Corrupción, ecología y violencia, ejes de la visita del Papa a Perú | América Latina | DW | 22.01.2018
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América Latina

Corrupción, ecología y violencia, ejes de la visita del Papa a Perú

El gran impacto que tuvo la estancia de Francisco vino acompañado de su denuncia de los más graves problemas que afligen a Perú: la corrupción, la destrucción de la Amazonía, el feminicidio y la desigualdad social.

Tras vivir el viaje más difícil de su pontificado en Chile por el escándalo de los abusos sexuales a menores cometidos por eclesiásticos, Jorge Mario Bergoglio necesitaba darse un baño de afecto como el que recibió en Perú, la segunda etapa de su sexta gira por América Latina.

En Puerto Maldonado, Trujillo y Lima, adonde llegó el pasado jueves desde territorio chileno, se vio la misma emoción entre la gente por tener delante a Francisco que en las ocasiones anteriores en que el Pontífice argentino visitó la región. La mejor imagen de ese fervor vino con la misa que ofició el domingo en la capital peruana ante 1,3 millones de personas.

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El gran impacto que tuvo la estancia de Francisco vino acompañado de su denuncia de los más graves problemas que, a su juicio, afligen al país andino: la corrupción, la destrucción de la Amazonía, el feminicidio y la desigualdad social.

Primero la Amazonía

A diferencia de lo que es habitual en los viajes papales, el obispo de Roma no inició su visita a Perú reuniéndose con el presidente y ofreciendo a las autoridades un discurso. Optó en cambio por viajar a la Amazonía para mostrar su preocupación por los indígenas y por la degradación de esta amenazada región. "Quise empezar por aquí”, reconoció. La cita fue en Puerto Maldonado, una localidad de la selva donde denunció que "nunca” los pueblos amazónicos han estado "tan amenazados en sus territorios” como ahora. 

Sólo después de mantener un vibrante encuentro con 4.000 indígenas, ante quienes criticó la "fuerte presión” que ejercen los intereses económicos por su "avidez” con el petróleo, el gas, la madera, el oro y los monocultivos agroindustriales, Francisco viajó a Lima para reunirse con el presidente Pedro Pablo Kuczynski. Ante este mandatario sospechoso de recibir sobornos de la empresa brasileña Odebrechet Francisco hizo una dura condena de la corrupción.

Peru Papst Franziskus in Lima mit Pedro Pablo Kuczynski, Präsident (picture-alliance/AP Photo/K. Navarro)

El Papa, a su llegada al Palacio de Gobierno, en Lima.

“Cuánto mal le hace a nuestros pueblos latinoamericanos y a las democracias de este bendito continente ese 'virus' social, un fenómeno que lo infecta todo, siendo los pobres y la madre tierra los más perjudicados”, dijo. No fue la única vez que se refirió a este problema. En su encuentro el domingo con los obispos, lamentó cómo la “corrupción” y la "decadencia” de la política afligen a América Latina. Se preguntó incluso qué había pasado para que varios expresidentes peruanos acabaran presos o en el punto de mira de la Justicia por recibir sobornos.

En la denuncia de los males que sufre Perú hubo espacio para una condena al feminicidio, que consideró una "plaga que afecta al continente americano”, ante la que pidió un "cambio legislativo y cultural” que repudie toda forma de violencia. No faltaron tampoco palabras de consuelo para los afectados por El Niño Costero, que en 2016 y 2017 dejó 160 muertos y más de 300.000 damnificados en Perú y Ecuador.

En Trujillo, la ciudad más golpeada por este fenómeno ambiental, Francisco consoló a las víctimas y denunció las "otras tormentas” que vive el país andino, entre las que citó la violencia, los sicarios y la falta de oportunidades para los jóvenes. Su última y multitudinaria misa en Lima fue en cambio el momento de levantar la voz por los excluidos, los "no ciudadanos”, "los ciudadanos a medias” o los "sobrantes urbanos”, entre los que lamentó que haya “tantos niños y adolescentes”.

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