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Óscar Arias: "Con Trump EE. UU. vuelve al unilateralismo"

Eva Usi
11 de noviembre de 2016

El Nobel de la Paz Óscar Arias lamentó que el pueblo estadounidense haya elegido al candidato "más inculto" y "mentiroso" de su historia. En su opinión, Trump ha conjurado valores que recuerdan a la Alemania nazi.

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El Nobel de la Paz costarricense, Óscar Arias.
El Nobel de la Paz costarricense, Óscar Arias. Imagen: picture-alliance/dpa/M. Gutierrez

El dos veces presidente de Costa Rica, Óscar Arias, recibió en 1987 el Premio Nobel de la Paz por su intermediación política que logró poner fin a los procesos armados de Centroamérica, en particular por su oposición al apoyo estadounidense en el conflicto nicaragüense a través de los "contras".

DW: ¿Le sorprendió el triunfo de Donald Trump?

Óscar Arias: Nunca me imaginé que tuviera ninguna posibilidad de triunfar. Si logró una victoria es porque ha sido una campaña en la que le ha dicho a la gente lo que quiere oír y no lo que debe saber. Es un candidato que renunció a educar a su pueblo, sobre todo a la gente con baja educación, los anglosajones blancos y de ojos azules que se han sentido perjudicados en los últimos años por la globalización. Muchas de las empresas estadounidenses se han ido a China y después, con el NAFTA, se fueron también para México. Este es un fenómeno generalizado, no sólo en Estados Unidos, sino en Europa y en todos los rincones del planeta.

¿Triunfó el populismo?

Tuvo un discurso racista, xenófobo, misógino, es una persona impulsiva, muy temperamental y dispuesta a utilizar el poder para hacer daño, como le dijo a su adversaria Hillary Clinton, de que de estar él en el poder ella estaría en la cárcel. Me parece muy triste porque triunfó el populismo que nos está invadiendo por todos lados. Aquí en América Latina somos "doctores" en ese campo porque hemos tenido a populistas desde hace muchas décadas. Pero ya los hay en el centro y el este de Europa, en donde hay regímenes con un discurso anti-inmigración muy fuerte. Me preocupa mucho y me duele mucho que el electorado haya elegido a una persona que, por lo menos en la historia reciente de Estados Unidos, es el candidato menos preparado, más inculto y más mentiroso de las últimas décadas.

¿Cree usted que la llegada de Trump a la Casa Blanca debilite las estructuras multilaterales en las que Estados Unidos ha tenido la voz cantante desde el fin de la Segunda Guerra Mundial?

El Premio Nobel de la Paz Óscar Arias.
El Premio Nobel de la Paz Óscar Arias.Imagen: picture-alliance/dpa

Con su lema de "volver a hacer grande a los Estados Unidos" evidentemente va a maltratar a muchos países y va a maltratar el multilateralismo que se ha creado sobre todo después de la caída del Muro de Berlín, tras el fin de la Guerra Fría. Es volver al unilateralismo y querer imponer la voluntad de la Casa Blanca en muchas cosas importantes que se han creado desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Eso se ha visto con su amenaza de no pagar el precio que ha venido pagando Estados Unidos dentro de la OTAN. Es como decirle a los japoneses o a los coreanos del sur que hagan sus propias armas nucleares porque Estados Unidos ya no va a seguir gastando para protegerlos. Como la amenaza a los mexicanos de construirles un muro y exigirles que lo paguen ellos. Y de expulsar a todos los inmigrantes que están en Estados Unidos. Si sucediera todo lo que dijo en campaña sería muy perjudicial para la paz mundial y para el equilibrio que ha existido en las últimas décadas.

Además llega a la Casa Blanca con el respaldo de su partido en el Congreso, lo que le permitiría llevar a cabo sus promesas de campaña...

Llega con mucho poder. Con una mayoría en el Senado, con una mayoría en la cámara baja del Congreso. Va a poder elegir a un magistrado conservador para reemplazar a Antonin Scalia en la Suprema Corte y, finalmente, por supuesto llega con el poder ejecutivo ejercido por él. Lo importante aquí no es el uso del poder sino el abuso del poder. Ojalá que no se extralimite, ojalá que los frenos y contrapesos de la democracia norteamericana, cuya institucionalidad viene construyéndose desde hace más de 240 años, desde 1776 hasta nuestros días, sea tan fuerte que no le permita poner en práctica muchas de las promesas que ofreció en campaña.

¿Que impacto tendrá la llegada de Trump a la Casa Blanca para Centroamérica, para la Alianza para la Prosperidad con la que la Administración de Obama quería ayudar al llamado Triángulo del Norte de Centroamérica a salir de la pobreza y la violencia crónica?

Es una herencia que nos dejaron los conflictos en Guatemala, el Salvador, Nicaragua y Honduras desde la década de los 80. Es una generación perdida que no fue al colegio, que no estuvo en un pupitre porque en su lugar andaba con una AK47 peleando en las montañas de estos países. Ese conflicto fue producto de la Guerra Fría. Las superpotencias pusieron las armas; los centroamericanos pusimos los muertos. Lo que hoy vivimos, esa violencia y criminalidad esa delincuencia e inseguridad se debe a que estos jóvenes huyeron a Estados Unidos, allá formaron sus pandillas. Los guerrilleros se convirtieron en pandilleros y son los que constituyen las Maras. Felizmente el Congreso de Estados Unidos accedió a ayudarles a los gobiernos de Guatemala, el Salvador y Honduras. Esa es una legislación que yo espero que no se eche para atrás ahora que llega el partido republicano a partir del 20 de enero. Es algo que se merecen esos países porque el precio que pagó la juventud por no haber podido educarse, por estar sumergidos en los conflictos animados por las dos superpotencias, ha sido muy elevado. Estados Unidos está reconociendo su responsabilidad, ciertamente ya no existe la Unión Soviética y Putin no va a reconocer ninguna responsabilidad pero Estados Unidos fue fundamentalmente el país que más atizó el conflicto aquí en Centroamérica.

¿Es de temer que Trump forje nuevas alianzas geoestratégicas con Rusia y con regímenes y partidos de ultraderecha?

Cuadriga - Trump y el mundo: ¿socios o enemigos?

Es un fenómeno que ustedes están viviendo en Europa con una extrema derecha populista, reaccionaria, no dispuesta a permitir el paso de los inmigrantes del África subsahariana y del Medio Oriente. La gente que escapa de la guerra, los civiles que tienen que abandonar Alepo o Mosul. Los montones de refugiados que andan buscando donde rehacer sus vidas.

Esta extrema derecha les cierra las puertas en Hungría, en Austria, en Holanda, partidos bastante radicales y no es nada diferente a lo que Donald Trump ofreció al electorado norteamericano con respecto a los inmigrantes. Trump se refería a los inmigrantes pobres de América Latina, de Centroamérica, de México, que quieren cambiar sus vidas cruzando la frontera hacia los EE.UU.

Este sentimiento anti-inmigrante se está generalizando en las ciudades en Estados Unidos, con manifestantes blancos que repudian a los inmigrantes, a los afroamericanos, y contra las personas de ojos razgados, los vietnamitas o los japoneses, los chinos que han vivido en Estados Unidos desde hace muchos años, a quienes llaman con un vocabulario muy peyorativo. El apoyo de David Duke (exlíder del Ku Klux Klan) es algo muy lamentable porque es volver a los tiempos ya superados de la lucha por los derechos civiles de Martin Luther King, por los derechos de los negros en ese país.

¿Podría encaminar Trump a su país hacia un fascismo del Siglo XXI?

El norteamericano, sobre todo en las grandes metrópolis, está muy consciente de su discurso racista de campaña. Ayer hubo una manifestación muy grande en Chicago, en donde ganaron los demócratas. Son protestas porque ya andan pintando esvásticas en los campos universitarios; se ha empoderado el blanco que no está contento con la diversidad, el melting pot, la sociedad multiracial que ha caracterizado a Estados Unidos desde hace muchas décadas. Ahora pareciera que volvemos al sentimiento que había en la Alemania de los años 30. Eso es muy peligroso y nos asusta mucho a todos. Estados Unidos es un país que debería ser un paradigma de tolerancia hacia todas las razas y las ideologías políticas y el pensamiento económico. Hoy lo que estamos viendo es el resurgimiento de la supremacía del blanco y eso ciertamente atenta contra los valores tradicionales de los Estados Unidos de América.