Argentina: los más golpeados son los que menos tienen | Argentina | DW | 19.08.2019
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Argentina

Argentina: los más golpeados son los que menos tienen

La debacle financiera afecta el nivel de vida de los sectores más desatendidos. En Argentina, al menos uno de cada dos menores de edad son pobres. Diferentes sectores evalúan declarar la “emergencia alimentaria”.

Sin techo en Buenos Aires

Sin techo en Buenos Aires

La situación es inquietante: tras las recientes elecciones primarias, los mercados entraron en pánico, el peso se devaluó más de un 25% en tres días, subió la inflación y todo derivará, coinciden los especialistas, en un aumento de la pobreza. Según cifras oficiales, a fines de 2018 - año en el que el país también sufrió un sismo financiero - un 32 por ciento de los argentinos y uno de cada dos menores de edad eran pobres. Luego del actual torbellino, la situación probablemente sea peor.

Todos estos datos se vuelven aún más dramáticos en la vasta provincia de Buenos Aires. Especialmente en el conurbano bonaerense, ese anillo hiperpoblado que rodea a la capital. Según el censo de 2010, un 38% de los argentinos viven en esta provincia donde conviven islas de riqueza con extensos territorios en los que la miseria y el desempleo son la normalidad.

"Hay hambre”, asegura el actual diputado peronista Daniel Arroyo, quien fue ministro de Desarrollo Social en la provincia de Buenos Aires y suena como posible ministro de Desarrollo Social en Nación, si es que el 27 de octubre Alberto Fernández gana las elecciones. "Hay gente que no tiene lo mínimo para alimentarse, solo mate cocido y pan a la noche. A su vez, hay cada vez más gente en los comedores comunitarios y más chicos se quedan a comer en las escuelas. Además de hambre, hay malnutrición: por un lado niños y jóvenes que comen mal, aprenden mal y se les complica la vida y gente que no tiene trabajo, o lo tiene de un modo informal que le toca ir a comedores comunitarios que están desbordados”, añade. 

Emergencia alimentaria

En 2015, María Eugenia Vidal dió un batacazo y ganó la gobernación de la provincia de Buenos Aires. Su triunfo empujó con fuerza al presidente Mauricio Macri quien logró un ajustado triunfo ante el candidato peronista de aquel entonces, Daniel Scioli, quien era, a su vez, el dos veces gobernador de la provincia de Buenos Aires.

Vidal era el rostro cálido del oficialismo. Era vista como la mujer destinada a suceder a Macri. Sin embargo, el domingo 11 Vidal sufrió una fuerte derrota frente al exministro de Economía Axel Kicillof, quien sacó más 52 por ciento de los votos y logró así una diferencia todavía mayor a la que Fernández le sacó a Macri a nivel nacional.

En rigor, las elecciones internas del domingo 11 no decidieron casi nada, porque a nivel presidencial todos los frentes electorales llevaron solo una fórmula. Sin embargo, como son obligatorias, a tres meses de las elecciones el resultado expuso con claridad cómo es el nuevo mapa político nacional.

El conurbano bonaerense es también un cinturón de pobreza.

El "conurbano bonerense" es también un cinturón de pobreza.

A una semana de aquellas elecciones, las definiciones de Fernández son claves para ordenar el pánico financiero. En paralelo, desde el entorno de Kicillof deslizan que en caso de llegar a la gobernación, "además de trabajar sobre un plan integral para el desarrollo de la provincia seguramente haya que atender algunas emergencias”.

En la misma línea, Arroyo dijo a DW que "es necesario declarar la emergencia alimentaria por un lado y encarar una política para resolver los dos problemas centrales en Argentina que son el aumento del costo de los alimentos y el endeudamiento de las familias”.

La calle

"Ves todos los días fábricas y pequeñas empresas cerrando. Cada vez más gente va a comer a los comedores comunitarios y nosotros vendemos menos porque la gente tiene menos guita (dinero)”, denuncia Nahuel Levaggi, coordinador Nacional de la Unión de Trabajadores de la Tierra. "Cuando hacemos feriazos y verdurazos la cola de gente que se acerca a comprar a precio popular es tremenda. Nadie hace dos o tres horas de fila para comprar verdura más barata si no tiene la necesidad”, añade.

Tras los resultados del 11 de agosto, el gobierno tuvo primero una reacción errática. Luego, anunció un paquete de medidas con las que busca inyectar dinero, pero que se traduce en un incumplimiento de las metas que tenía pactadas desde el año pasado con el Fondo Monetario Internacional (FMI). El sábado renunció el ministro de Economía, Nicolás Dujovne y en su lugar asumió Hernán Lacunza, quien hasta ese momento era el ministro de Economía de la provincia de Buenos Aires.

"La política alimentaria debe fomentar la producción soberana de alimentos sanos y fomentar canales locales de comercialización para que llegue a precios justos para los consumidores” asegura Levaggi, cuya organización reúne a familias productoras en casi todo el país que buscan ofrecer sus productos a precios bajos en ferias directas. El mismo Nahuel Levaggi, coordinador Nacional de la Unión de Trabajadores de la Tierra, concluye, por último, que "cada devaluación es una pérdida para el sector, porque producimos a precio dólar y vendemos a precio peso. La relación con el gobierno actual es muy mala porque hay política de concentración de la producción y del agronegocio y ninguna política de acompañamiento al sector de los pequeños productores”.

(jov)

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