¿Alemania en la Luna? | Ciencia y Ecología | DW | 01.03.2007
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Ciencia y Ecología

¿Alemania en la Luna?

Si el gobierno de Berlín da el visto bueno y los fondos necesarios, en menos de 10 años los alemanes podrían emprender su propia conquista de la Luna. Dos empresas aeronáuticas germanas ya elaboran planes.

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Los alemanes planean una misión propia de investigación lunar.

También los alemanes quisieran un trozo del pastel en que parece haberse convertido la Luna desde que el presidente estadounidense, George Bush, anunciara en 2004 el propósito de erigir allí una base permanente en el plazo de 20 años. En Europa, italianos y británicos trabajan ya en proyectos de misiones no tripuladas al satélite de la Tierra. Y los alemanes no quieren quedarse atrás.

El Centro Alemán de Navegación Aeroespacial (DLR) acaba de presentar a miembros del Parlamento germano los puntos básicos para diseñar una misión alemana a la Luna. Y, si Berlín da luz verde el año entrante, ya en 2013 podría haber una sonda alemana en órbita lunar. Así lo indicó el director de programas espaciales del DLR, Walter Döllinger, a la edición alemana del Financial Times.

Pros y contras

Raumsonde SMART-1 in Mondumlaufbahn

La sonda europea SMART-1 acabó en un cráter lunar, según lo previsto.

Nada ha sido aún decidido. Pero hay algunos factores que alimentan las esperanzas de los científicos. Por una parte, las arcas fiscales alemanas presentan por primera vez en mucho tiempo una situación un poco menos precaria, debido a una mayor recaudación tributaria, manera que el país podría permitirse invertir en proyectos de esta naturaleza. Por otra parte, se potenciaría la investigación científica y tecnológica, y la industria aeroespacial alemana ganaría terreno y prestigio.

No todos en Alemania comparten ese punto de vista. Hay quienes opinan que los costos son demasiado grandes, para los limitados beneficios económicos que cabría esperar. Otros alegan que la ventaja de los estadounidenses en la carrera espacial es tan sideral que no tiene sentido tratar de correr en ella con colores propios. Para muestra, un botón: Estados Unidos destina anualmente más de 26.000 millones de euros a su programa espacial. En Europa la suma se eleva apenas a unos 7.000 millones.

Poder político

Neil Armstrong mit USA Flagge auf dem Mond

Neil Armstrong, en el histórico alunizaje de 1969.

Pero también hay otros factores en juego, incluso de tipo político. Así lo estima Döllinger, según quien la pregunta es: ¿queremos dejarle el terreno a Estados Unidos o tomar parte en las misiones anunciadas, o quizá incluso organizarlas nosotros mismos? "La sola persistencia del interés de los estadounidenses por el espacio que bordea la Tierra demuestra que quieren vigilarlo", afirmó Döllinger recientemente en una entrevista con DPA, subrayando que "quien tiene el control de la órbita, tiene también una posición de poder".

El debate continúa. Pero, desde ya, las señales que se emiten en la esfera política de Berlín parecen ser favorables a la idea de una misión lunar. El encargado de astronáutica en el Ministerio de Economía, Helge Engelhand, por lo menos declaró al Financial Times alemán que "no tenemos una actitud negativa" sobre el tema. Y acotó que el valor de un proyecto de esta naturaleza radicaría en el desarrollo a largo plazo de líneas tecnológicas como los radares y la robótica.

Mona Lisa y LIFE

En la misma dirección apuntan las esperanzas del DLR y las empresas germanas que ya están pensando en el proyecto. Una de ellas es OHB-Systems, que propone poner en órbita lunar una sonda para efectuar mediciones exactas del satélite. La misión, bautizada con el nombre de Mona Lisa, tendría como segundo paso un alunizaje y el posterior transporte de material selenita a la Tierra. La otra empresa que se ha embarcado en la aventura, todavía hipotética, es EADS Astrium, que propone utilizar la Luna como plataforma para una actividad científica de excelencia. Su proyecto, denominado LIFE (Lunare Infrastruktur für Exploration), consiste en instalar en la superficie lunar un radiotelescopio de un alcance cinco veces superior al de los que operan en la Tierra.

Todavía son sueños. Pero podrían convertirse a mediano plazo en realidad.

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