A Mohamed le gusta verde | Global Ideas | DW | 12.04.2011
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Global Ideas

A Mohamed le gusta verde

Pecadores del clima o apocalipsis climático: el debate medioambiental adopta rasgos místicos. ¿Quizás porque el 80% de la humanidad es creyente? Los predicadores quieren convertir a sus fieles en amigos del clima.

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Todas las religiones tratan la relación entre el hombre y la naturaleza.

Moisés ya lo sabía. Tal como reza en la Biblia, el hombre debe cuidar de la Madre Naturaleza: "y Dios tomó al hombre y lo puso en el Jardín del Edén, para que lo labrara y lo guardase". Es decir, trabajar en el jardín y cuidarlo en lugar de talar y contaminar. Pero no sólo el Cristianismo tematiza la relación entre el ser humano y la naturaleza. Todas las religiones del mundo lo hacen. Religiones que juegan un papel esencial para la mayor parte de la humanidad, dado que más del 80% de los seres humanos son religiosos en el sentido más amplio del término.

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Los líderes espirituales enseñan el camino a seguir: también en materia medioambiental.

"Que nosotros también sufrimos cuando el planeta sufre es un hecho que todavía no ha arraigado en la conciencia del ser humano", escribe el activista medioambiental Fazlum Khaled, fundador de la organización ecologista Islamic Foundation for Ecology and Environmental Sciences (Ifees, Fundación Islámica de Ecología y Ciencias Ambientales). Ifees apoya la construcción de mezquitas "verdes", que consumen únicamente energías regenerativas. Verde es, al fin y al cabo, el color favorito del profeta del Islam.

Los líderes espirituales poseen una gran autoridad

Que los gustos en materia de colores del profeta Mohamed se conviertan de repente en el centro de interés depende también de los líderes espirituales. Son ellos quienes interpretan las sagradas escrituras y deciden qué pasajes destacar de forma especial. "Influyen en la visión que las personas tienen del mundo y, con ello, en sus actos", escriben los etnólogos estadounidenses James Peoples y Garrick Baley en su trabajo "Humanity" ("Humanidad").

Los líderes espirituales poseen una gran autoridad en muchas regiones del mundo. Ofrecen orientación a sus respectivas sociedades, reglamentan la convivencia, disponen qué rituales hay que llevar a cabo en el matrimonio, la muerte o las disputas y explican lo misterioso y místico. Con ello determinan, en un cierto grado, los actos de sus feligreses. Los líderes religiosos pretenden aprovechar dicha circunstancia para transformar a sus seguidores de "pecadores" del clima a amigos del medio ambiente.

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Quemar menos varillas de incienso puede contribuir a reducir la contaminación del aire.

Predicar la protección del medio ambiente

Representantes de 30 religiones y grupos interconfesionales se reunieron en 2009 en el palacio británico de Windsor con motivo de la Conferencia Climática de ámbito religioso "Many Heavens, One Earth" ("Muchos Cielos, una única Tierra"). Da igual si hinduistas, cristianos, musulmanes o seguidores del Sijismo: el cambio climático los amenaza a todos. Pero no quieren predicar solamente desde el púlpito, sino proteger el medio ambiente con proyectos concretos. Por ejemplo, los budistas chinos y los taoístas quieren limitar el número de varillas de incienso a tres por persona y, con ello, reducir la contaminación del aire. Por su parte, la Iglesia Anglicana y el Sijismo pretenden instalar más paneles solares en los tejados de sus templos.

Por lo visto, los líderes espirituales africanos quieren, en primer lugar, educar a sus feligreses: en 2010 acordaron en una declaración tratar regularmente la cuestión del cambio climático en sus sermones. Destacando aquellos versículos relevantes de las Sagradas Escrituras que hablen del papel del hombre y la naturaleza. El objetivo, despertar el interés de sus feligreses por una forma de vida respetuosa con el medio ambiente.

Un árbol por boda

En Uganda, el encargado de predicar es el líder religioso de los musulmanes en el país, Mufti Mubajje. Cada semana sermonea a sus fieles sobre cómo pueden proteger el medio ambiente: no talar árboles, consumir menos carbón, plantar un árbol. Y es que en este país del Este de África, muchos de sus habitantes contribuyen a la deforestación talando árboles para utilizarlos como material para la construcción o simple combustible. Zonas selváticas enteras ya han sido destruidas.

Un obispo de la Iglesia Anglicana de la región de Bunyoro, al Oeste del país, contribuye especialmente a la reforestación. Sólo casa a las parejas o bautiza a los bebés si sus feligreses han plantado un árbol con anterioridad. En todos los casos, se trata de proyectos que cuentan con el apoyo de organización internacionales, como el instituto cultural británico British Council.

EIn Baum wird gepflanzt

Plantar árboles: un objetivo "sagrado".

Las iglesias alemanas se movilizan también contra el cambio climático, por ejemplo a través de la campaña "Cambio Climático – Estilo de vida", de la Iglesia Evangélica en la Sajonia Central (EKM). Con un "ayuno" en la utilización del coche particular, un viernes sin carne y otras acciones, la EKM pretende evitar la emisión de un millón de kilos de CO2 hasta el Día de Acción de Gracias de 2011. "En lugar de esperar a las decisiones políticas, debemos comenzar por actuar nosotros mismos", explica la responsable del proyecto, Annelie Hollmann. Porque como también explicó ya el Premio Nobel de la Paz, el obispo Desmond Tutu, en el marco de la Conferencia del Clima de Copenhague, "sólo tenemos un mundo. Este mundo. Si lo destruimos, ya no tendremos nada". Moisés, probablemente, le habría dado la razón.

Autor: Michael Führer
Redacción: Emili Vinagre

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