Biocomercio, herramienta de desarrollo en Perú | América Latina | DW | 27.11.2013
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América Latina

Biocomercio, herramienta de desarrollo en Perú

Son productos ancestrales americanos. En el marco de los Development Days, Perú aboga por su entrada al mercado europeo favoreciendo la protección de la biodiversidad y a las poblaciones locales.

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La quinoa ha tenido éxito en su entrada al mercado europeo

Originario de la Amazonía, el aceite de sacha inchi es más saludable para el uso humano –tanto alimentario como cosmético- que muchos otros aceites. Este “maní del monte” se utiliza y cultiva en la selva desde tiempos inmemoriales.

Su producción en Perú, sobre todo para el mercado estadounidense, japonés y europeo, ha crecido en los dos últimos años en un 200%. Con una nueva agenda internacional en preparación que tendrá en la mira los Objetivos de Desarrollo Sostenible, este tipo de producción –que redunda en beneficio de una población local hasta ahora desfavorecida y del medio ambiente- se pone en especial relieve.

También está la tara que se usa para la curtiembre, la maca –semejante a un rábano- que sirve para la digestión, la cochinilla que se usa como tinte, el camucamu que tiene más vitaminas que un kiwi.

“Se trata del biocomercio, un concepto donde se vincula la economía verde y el comercio en Perú. Es un sector nuevo, al que el gobierno peruano le está dando prioridad porque tiene que ver con la necesidad de conservar nuestra biodiversidad”, explica a DW Luz Caballero, representante de Perú ante la Organización Mundial del Comercio y la Organización de Naciones Unidas en Ginebra.

Probando sus bondades

Por el momento, el sacha inchi -maní del monte, maní Inca- ha entrado en el mercado suizo, dice Luz Caballero. A los países de la UE aún no puede entrar por la regulación que rige para los “nuevos alimentos”. En preparación se encuentra un dossier científico acerca de su inocuidad y sus bondades.

Luz Caballero.

Luz Caballero.

“No se trata de productos que han venido de otros países y que producimos ahora de forma orgánica como el café o el banano. Aunque Perú se toma en serio la producción orgánica y está teniendo resultados muy positivos, con el biocomercio lo que se pretende es dar valor a otros productos e incluir económicamente a poblaciones menos desarrolladas en las alturas de los Andes o la selva amazónica”, añade Caballero.

Cultivo tradicional

La conservación de la biodiversidad juega en ello un papel importante, pues estos productos requieren de estos ecosistemas frágiles y se cultivan de manera tradicional, con rotación de cultivos y sin pesticidas. “Son alimentos que se han consumido en las Américas desde épocas precolombinas”, subraya Caballero. Un ejemplo de éxito ha sido la quinua, cuyas ventas entre el 2008 y el 2012 han aumentado en un 700%.

En un momento en que Perú experimenta una explosión de crecimiento –debido en gran parte a la exportación de commodities y a una política de apertura comercial-, la inclusión social está en el programa. Y aunque ha conseguido reducir la pobreza, ésta aqueja aún a cerca del 25% de su población.

Ante la perspectiva de que los objetivos internacionales que van a suceder a los Objetivos del Milenio serán los Objetivos de Desarrollo Sostenible –que, según Naciones Unidas, en una “economía verde” pretenden conjugar lo económico, lo social y lo medioambiental- el biocomercio se ve como una posible senda a seguir para desarrollar zonas alejadas.

“Promoviendo activamente este sector, su población no tiene que migrar a las ciudades”, concluye Caballero, resaltando que la mejoría en los ingresos redundaría en el desarrollo de regiones cuya biodiversidad habría que proteger.

Autora: Mirra Banchón
Editora: Emilia Rojas

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