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Alemania reaccionó con calma a anuncio de coalición de Gobierno

PK10 de octubre de 2005

Las reacciones al acuerdo entre socialdemócratas y conservadores para formar Gobierno de coalición son sobrias, pero no exentas de esperanzas.

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Coalición entre conservadores y socialdemócratas: sacarle punta al lápizImagen: bilderbox


El índice Dax de la Bolsa de Francfort subió un 0,8 por ciento y el euro y los bonos se mantuvieron prácticamente estables. "Probablemente el impulso de reformas no sea tan fuerte como hubiera sido bajo una victoria indiscutible de Merkel", dijo Ian Stannard, analista de BNP Paribas.

Al retener muchos de los ministerios relevantes a cambio de sacrificar a Schroeder, de 61 años, el SPD conseguiría concesiones importantes de Merkel en política económica, lo que moderaría la agenda de reformas que la líder conservadora defendió durante la campaña electoral, opinan círculos del sector privado.

Sin embargo, en determinadas áreas, la "gran coalición" podría impulsar reformas exitosamente. El CDU y el SPD están de acuerdo con modificar la compleja estructura federal alemana y atacar su déficit presupuestario. Y su gran mayoría parlamentaria le daría un vasto espacio de maniobra para llevar adelante grandes proyectos, en tanto se puedan poner de acuerdo.

Crecimiento moderado y alto desempleo

Este año se prevé que el producto interno bruto (PIB) de Alemania crezca un 1,0 por ciento, una de las tasas más débiles entre las 25 naciones de la Unión Europea. En febrero, el desempleo subió a un máximo de la posguerra, afectando a más de 5,2 millones de personas, el 12,6 por ciento de la fuerza laboral. Las reformas, por lo tanto, urgen.

Un área problemática es de las relaciones exteriores, en la que socialdemócratas y conservadores tienen posiciones en parte diametralmente opuestas. En el caso de la guerra de Irak, los conservadores apoyaron a EEUU, mientras que los socialdemócratas y verdes, en el gobierno, rechazaron abiertamente la invasión.

Merkel prometió mejorar los lazos con Washington, pero tampoco puede distanciarse mucho de Francia –que también rechazó la guerra de Irak– ya que ambos países están considerados el "motor" de la Unión Europea. Tampoco las relaciones con Rusia, importante mercado y abastecedor de gas natural, pueden ser comprometidas, por lo que el acercamiento iniciado por Schröder no será puesto seguramente en tela de juicio tampoco en el futuro.

Turquía: una manzana de la discordia

Mucho más profundas son las divergencias en lo que respecta a la integración de Turquía a la Unión Europea. Mientras que los socialdemócratas apoyan el comienzo de negociaciones para el ingreso pleno de Turquía a la UE, los conservadores defienden a capa y espada lo que llaman una "asociación privilegiada" de Turquía, sin ingreso a la Unión.

No obstante, como recientemente la UE aprobó ya el inicio de las negociaciones para el ingreso de Turquía, que por otra parte pueden llevar una década, el tema no tiene un carácter demasiado explosivo.

Como el ministerio de Relaciones Exteriores va a ir para los socialdemócratas, de acuerdo con el estado actual de las negociaciones, la canciller Merkel no las tendrá de cualquier manera fácil para imponer su línea en política internacional.

El reparto de los ministerios

En el nuevo gobierno de coalición con los Demócratas Cristianos (CDU) de Merkel, el SPD se quedará con los ministerios de Relaciones Exteriores, Finanzas, Justicia y Trabajo, dijo una fuente socialdemócrata. Desde esas carteras, el SPD tendrá influencia sobre políticas presupuestarias y laborales.

El CDU y su aliado, la Unión Social Cristiana (CSU), se harán cargo de las carteras de Economía, Interior y Defensa. Las duras negociaciones entre las principales fuerzas de centroizquierda y centroderecha en Alemania comenzaron después de las elecciones del 18 de setiembre, cuando ni el CDU ni el SPD obtuvieron la mayoría necesaria para gobernar con sus aliados favoritos.

Ante la estrecha diferencia de votos, el SPD se rehusó inicialmente a renunciar a la cancillería. El acuerdo logrado ahora terminará con el estancamiento político y abrirá el camino hacia conversaciones detalladas para la formación de la segunda "gran coalición" alemana del período de posguerra. Probablemente esas negociaciones se extiendan hasta noviembre.