Bolsonaro, el ″Trump tropical″, adula al original | El Mundo | DW | 20.03.2019
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El Mundo

Bolsonaro, el "Trump tropical", adula al original

Las pocas palabras en el primer encuentro entre Donald Trump y su homólogo brasileño Jair Bolsonaro fueron principalmente elogios. El ganador secreto de la reunión fue otro: Steve Bannon.

Se dieron camisetas de fútbol, calificaron las relaciones entre ambos países como "mejores que nunca" y se tocaron los hombros de manera amistosa. No obstante, poco surgió de la primera reunión entre el presidente de Brasil, Jair Messias Bolsonaro, llamado por la prensa como el "Trump del trópico", con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Sobre la cuestión de cómo lograr un cambio de régimen en Venezuela, los populistas de derecha, supuestamente idénticos, tampoco encontraron una línea común.

Lo que sí no faltaron fueron los elogios. En el Jardín de las Rosas de la Casa Blanca, Bolsonaro celebró a su ídolo declarado, deseándole, entre otras cosas, su reelección en 2020. Incluso llegó a opinar que los comunistas tomaban cada vez más conciencia de que iban por mal camino. Nunca antes un invitado de Estado había sido tan directo contra la oposición demócrata. "Gracias", apuntó un asombrado Trump. "Nunca se ha visto algo así en la historia de las relaciones internacionales", aseguró el sociólogo y experto en relaciones internacionales Demétrio Magnoli, en entrevista con DW.

Ya en la víspera de la reunión, Bolsonaro había demostrado su lealtad ciega al declarar que el muro de Trump en México era necesario porque la mayoría de los inmigrantes tenían "malas intenciones". Según Magnoli, "con su declaración sobre el muro, Bolsonaro interfirió en asuntos que no conciernen a Brasil, y al hacerlo también tomó los argumentos de Trump de la campaña electoral".

Sin resultados concretos

Una de las cosas que más resaltó de la reunión fue lo poco que se logró. Y es que la esperanza de Brasil de un acuerdo de libre comercio ya había quedado anulada por Estados Unidos antes de la reunión. Asimismo, el sueño de Brasil de alcanzar acuerdos comerciales en el sector agrícola quedó sin cumplirse. Solo se mantuvo la asociación ya negociada bajo el gobierno predecesor de Michel Temer sobre la estación de cohetes brasileña Alcantara.

Un pequeño premio de consolación podría haber sido el claro compromiso de Trump de incluir a Brasil en la OCDE, el club de los países industrializados. "No obstante, este fue tan solo un gesto personal de Trump", aseguró Magnoli. Y es que Estados Unidos dejó claro que para ello Brasil tendría que renunciar a su estatus especial de país en desarrollo en la Organización Mundial del Comercio (OMC). Para Trump, esto sería una palanca para abolir completamente el estatus especial de los países emergentes dentro de la OMC. Algo que es muy poco probable que tenga éxito. "Brasil debería estar completamente loco para aceptar tales términos", dijo Magnoli.

Similarmente vaga fue la promesa de Trump de clasificar a Brasil como un "gran aliado no OTAN". En Sudamérica, Argentina ha tenido este estatus desde los años 90, aunque el país no ha logrado mucho en la modernización de sus fuerzas armadas.

El "negociador" Trump podría estar esperando obtener lucrativos acuerdos de armas con Brasil. Aunque si se tiene en cuenta el ajustado presupuesto brasileño, dichos deseos no son más que una ilusión.

Posible intervención en Venezuela

Del mismo modo, no se llegó muy lejos en el tema de Venezuela. Trump repitió su conocido karma de que "todas las opciones aún están sobre la mesa". Asimismo, aseguró que las sanciones contra el régimen de Maduro "solo han llegado hasta la mitad".

Por su parte, en una cena con inversionistas el día anterior, Bolsonaro había instado directamente a Estados Unidos a una intervención militar en el país caribeño. Sin embargo, el Ejército brasileño ha dejado claro repetidamente que la participación militar de Brasil es impensable.

Así, Brasil no tiene nada que ofrecer a Trump en el frente venezolano. "Brasil no puede prometer nada ahí porque prácticamente no tiene relaciones comerciales con Venezuela y tampoco puede apoyar en una intervención militar", señaló Oliver Stuenkel, de la Fundación Getúlio Vargas, de Sao Paulo. "Brasil no puede hacer nada en concreto", agregó.

China como socio comercial

Incluso en la preocupación de Trump por limitar la expansión de China, Brasil no tiene algo que ofrecer. "Estados Unidos quiere limitar la influencia de China en la región, pero como Brasil depende de China, Bolsonaro tiene muy poco espacio para ayudar", dijo Stuenkel.

El mismo Bolsonaro guardó silencio sobre China. Tanto así que dejó a su ministro de Asuntos Económicos, Paulo Guedes, solo en otro corredor. La noche anterior, Bolsonaro ya había dejado claro a los inversores que Brasil tenía derecho a comerciar libremente con China.

Steve Bannon, el claro ganador

El más beneficiado en la visita de tres días, según Magnoli, fue el grupo global de derecha "El Movimiento". Precisamente el domingo por la noche, Bolsonaro invitó al fundador de "El Movimiento", Steve Bannon, a la embajada de Brasil en Washington. Además, el hijo de Bolsonaro, Eduardo, quien se desempeña de manera no oficial como secretario de Relaciones Exteriores, y quien también participó en la reunión privada en la Oficina Oval, fue recientemente nombrado suplente de Bannon en Sudamérica.

"Los intereses que surgieron durante esta visita no fueron los de Brasil, sino los de Steve Bannon y Eduardo Bolsonaro, quienes defendieron su movimientos nacionalistas de derecha", opinó Magnoli.

(few/rr)

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