Argentina derrotó a Alemania 4-2 en la ″revancha″ de Brasil 2014 | Los campeones mundiales | DW | 03.09.2014
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Los campeones mundiales

Argentina derrotó a Alemania 4-2 en la "revancha" de Brasil 2014

Argentina logró este miércoles una amarga victoria en Düsseldorf al vencer por 4-2 en un partido amistoso a Alemania, el mismo rival que la derrotó hace sólo 52 días en la final del Mundial de Brasil.

Toni Kroos y Lukas Podolski durante la perdida revancha contra Argentina.

Toni Kroos y Lukas Podolski durante la perdida revancha contra Argentina.

Los tantos de Sergio Agüero, Erik Lamela, Federico Fernández y Ángel Di María servirán para mejorar la estadística argentina en el historial de enfrentamientos con la siempre poderosa Alemania, pero no podrán devolverle a la Albiceleste la oportunidad perdida en Río de Janeiro.

Andre Schürrle y Mario Götze, asistidor y goleador en el Maracaná, fueron los autores hoy de los goles con los que la campeona del mundo evitó una humillación en el estadio Esprit Arena en el día que estrenó su camiseta con cuatro estrellas, ya que llegó a ir perdiendo por 4-0. Los colores eran los mismos, pero muchas cosas habían cambiado desde la final del Mundial de Brasil, donde Alemania se impuso por 1-0.

Faltaron Klose, Messi y otros

Las formaciones iniciales se parecían poco a las que jugaron en el estadio Maracaná de Río de Janeiro. En Argentina faltaba Lionel Messi, la medida de todas las cosas. En Alemania ya no estaban Philipp Lahm, capitán durante años, y Miroslav Klose, ambos retirados de la selección, además de lesionados como Bastian Schweinsteiger, Mesut Özil o Mats Hummels.

Lamela, uno de los dos únicos convocados que no jugó el Mundial, fue la gran novedad en el once del entrenador Gerardo Martino, otro debutante en Düsseldorf, mientras que Di María, que se perdió por lesión la final del Maracaná, sí pudo hoy mostrar su calidad. El desequilibrio del extremo del Manchester United hizo preguntarse seguramente a millones de argentinos qué hubiera pasado si hubiera podido jugar en Río. Hoy no sólo marcó un gol, sino que de sus botas partieron las asistencias de los otros tres goles.

“Esto no tiene nada que ver con la final de Rio”

Los dos equipos disfrutaron de buenas oportunidades en una primera mitad con defensas muy adelantadas y lejos de la intensidad mostrada en el Mundial. Los dos técnicos habían advertido que el partido no tenía nada que ver con la final, y acertaron. Mario Gomez pudo abrir el tanteo en el minuto siete, pero el arquero Sergio Romero aguantó bien el mano a mano y detuvo su lanzamiento. El atacante hispano-alemán llegó a ser abucheado por su público al errar tres claras ocasiones de gol en los primeros 45 minutos.

El primer tanto llegó a los 20 minutos. Un preciso y estético centro de Di María con el exterior de su pierna izquierda voló hasta el pie de Agüero, que sin dejar caer el balón lo empujó dentro de la portería. Kroos estuvo a punto de empatar tras una pérdida de balón de Marcos Rojo, pero su disparo se fue desviado. Poco después, Lamela se deshizo de su defensor con una bicicleta y obligó a Manuel Neuer a una buena parada.

La “coronación” de Di María

Eran los minutos más vertiginosos, en los que Gómez o Di María también gozaron de ocasiones de marcar, pero el 2-0 no llegaría hasta el 40, en una jugada muy similar a la del primer tanto, aunque esta vez con un centro con el interior del pie y un remate de Lamela. La segunda mitad empezó casi como terminó la primera: con gol argentino. De nuevo Di María, esta vez al saque de una falta, puso el balón certero sobre la cabeza de Fernández, que cabeceó para el 3-0 en el 47. Tres minutos después, Di María coronó su gran noche con un magnífico gol marca de la casa: galopada por la banda derecha y pique del balón justo a la salida del portero.

Schürrle se encargó de enmendar algo el papelón un minuto después, anotando el 4-1 en una embarullada jugada dentro del área argentina. Götze, que salió en la segunda mitad, maquilló el resultado con el 4-2 aprovechando otro balón rebotado por la defensa en el minuto 78, cuando el carrusel de cambios había ya relajado el ya de por sí aflojado corsé táctico y abierto los espacios.

Argentina aguó la fiesta a la campeona y le quitó un invicto de 18 partidos, pero para tomarse una verdadera revancha deberá esperar al menos cuatro años.

JOV (dpa, wdr)

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