Alemania busca un nuevo bombardero atómico | Alemania | DW | 13.01.2020
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Alemania

Alemania busca un nuevo bombardero atómico

El Tornado es el único avión de combate alemán capaz de portar las bombas nucleares estadounidenses. Pero empieza a estar obsoleto y todavía no tiene sucesor. La Bundeswehr pronto podría carecer de un bombardero atómico.

Una hangar gigantesco en la fábrica de Airbus en Manching, cerca de Múnich. Los visitantes deben dejar sus teléfonos móviles en un armario de acero al pasar la puerta principal. Porque lo que está escondido detrás de la segunda puerta es secreto. Y es impresionante: los mecánicos reparan al mismo tiempo 20 aviones de combate de la Fuerza Aérea Alemana, la Luftwaffe. Son los Tornado. "Cada uno pasa aquí, en promedio, 350 días", explica Katharina Semmler-Schuler, directora de mantenimiento de los Tornado.

Flota obsoleta de la Guerra Fría

Una razón para el largo período de mantenimiento es que faltan piezas de repuesto. Algunas tienen que fabricarse expresamente. O los empleados de Airbus utilizan un truco: las piezas se retiran del avión recién llegado y se instalan en los que están en reparación (se llama "canibalismo" en la jerga técnica). "Nos las arreglamos", dice Semmler-Schuler, aunque admite que "con el tiempo se vuelve más difícil". Y más caro: según un documento confidencial del Ministerio de Defensa los costos de mantenimiento para 2019 ascienden a más de 600 millones de euros.

El Tornado es una reliquia entre los aviones de combate: construido en la década de 1980 y elogiado entonces por sus capacidades de vuelo bajo, ahora es un modelo condenado a desaparecer. La Bundeswehr mantiene 85 de una flota que llegó a contar con más de 350 aviones. El resto se han ido retirando gradualmente del servicio y han sido utilizados para repuestos.

Si no se abandonan completamente antes de 2025 es porque el Tornado es el único avión de combate de la Fuerza Aérea Alemana homologado por Estados Unidos para portar y, en su caso, utilizar las bombas atómicas estadounidenses que se almacenan en Alemania.

Bombas atómicas estadounidenses en Alemania

"Participación nuclear", así se conoce en la OTAN el modelo de disuasión nuclear al que se ha comprometido Alemania, al igual que Italia, Bélgica y los Países Bajos. Todos tienen bombas atómicas estadounidenses en su territorio y "comparten" la tarea con los norteamericanos: los aviones y las tripulaciones que arrojarían las bombas en caso de emergencia proceden del país respectivo.

En los ejercicios "Steadfast Noon", el Ejército Alemán, la Bundeswehr, entrena el lanzamiento de las bombas atómicas estadounidenses una vez al año. Se estima que entre 15 y 20 de ellas se almacenan en una base de la fuerza aérea en la pequeña ciudad de Büchel, en el suroeste de Alemania, algo nunca confirmado por el Gobierno Federal, para el que es un secreto de Estado.

Tornado-Wartung in Manching Tornadohalle Airbus (Airbus Defence and Space)

El hangar de reparación de los Tornado en la fábrica de Airbus de Manching.

¿Boeing o Airbus?

Sin el Tornado, Alemania no podría cumpir sus compromisos con la Alianza. Pero Berlín no parece tener prisa por buscarle un sustituto. Desde que se reeditó la coalición de gobierno de conservadores y socialdemócratas liderada por Angela Merkel hace dos años, el Ministerio de Defensa ha examinado la "sucesión del Tornado" con minuciosidad teutónica. Hay dos modelos preseleccionados: el estadounidense US F/A-18 de Boeing y el europeo Eurofighter Typhoon de Airbus, con los que ya cuenta la Bundeswehr: tiene 138 aeronaves, pero hasta ahora no como "portadores de armamento nuclear".

Fliegerhorst Büchel (picture alliance / dpa)

Unas 15 o 20 bombas atómicas estadounidenses están almacenadas bajo tierra en la base aérea de Büchel, en Renania-Palatinado, al oeste de Alemania.

El Eurofighter es una producción conjunta europea con una fuerte participación alemana (además de la de España, Italia y Gran Bretaña). El avión se ensambla también en Manching, donde se reparan los Tornado. "Pensé que era una broma de mal gusto", recuerda el mecánico Tobias Weber, uno de los 5.000 empleados de la fábrica, cuando se enteró de la posible compra del avión estadounidense. El vicepresidente de Airbus, Wolfgang Gammel, tambien rechaza la posibilidad de hacer la millonaria compra en Estados Unidos. "Mientras podamos ofrecer una alternativa europea, deberíamos seguir siendo europeos". El Eurofighter Typhoon puede asumir el papel nuclear tan bien como cualquier avión estadounidense.

Francia y Alemania han empezado a desarrollar además un nuevo avión de combate de última generación, el FCAS (Future Combat Air System). Merkel ya señaló en mayo de 2017, pocos meses después de que Donald Trump asumiera el cargo de presidente estadounidense, que los días en que "uno podía confiar completamente en los demás" habían terminado y que los futuros proyectos armamentísticos serían más europeos.

Críticas de París

Por eso, el gobierno francés también se alertó cuando se enteró de que en Alemania se barajaba el cazabombardero invisible estadounidense F-35, del gigante militar Lockheed Martin, el avión de combate más moderno del mundo actualmente, como sustituto del Tornado. París temía que la compra del costoso F-35 podría ralentizar el proyecto FCAS y sustraerle los fondos necesarios. Según los informes, el gobierno francés incluso amenazó con echar a Alemania del proyecto, por lo que el F-35 fue descartado.

"Nos dejamos chantajear por los franceses", critica un político en el Bundestag, que todavía considera que el F-35 es la mejor opción. Italia, Bélgica y los Países Bajos han elegido este modelo. Ya ha sido certificado por los estadounidenses como "bombardero atómico". "Ellos tienen un autobús moderno, nosotros una diligencia", se queja este especialista en Defensa de la CDU que quiere permanecer en el anonimato.

US-Militär | F/A-18 Super Hornet Jet (picture-alliance/dpa/ZUMAPRESS)

El F/A-18 de Boeing podría ser el futuro caza-bombardero nuclear de la Luftwaffe.

Un avión de combate "listo para la acción"

Tras descartar el F-35, Berlín se plantea el F/A-18, también de Boeing, aunque algo más modesto. Se habla de "un sistema probado con disponibilidad operativa". Que el modelo tipo Growler pueda contrarrestar la defensas antiaéreas enemigas (como los sistemas de radar) es una ventaja estratégica para el Gobierno Federal, ya que pocos países pueden ofrecer esta tecnología. El Eurofighter tendría que desarrollarse más para lograrlo. Además, se supone que sería más rápido certificarlo como "bombardero atómico" que a un avión europeo.

Pero hay otra razón a favor de los estadounidenses. "La Fuerza Aérea está muy descontenta con Airbus", confiesa el político que pide no ser identificado. La Bundeswehr ha estado a menudo insatisfecha con la calidad de los productos entregados, como con el avión de transporte A400M, aquejado de averías. "Tenemos un problema de comunicación con la Luftwaffe", admite el vicepresidente de Airbus, Wolfgang Gammel.

Airbus Grafik zum FCAS (Airbus)

El futuro FCAS busca integrarse con drones y otros sistemas de combate con la más novedosa tecnología.

Buscar un acuerdo

En su intento de complacer a todos –los partidos de la coalición de gobierno (CDU, CSU y SPD), la Fuerza Aérea, Francia, los Estados Undios y la industria nacional de armamento– el gobierno federal se ha metido en un callejón sin salida. La exministra de Defensa alemana, Ursula von der Leyen, pospuso la decisión durante mucho tiempo; ahora la tomará su sucesora, Annegret Kramp-Karrenbauer, también de la CDU. 

Todo apunta a una solución de salomónica: adquirir los F/A-18 como bombardero nuclear y los Eurofighters para todas las demás tareas de la Fuerza Aérea. Se comprarían de 40 unidades de cada uno, a un precio global de, al menos, diez mil millones de euros. Pero incluso con esta solución habrá descontentos: en el partido socialdemócrata SPD, el socio minoritario de gobierno, muchos critican que se sigan teniendo bombas nucleares estadounidenses en Alemania y que, encima, se tengan que comprar caros aviones estadounidenses para manejarlas. La escalada del conflicto en Irak muestra cuán problemática podría llegar a ser la presencia de estas bombas en Alemania, se quejó el nuevo presidente del SPD, Norbert Walter-Borjans, a principios de enero.

Verteidigungsministerin bei der Luftwaffe | Annegret Kramp-Karrenbauer (picture-alliance/dpa/O. Berg)

La ministra federal de Defensa, Annegret Kramp-Karrenbauer (CDU), en la cabina de un Eurofighter.

Costos enormes

Por lo tanto, las fuentes consultadas esperan que el Ministerio de Defensa comenzará primero las negociaciones con los fabricantes y pospondrá la conclusión de los contratos de compra hasta que la ya dividida gran coalición de gobierno llegue a su fin. Para el Tornado esto podría significar que tenga que seguir volando mucho más allá del fin de su vida útil, previsto para 2025. La tardía decisión afectaría entonces al bolsillo de los contribuyentes: mantener la flota de Tornados hasta 2030, según los cálculos del Bundestag, podría costar la enorme suma de 13.000 millones de euros.

 (lgc/er)

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