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Berlín, el rostro de la nueva Alemania

15 de abril de 2006

La capital alemana, dividida durante décadas, refleja mejor que ninguna el proceso de reunificación del país, que aún no ha concluido en el plano socioeconómico.

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La Puerta de Brandenburgo, símbolo de Berlín.Imagen: Bilderbox


Después de la Segunda Guerra Mundial, Berlín quedó dividida en dos partes por la "cortina de hierro". Tanques blindados soviéticos y estadounidenses se apuntaban mutuamente con cañones en el paso fronterizo conocido como "Checkpoint Charlie", siempre dispuestos a desatar un conflicto armado mundial en defensa de su concepto de libertad.

La construcción del Muro de Berlín en 1961 separó ideologías pero también familias, vecinos y amigos. "Ich bin ein Berliner!", "Yo soy un berlinés", dijo el presidente estadounidense John F. Kennedy para expresar que el mundo occidental comprendía la tragedia de Berlín.

Entre el este y el oeste

Sede del enfrentamiento Este-Oeste, Berlín fue durante la Guerra Fría una ciudad con dos rostros. El Oeste era una isla que se mantenía a flote gracias a las subvenciones y fondos públicos extraordinarios, y fue creciendo como ciudad moderna con barrios elegantes como Charlottenburg o Wilmersdorf, atracciones turísticas como la avenida Kurfürstendamm y la iglesia en memoria del emperador Guillermo y lugares de excursión como la zona del lago Wannsee.

En los barrios obreros como Kreuzberg o Neu-Kölln se radicó la movida cultural alternativa, convirtiendo a Berlín Occidental en una cuna de tendencias de vanguardia tanto en el ámbito sociopolítico como artístico.

Al otro lado estaba el Este, vitrina de la República Democrática Alemana y capital del "primer estado socialista sobre suelo alemán", adornada con avenidas anchas y señoriales como la Stalinallee y con novedades arquitectónicas como la torre de televisión de la Alexanderplatz.

Berlín Oriental fue además centro de los movimientos intelectuales y culturales de la RDA, que buscaban alternativas al modelo de sociedad impuesto por el socialismo real. En la ciudad se fue generando la revolución pacífica que acabó derrumbando la división de Berlín y de Alemania.

La caída del Muro

Lo que nadie consideraba posible sucedió en sólo una noche. El 9 de noviembre de 1989 se abrió aquella frontera que tantas vidas se había cobrado. La presión popular hizo realidad un sueño. Alemanes del Este y del Oeste se abrazaron y lloraron juntos de felicidad.

Desde entonces ha pasado ya más de una década. Berlín hoy es capital de la Alemania unida. Durante mucho tiempo, las palas mecánicas y las obras en construcción marcaron el ritmo de la ciudad.

En tiempo récord se levantaron barrios enteros en lugares donde la división de la Guerra Fría había dejado sus huellas más profundas. Por ejemplo en la Plaza de Postdam hoy se erigen rascacielos de cristal, acero y cemento. Berlín es una ciudad en transformación palpitante, que atrae a visitantes de todo el mundo.