América Latina tala, Europa consume | América Latina | DW | 13.09.2018
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América Latina

América Latina tala, Europa consume

La deforestación es la segunda causa del cambio climático. Y América Latina no para de talar. Desde la Eurocámara se demanda a la UE apoyar a sus socios en la gestión de bosques y crear sellos para las commodities.

La deforestación es la causa número dos del cambio climático. Y América Latina, según la FAO, es una de las tres regiones del mundo donde el problema va en aumento. Si en 1990 en el Nuevo Continente estaba el 51,3% de la superficie boscosa mundial, en 2015 se hallaba sólo el 46,4%.

Como comparación: en el África Subsahariana, la disminución en el mismo lapso fue de 30% al 27,5% y en Asia suroriental, del 3,9% al 3,8%. Por el contrario, en los países de la Unión Europea que cuentan con 5% de la zona boscosa mundial, la superficie ha aumentado en los últimos 15 años.

Dry tropical forest – Yoro, Honduras (CC/Lon&Queta)

"Si la Unión Europea ha hecho mucho para proteger los bosques a nivel mundial y dispone de instrumentos, aún puede hacer más”, afirmó Heidi Hautala, vicepresidenta del Parlamento Europeo y ponente de un informe al respecto. En éste se exige al ejecutivo comunitario hacer más por la gestión responsable de los bosques en sus países socios, sobre todo de los que aún están en la lista de los países en desarrollo.

Un asunto complejo

El asunto es complejo, pues tanto tiene que ver con la protección del área boscosa y la utilización sustentable de sus recursos naturales como con la protección de las poblaciones indígenas y la definición de fronteras agrícolas.

"Hay ejemplos llamativos de que los enfoques voluntarios no bastan”, explica Hautala. La degradación de zonas boscosas para cultivos de soja, cacao, aceite de palma y café es motivo de preocupación desde hace tiempo.

"La Unión Europea importa un 60% del cacao del mundo. En Costa de Marfil, uno de los grandes productores, el 40% del cultivo se hace en tierras ilegales”, sigue la eurodiputada finlandesa.

Hay unos instrumentos, faltan otros

Por otro lado, ”la UE gasta miles de millones cada año en ayuda al desarrollo. Apoyando más proyectos que atajen el cambio climático y la pérdida de biodiversidad, se podría beneficiar a los bosques y a las poblaciones que dependen de ellos”, afirma la organización ecologista Fern, con base en Bruselas.

Su portavoz, Hannah Mowat, ve con beneplácito esta iniciativa de la Eurocámara. "El mensaje es claro: debemos dejar de ignorar la crisis forestal que ocasionamos en los lugares más vulnerables del mundo”, afirma Mowat. Especialista en el uso de tierras forestales, Mowat aboga por que la UE se esfuerce por lograr que más de sus socios firmen el instrumento FLEGT (Forest Law Enforcement, Governance and Trade).

Este tipo de acuerdo, voluntario y bilateral, ofrece apoyo técnico legal y de manejo forestal, a cambio de que los socios se comprometan a exportar sólo maderas certificadas como tala legal. 

Hay 16 países que tienen en este momento un acuerdo de ese tipo con el bloque europeo; de América Latina, sólo Honduras. La superficie hondureña está cubierta en un 60% por bosques. Después de tres años de negociación, en junio de 2018 se logró el acuerdo que prevé consultas y la participación de las poblaciones nativas, así como de organizaciones de la sociedad civil en la gestión forestal.

Con todo, no hay que olvidar que desde el año 2000, la mitad de la deforestación tropical se origina en la conversión ilegal de zonas boscosas en tierras para la agricultura. "Hemos regulado la entrada al mercado de las maderas, del pescado y de los minerales de zonas de conflicto pero aún no las commodities que ponen en riesgo los bosques”, recuerda Hautala, ex ministra finlandesa de desarrollo.

Mirra Banchón (ER)

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