Compás de espera en Cuba | Secciones | DW | 03.08.2006
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Secciones

Compás de espera en Cuba

La situación en que se ve Cuba, debido a la enfermedad de Fidel Castro, sigue siendo tema de comentarios en la prensa europea, que enfoca su atención principalmente en las reacciones de Estados Unidos.

La euforia de los exiliados cubanos en Florida resulta prematura.

La euforia de los exiliados cubanos en Florida resulta prematura.

El Corriere della Sera, de Milán, señala: "La salud de Fidel Castro es pues un 'secreto de estado'. A los cubanos y al resto del mundo no les quedan, en consecuencia, más que dos opciones: elucubrar o esperar. El último comunicado oficial de La Habana fue difundido de la misma manera que el primero. Castro se comunicó a través de un portavoz, que leyó una carta en la televisión, a la hora de la cena. Él definió su estado de 'estable', pero anunció también que la situación 'permanecerá estable por muchos días'. (...) Tras las primeras horas, también la Casa Blanca renuncia a las suposiciones y se queda con la única versión disponible de los hechos: la de un traspaso transitorio del poder, sin cambios significativos. Esto a todas luces es catalogado por Estados Unidos como un no-acontecimiento. Al mismo tiempo, el país sigue ofreciendo a los cubanos toda la ayuda imaginable para la transición a la democracia. La situación no deja a Washington muchas más alternativas que la de esperar a ver lo que ocurre".

Relaciones cubano-estadounidenses

Die Presse, de Viena, aboga por una normalización de las relaciones entre Washington y La Habana y apunta: "La hiperpotencia aún no supera el que Cuba, que entre 1902 y 1959 fue prácticamente una colonia estadounidense, se haya pasado al bando de los 'rojos'. En consecuencia, aún hoy, 15 años después de la caída del bloque del Este, cuando el socialismo estatista ya es sólo una curiosidad, la isla sigue siendo empujada premeditadamente a la pobreza. En el año 2006, cuando los turistas estadounidenses se pasean por la Habana, eso ya sólo resulta bochornoso, aun cuando a Cuba le gusta verse desde hace décadas en la pose del que desafía a Washington. En realidad, a ambos países les haría bien normalizar sus relaciones. Por favor no objeten que Cuba no es una verdadera democracia y reprime a la oposición: Estados Unidos, en otros casos, tampoco suele ser tan selectivo".

Evolución paulatina

El periódico Trow, de La Haya, opina: "Todo parece ser mejor que un regreso del viejo Castro. Pero los disidentes también están preocupados por cómo será Cuba sin él. Temen caos e inestabilidad. Y hay también más temores: ¿se apoderarán de la isla los cubanos exiliados en Miami y sus alrededores, que crecieron con el capitalismo? O ¿podría Cuba convertirse en un segundo Haití? Pero los cambios también ofrecen oportunidades. El país podría florecer con el impulso de empresarios cubanos del exterior. Que el liberalismo puede ser positivo lo demuestra, por ejemplo, Costa Rica. Cuba tiene más o menos el mismo potencial. Por eso, los sucesores de Fidel harían bien en encaminar cambios paulatinos. Precisamente si los comunistas participan en ello será posible un avance pacífico".

Un Egon Krenz del Caribe

El Tagesspiegel, de Berlín, comenta: "El actual gobernante de Cuba, Raúl Castro, representa un distanciamiento del 'fidelismo' Él sabe que sólo puede salvar el sistema comunista mediante reformas. Ya se ha manifestado a favor de una liberalización de la economía, al estilo chino. Pero tampoco él es partidario de la apertura del sistema político hacia una mayor democracia. De esta forma, se degrada a una figura de transición, una especie de Egon Krenz del Caribe".