Alemania: 50 años de inmigración turca | Alemania | DW | 26.10.2011
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Alemania

Alemania: 50 años de inmigración turca

Los primeros turcos que llegaron a Alemania fueron llamados “trabajadores invitados”. Luego fueron “extranjeros” y hoy son “inmigrantes”. La terminología refleja los cambios de los últimos 50 años en la política germana.

Ahmet (16), Mustafa (47) y Süleyman Cözmez (68): tres generaciones en Alemania.

Ahmet (16), Mustafa (47) y Süleyman Cözmez (68): tres generaciones en Alemania.

Muchos turcos llegaron a Alemania en virtud del acuerdo para la contratación de trabajadores extranjeros, suscrito por la República Federal con Turquía el 30 de octubre de 1961. La gran mayoría no tenía el propósito de radicarse. Tampoco el gobierno alemán veía la necesidad de desarrollar una política específica para esos “huéspedes” transitorios. Había centros sociales que ofrecían asesoría y también algunos programas turcos en la televisión germana, pero no una política diseñada específicamente para los “trabajadores invitados”.

Trabajadores turcos en la fábrica de Ford en Colonia (1964).

Trabajadores turcos en la fábrica de Ford en Colonia (1964).

Cese de las contrataciones

En los años 70, el canciller socialdemócrata Willy Brandt manifestó inquietud por el desafío social que se perfilaba y planteó la necesidad de reflexionar acerca de los límites de la capacidad de recepción de la sociedad alemana. En 1973 se resolvió suspender las contrataciones. Según la ex presidenta del Parlamento germano federal Rita Süssmuth, esa medida tuvo importantes consecuencias. Casi la mitad de los “trabajadores invitados” regresó a su país de origen y muchos de los que se quedaron enAlemania trajeron a sus familias.

A comienzos de los años 70 se prolongó el permiso de estadía a los turcos y también se facilitó su obtención. Igualmente se facilitó la reagrupación familiar. De esta forma, los turcos comenzaron a radicarse en Alemania. Safter Cinar, encargado de asuntos de inmigración e integración de la Confederación Alemana de Sindicatos (DGB), considera que el gobierno alemán de ese entonces no estaba preparado para tal ola de inmigración y critica la falta de un plan de largo plazo. Hace notar que la llegada de las familias “implicaba que a los jardines infantiles y escuelas se incorporarían muchos niños con otro idioma, otra religión y otra cultura”. Nadie reflexionó al respecto en aquel tiempo.

Propuestas de integración ignoradas

Safter Cinar.

Safter Cinar.

En 1979, el primer encargado gubernamental de asuntos de extranjeros, Heinz Kühn, presentó propuestas en pro de la integración. Cinar opina que muchas de ellas tienen vigencia hasta hoy en día. “Estaban en discusión temas como la reforma del sistema educacional, la contratación de personal idóneo o la educación en la lengua materna”, explica. Y añade que Kühn quería, además, que se acelerara y facilitara el proceso de adquisición de la ciudadanía y que se aceptara la doble nacionalidad. Pero el gobierno de la época no tomó en cuenta esas recomendaciones y adoptó medidas que contemplaban exactamente lo contrario, como las restricciones a la traída posterior de familiares, aplicadas en 1981.

En 1982, el canciller Helmuth Kohl apuntó a restringir el número de extranjeros en Alemania. “A los extranjeros que quieran regresar a sus países hay que facilitarles el retorno. Pero ellos también tienen que decidir si quieren volver a su patria o quedarse aquí e integrarse”, dijo Kohl en una declaración de gobierno. Un año más tarde entró en vigor la ley de ayuda al retorno. Pero muchos turcos se quedaron en Alemania.

País de inmigración

Pese a que a mediados de la década del 90 vivían en Alemania dos millones de personas de origen turco, se mantuvo la discusión sobre si éste era o no un país de inmigración. Pero, con el paso de los años, la integración fue instalándose en la agenda política. No obstante, las leyes de extranjería fueron endurecidas. Se dejó de aceptar la doble nacionalidad y se impuso la condición de aprender el idioma alemán.

Prof. Klaus Bade.

Prof. Klaus Bade.

La obtención de la ciudadanía se volvió más difícil, al igual que la posibilidad de traer a familiares. Por otro lado, el diálogo con los inmigrantes fue cobrando más relevancia.

Klaus Bade, investigador de temas de inmigración, hace un balance de los últimos 50 años, concluyendo que la inmigración y la integración han pasado a formar parte de la política alemana. Bade se muestra optimista de cara el futuro, dado que la política alemana se ha adaptado a la nueva forma de sociedad y ya nadie niega que Alemania sea un país de inmigración.

Autora: Jülide Danisman/ Emilia Rojas

Editor: Pablo Kummetz

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