Alabanzas para Airbus por planes de reestructuración | La prensa opina | DW | 01.03.2007
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La prensa opina

Alabanzas para Airbus por planes de reestructuración

Columnistas europeos coinciden en que la reestructuración anunciada por Airbus, aunque dolorosa, es justa, necesaria y urgente, sobre todo porque el consorcio aeronáutico de salir de la esfera de influencias políticas.

Planta de Airbus en Hamburgo.

Planta de Airbus en Hamburgo.

El diario parisino La Tribune: “Bravo para el artista Louis Gallois. La maniobra era extremadamente riesgosa cuando el gerente de Airbus se sentó a pilotear Airbus. Él sabía que nadie le iba a hacer regalos. Aún así, logró ejecutar una maniobra en condiciones psicológicas y económicas bien difíciles, cuya lógica y necesidad muchos apenas estarán en capacidad de comprender cuando el legítimo estado de shock haya pasado y las emociones se hayan calmado. Pero Gallois no le ha sacado el cuerpo a nada en Airbus y la próxima etapa va ser igual de miedosa”.

Un trío sin pantalones

El periódico L'Est Républicain, de la francesa Besançon, analiza: “No es de extrañar que en este trío compuesto por la EADS, el Estado francés y el Gobierno alemán, en el que nadie tiene los pantalones, los medios de administrativos dejen mucho que desear. La doble gerencia de la EADS debió haber sido eliminada hace tiempos y su estilo de administrar modernizado.

Pero la pasividad y la comodidad se habían vuelto tan normales que Airbus, símbolo de la cooperación y la eficiencia europeas, empezó a enfermar. La política además comenzó a hacer las cosas más complicadas y a clamar por una solución del Estado omnipotente.

La seriedad es la sorpresa

El rotativo alemán Kölner Stadt-Anzeiger apunta: “La verdadera sorpresa que hay en Airbus es que la gerencia parece estar realmente interesada en solucionar los problemas, por lo menos cuando se escucha a Louis Gallois hablar de los planes: recorte de plazas de trabajo, separación de plantas, doblar el número de suplidores y, sobre todo, la reestructuración de la empresa que la liberaría de la nefasta influencia política y la convierte en lo que es o debe ser: un consorcio internacional.

Si los planes se cumplen como se han propuesto, se justificarían los sacrificios que los trabajadores harán a ambos lados del Rín. Sería un desastre que las estructuras del consorcio sólo se corrigieran superficialmente. Hay lugar para la desconfianza”.

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