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Afganistán, ¿ciclo sin fin?

30 de marzo de 2012

Las amenazas principales para los soldados de la ISAF son los ataques explosivos y los militares afganos que se vuelven en su contra, dijo el general alemán Markus Kneip, excomandante regional de ese contingente.

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Imagen: Bundeswehr

Reservado, serio, modesto. Ese es el talante que el general de brigada Markus Kneip exhibió este viernes (30.03.2012) en Berlín, al presentarse ante la Conferencia de Prensa Federal para dar detalles actualizados sobre la cooperación entre el ejército alemán y las fuerzas de seguridad de Afganistán. A principios de marzo, Kneip entregó a su sucesor, Erich Pfeffer, el comando de la Fuerza Internacional de Asistencia para la Seguridad (ISAF) en el norte del país asiático. Los medios germanos esperaban su reporte desde entonces.

El único tópico tabú en la rueda de prensa fue la herida de guerra que el propio Kneip sufrió tras un ataque con explosivos en mayo de 2011; el militar tuvo que ser trasladado a Alemania, en donde recibió tratamiento médico por dos meses. De resto, no hubo asunto alguno sobre el cual el excomandante de la ISAF se haya negado a hablar. De hecho, al mencionar la necesidad de que la clase política afgana y el Gobierno alemán transformen los proyectos cooperación para el desarrollo en realidades tangibles, lo hizo con una candidez inusual.

“Ese es un ciclo sin fin. Uno tiene la impresión de que las cosas nunca llegan a su fin”, dijo Kneip con un dejo de resignación, insistiendo en que la meta de la misión en Afganistán debe ser que las autoridades tomen las riendas de la administración de sus nueve provincias y 122 distritos. El general de brigada aprovechó para destacar la importancia de la cooperación militar en el norte de ese país y las exigencias del cargo que él ocupó hasta marzo. Coordinar a los soldados de veintiún naciones estacionados en el área no es tarea fácil, acotó.

La seguridad de las bases militares

Kneip aseguró que tanto David Howell Petraeus como John Allen, los últimos generales estadounidenses en liderar la misión en Afganistán, siempre lo mantuvieron bien informado. Al mismo tiempo, los alemanes están a la orden para apoyar a los militares de otros países; soldados que, en algunos casos, portan uniformes del ejército germano y dependen de material proveniente de Alemania. A su juicio, la mayor preocupación de todas las tropas estacionadas en territorio afgano es la seguridad, dentro y fuera de las bases militares.

Generalmajor Markus Kneip und Verteidigungsminister Thomas de Maiziere
El general de brigada Markus Kneip junto al ministro alemán de Defensa, Thomas de Maiziére.Imagen: dapd

En todos los cuarteles se han instalado cámaras de vigilancia y el empleo de datos biométricos se ha vuelto rutinario para identificar a potenciales agresores antes de que arremetan. “Si no nos cuidamos, nada funcionará en Afganistán”, señaló Kneip, agregando que las tropas alemanas sólo serán tomadas en serio por sus aliados afganos si son capaces de garantizar su propia seguridad. Las amenazas principales para los soldados de la ISAF son los ataques explosivos y los militares afganos que se vuelven en su contra inesperadamente.

En febrero de 2011, tres soldados alemanes fueron asesinados y otros seis fueron heridos por un militar afgano que hasta entonces habían colaborado con la ISAF. “Eso puede ocurrir en cualquier momento”, dijo Kneip. No obstante, la mayoría de las víctimas militares han sido objeto de ataques por parte de talibanes o de bombas colocadas a la orilla de las carreteras. Es por eso que Kneip subraya la necesidad de mejorar la cooperación con las fuerzas de seguridad afganas.

Autores: Bettina Marx / Evan Romero-Castillo
Editor: Enrique López