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Ataque a la ONU en Bagdad

ers.19 de agosto de 2003

Al menos 13 personas habrían muerto en un ataque contra el cuartel central de las Naciones Unidas en Bagdad, que dejó además numerosos heridos, entre ellos el representante de la ONU en Bagdad, Sergio Vieira de Mello.

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La sede de la Naciones Unidas, en el Hotel Canal de la capital iraquí.Imagen: AP

El atentado explosivo del que fue blanco la sede de la ONU es el más grave que estremece a la capital iraquí desde el término oficial de la guerra, hace ya casi cuatro meses. Y demuestra una vez más que las tropas de ocupación estadounidenses y británicas distan de tener la situación bajo control.

Atentado suicida

Las oficinas administrativas de la organización internacional, instaladas en el antiguo Hotel Canal de Bagdad, sufrieron serios daños al explotar un coche-bomba, según informaciones de un testigo presencial. Fuentes militares estadounidenses señalaron luego tener indicios de que se trató de un atentado suicida.

En el lugar se encontraban también numerosos periodistas, que asistían a una conferencia de prensa Benon Sevan, director del programa de la ONU de petróleo por alimentos que, durante la vigencia de las sanciones económicas contra el régimen de Saddam Hussein, permitió a los iraquíes la venta limitada de crudo, a cambio de comestibles y medicamentos. Sevan habría resultado herido en el atentado, al igual que el enviado especial de la ONU para Irak, el brasileño Sergio Vieira de Mello, quien quedó atrapado bajo los escombros.

Sergio Vieira de Mello UN-Menschenrechtskommission
Sergio Vieira de Mello, gravemente herido en el atentado.Imagen: AP

¿Por qué la ONU?

Las escenas de destrucción presenciadas hoy en Bagdad recuerdan, sin duda, que la guerra puede haber terminado formalmente, pero falta aún mucho trecho para lograr la pacificación del país; y para qué hablar de una estabilización democrática. Mientras se suceden las reacciones internacionales de repudio por este acto terrorista, muchos se preguntan por qué fue esta vez la ONU el objetivo de los extremistas, que hasta ahora habían volcado sus iras contra los soldados ocupantes.

Todavía es demasiado pronto para ir más allá del terreno de las conjeturas. El golpe terrorista podría interpretarse, por ejemplo, como una respuesta a la última resolución del Consejo de Seguridad, la Nr. 1500, que alaba explícitamente la formación de un consejo de gobierno iraquí, al que califica de representativo. Además establece una misión de apoyo para Irak, limitada por lo pronto a un año. Ello dista de conferir a las Naciones Unidas un papel protagónico en la reconstrucción de Irak, como lo deseaban Francia y Alemania, dos de los países que se opusieron con más vigor a la guerra. Pero esas son sólo especulaciones. Quizá los autores del atentado sólo hayan buscado un blanco que no estuviera tan bien resguardado y les permitiera causar mayor impacto ante la opinión pública. O, tal vez, simplemente no tengan una visión diferenciada de las cosas y enfoquen su furia hacia todo lo que les "huela" a occidental, sin comprender que la ONU representa a toda la comunidad mundial y, aunque no haya podido evitar la guerra que Estados Unidos se empeñó en librar, sigue siendo la única instancia para luchar por la vigencia del derecho internacional.