreza y el terrorismo, las mejoras en seguridad y la protección de los derechos humanos.

Cuando muchos líderes ya habían abandonado Nueva York, incluido el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, los que estaban presentes expresaron su esperanza de que la mayor cumbre en la historia de la ONU de un nuevo impulso para las metas de desarrollo y su decepción por el resultado exiguo de la reunión.

El secretario general de la ONU, Kofi Annan, logró por lo menos un acuerdo en la responsabilidad internacional para intervenir en la protección de civiles del genocidio y las limpiezas étnicas.

Con ello se aspira a prevenir masacres como las ocurridas en Ruanda, Bosnia y Kosovo. Otros logros citados por Annan incluyen el establecimiento de una comisión de construcción de la paz para ayudar a los países a salir de conflictos. Además se reafirmó el compromiso de los Estados miembro de las metas impuestas en la cumbre del Milenio en 2000 para reducir a la mitad la pobreza en el mundo para el año 2015.

Suecia: iniciativa política para reforma de la ONU

El presidente de la Asamblea General, el sueco Goran Persson, propuso crear una “Red de líderes para apoyar la reforma de las Naciones Unidas”. El Secretario General de la ONU, Kofi Annan, saludó la iniciativa y alentó a los otros países a respaldarla, confió en que ayude a traducir en acciones los compromisos asumidos en la Cumbre Mundial.

El tema de la reforma del Consejo de Seguridad, en el que Alemania, junto con Japón, la India y Brasil aspiran a se miembros permanentes, fue mencionado sólo al margen.

Alemania: duras críticas

Joschka Fischer, el ministro de RREE de Alemania criticó la declaración final con singular dureza: "Alemania hubiera deseado un documento con un mandato para actuar mucho más claramente".

Particularmente lamentable, agregó, es que no se haya alcanzado acuerdo alguno en cuestiones tan urgentes como el desarme y la no proliferación de armas nucleares. Y echó de menos una definición de terrorismo aceptada por todos los Estados.

Fischer resaltó que Alemania no ha abandonado su aspiración a un lugar permanente en el Consejo de Seguridad. El primer ministro de Japón, Junichiro Koizumi, se manifestó optimista al respecto y llamó a la ONU a tomar pronto una resolución al respecto.

La ministra alemana de Cooperación para el Desarrollo, Heidemarie Wieczorek-Zeul, responsabilizó a los EEUU de la levedad de la declaración final de la Cumbre.

"La declaración quedó muy atrás de las exigencias globales", dijo la ministra, "porque no se fijó una obligación de reducir ni los gastos en armamento ni los arsenales atómicos". "La causa de ello es claramente que el Gobierno de EEUU impuso en la fase final grandes modificaciones a la declación, quitándole sustancia al documento. Además, los EEUU rechazaron la definición de metas globales ambientales y climáticas", agregó.

Cuba: "un fraude imperdonable"

Cuba calificó como un "fraude imperdonable" la Cumbre de la ONU, en la que "las naciones más poderosas del planeta buscan transformar a las Naciones Unidas en un instrumento de una dictadura global."

"En lugar de avanzar hacia las Metas del Milenio de la ONU sobre pobreza, hambre, educación básica, mortalidad infantil y sida, los poderosos han tratado de desviar la cumbre hacia el tema de la guerra contra el terrorismo y a reducir el secretariado de la ONU a una herramienta de sus designios" dijo Alarcón, el presidente de la Asamblea Nacional de Cuba. El presidente de Cuba, Fidel Castro, no asistió a la cumbre de este año.

Este año las discusiones fueron animadas en su lugar por el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, con un poco de ayuda del mandatario de Belarús, Alexander Lukashenko.

Chávez: un discurso incendiario

En un aplaudido discurso, Chávez dirigió el jueves un mensaje en el que criticó duramente a Estados Unidos y dijo que Bush "representa el más crudo y salvaje imperialismo que amenaza el mundo".

Chávez propuso que la sede de las Naciones Unidas sea sacada de Nueva York, tal vez hacia Jerusalén, debido a que Estados Unidos atacó Irak sin la autorización de la ONU.

Además calificó el documento de la cumbre como "ilegal" por fracasar respecto a las metas contra la pobreza. En diálogo con periodistas el viernes tras entrevistarse con el secretario general de la ONU, Kofi Annan, Chávez dijo que "se cometió un error. No se agotó la discusión para buscar el consenso del documento. Aceptar el error sería un gravísimo

precedente. No podemos aceptar el fondo del documento".

Belarús: defendiendo a los indefendibles

Cuba adoptó la misma posición, provocando temor entre funcionarios de la ONU que los dos países pudieran bloquear la aprobación del documento en la noche del viernes.

Belarús también se juntó al grupo antiestadounidense con Lukashenko lamentando la disolución de la Unión Soviética, defendiendo a los ex líderes iraquí y yugoslavo, Saddam Hussein y Slobodan Milosevic. Lukashenko acusó a Washington de diseminar el caos y fomentar el terrorismo en el mundo.

Una vez más la ONU ha demostrado ser una olla de grillos, con estridencias y disonancias por doquier, en la que ponerse de acuerdo en un par de cosas elementales está muy lejos de ser un sobreentendido. Pero a quien había esperado otra cosa, bien se lo podría tachar de algo ingenuo, en vista de las recientes declaraciones de Colin Powell, ex ministro de RREE de Estados Unidos, que hoy dice que se avergüenza de las "pruebas" que presentó ante la ONU para justificar la invasión de Irak. Y de eso no hace tanto.

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