América Latina: ¿adónde con los residuos atómicos? | América Latina | DW | 03.11.2010
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América Latina

América Latina: ¿adónde con los residuos atómicos?

La interrogante sobre el depósito final seguro de residuos nucleares también se plantea en América Latina. DEUTSCHE WELLE conversó al respecto con directivos de Greenpeace Argentina y del Centro Atómico Ezeiza.

¿A dónde va la basura nuclear?

¿A dónde va la basura nuclear?

En la Unión Europea hay 143 reactores nucleares en funcionamiento, 58 de ellos en Francia y 17 en Alemania. Sin lugar a dudas, la energía nuclear es un tema muy discutido en el país. Sobre todo la incertidumbre sobre la disposición final de desechos atómicos preocupa a la opinión pública. El comisario de energía de la UE, Günther Oettinger, acaba de presentar un proyecto de ley al respecto. Según el mismo, los países de la eurozona deben presentar, en los cuatro años siguientes a la puesta en marcha de dicha comisión, “hojas de ruta obligatorias” para el depósito final de residuos atómicos.

América Latina, aunque en menor medida que Europa, también se enfrenta a la problemática de encontrar depósitos definitivos para sus residuos atómicos. Actualmente hay centrales nucleares funcionando en Argentina, Brasil, México, Colombia y Chile. A modo de ejemplo, DEUTSCHE WELLE enfocó el caso argentino y conversó con dos expertos en la materia, una a favor y el otro en contra de la energía nuclear.

Almacenamiento seguro en instalaciones especiales

“Argentina es el único país de América Latina que tiene un programa nacional, dedicado específicamente a los residuos nucleares y creado por ley en el año 1998, la ley 25.018, explica la ingeniera Elvira Maset, gerente del Programa Nacional de Gestión de Residuos Radiactivos y destaca “en cuanto a la disposición final de los residuos tenemos proyectos de nuevos depósitos, porque los que teníamos en el pasado para residuos de baja actividad ya cumplieron su ciclo operativo”. El programa dirigido por Maset tiene actualmente 24 sitios preseleccionados, que están siendo analizados sobre la base de los requisitos geológicos que debe cumplir un depósito nuclear de este tipo.

Flash-Galerie Brasilien Atomkraft

En la imagen se ven las plantas nucleares brasileñas Angra 1 y Angra 2, en Angra dos Reis, en las cercanías de Río de Janeiro.

“Los residuos están por ahora almacenados en forma segura en instalaciones especiales, en el Centro Atómico Ezeiza. En el área de gestión de residuos radiactivos, que depende del programa nacional, tenemos instalaciones especialmente diseñadas para la caracterización de los residuos, la segregación, el tratamiento, el acondicionamiento y el almacenamiento seguro”, explica la ingeniera Maset.

Juan Carlos Villalonga, director de campañas de Greenpeace Argentina, coincide hasta cierto punto con Maset: “hoy los residuos están en piletas de enfriamiento, en las propias centrales nucleares. Ésa es una etapa que invariablemente todos los residuos deben pasar, aún si tuviesen como destino un depósito final. Precautoriamente ésta es la mejor opción, porque no implica mayores riesgos que trasladarlos y llevarlos a un depósito. Pero, por otro lado, no deja abierta la posibilidad a mejores opciones que puedan aparecer en el futuro. Es uno de los callejones sin salida ante los cuales nos coloca la energía nuclear.”

Según Elvira Maset, estos residuos no representan ningún riesgo para la población porque “se trata de volúmenes muy pequeños. Por ejemplo, entre los residuos de nivel bajo y medio que provienen de la operación de las centrales, más de todos los pequeños generadores que tenemos en el país se producen 80 m³ por año. Eso es nada si lo comparamos con cualquier otro tipo de generación de residuo industrial”. En Europa se producen anualmente unos 7.000 m³ de basura altamente radiactiva.

¿Puertas abiertas a la basura nuclear internacional?

Villalonga relata que “en la década del 70, bajo el gobierno militar, hubo un plan muy ambicioso, el plan nuclear argentino, que contenía muchísimas instalaciones nucleares. Dentro de ese plan existía el proyecto de realizar en Argentina, como primer país en el mundo, un depósito nuclear bajo tierra, para almacenar básicamente combustible nuclear quemado.” El proyecto nunca llegó a realizarse. El movimiento ambientalista argentino luchó durante años en contra del mismo, logrando que en 1996 éste quedara formalmente descartado.

Flash-Galerie Mexiko Atomkraft

La Central Nuclear "Laguna Verde", en Veracruz, en el Golfo de México.

No se habló más de aquel proyecto y, según el directivo de Greenpeace, “era evidente que el proyecto no tenía fundamento porque Argentina no tiene una gran generación de combustible nuclear quemado. Con lo cual la sospecha de que ese depósito tenía una connotación de servir de depósito regional o internacional era cierta.”

Juan Carlos Villalonga teme que en la actualidad vuelvan a surgir ideas de este tipo, ya que “no sólo en Argentina, sino también en otros países de América Latina se está comenzando a dar un nuevo auge de las inversiones en energía nuclear.”

“Retroceso de por lo menos 40 años”

Por su parte, Elvira Maset, de la Comisión Nacional de Energía Atómica, se muestra muy conforme con el desarrollo de la Argentina en materia de energía nuclear: “En nuestro país se está terminando la construcción de la tercera central nuclear, que va a entrar en operación el año que viene. Y tenemos proyectada la cuarta central.” Maset, sin embargo, no descalifica por completo a las energías alternativas: “también se le está dando mayor porcentaje a la energía eólica y a la solar, pero no están todavía en condiciones de cubrir las necesidades de un país que está creciendo” y añade “yo creo que la energía nuclear es ecológica desde el punto de vista que no produce gases de efecto invernadero”,

Anti-Atom-Treck in Gorleben gestartet

Ambientalistas alemanes protestan contra el depósito nuclear de Gorleben.

Para Juan Carlos Villalonga, sin embargo, la opción tiene que ser claramente por las energías renovables, sobre todo la eólica: “Argentina tiene una situación emblemática en materia de energía eólica. En Patagonia, por ejemplo, hay vientos extraordinarios, con una regularidad enorme. Eso hace tremendamente económico el aprovechamiento eólico. A nivel internacional nadie entiende lo que está pasando en nuestro país: con semejante potencial eólico y prácticamente no pasa absolutamente nada en materia de inversiones.”

Según el experto de Greenpeace Argentina, “para muchos políticos lo nuclear sigue teniendo una connotación de sector estratégico, lo cual le da jerarquía al país. Por falta de visión se sigue apostando a los subsidios a la energía nuclear. Y ahora incluso se comienza a subsidiar la producción de energía a partir de carbón, lo que es un retroceso de por lo menos 40 años.”

Autora: Valeria Risi
Editor: Pablo Kummetz

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