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Ciencia y Ecología

“Ya era hora de relacionar degradación de los océanos con cambio climático”

La meta de la primera Conferencia Mundial de los Océanos es comprometer al mundo en la búsqueda de opciones para encarar el impacto del cambio climático en la vida marina, en las costas y en las zonas insulares pequeñas.

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Corales en la Isla de Comodo, Indonesia.

Cinco mil climatólogos, oceanógrafos, ecologistas, representantes de organizaciones multilaterales, ministros y oficiales de alto rango de más de ochenta países se reúnen desde ayer (lunes 11 de mayo de 2009) y hasta finales de esta semana en la I Conferencia Mundial de los Océanos para debatir en torno al efecto de los cambios climáticos sobre los mares del planeta y la vida de las comunidades humanas en las islas y costas del mundo.

La meta principal de este encuentro que se celebra en Manado, capital de la provincia indonesa de Sulawesi Septentrional, es que sus participantes suscriban la llamada “Declaración Oceánica de Manado”, un llamado de alerta que sería presentado en la Cumbre del Clima de las Naciones Unidas, a celebrarse del 7 al 18 de diciembre de 2009 en Copenhague, Dinamarca, para atraer la atención de los firmantes del Protocolo de Kioto.

Metas ambiciosas y urgentes

Otros objetivos de la I Conferencia Mundial de los Océanos son el fortalecimiento de la cooperación internacional para optimizar la administración de los recursos marinos y pesqueros, así como el fomento de la conciencia a escala global sobre el papel de los océanos en la regulación de las condiciones meteorológicas, la necesidad de proteger las áreas costeras e insulares amenazadas por el acelerado ascenso del nivel del mar y la importancia de educar a sus habitantes para que se adapten a los efectos de la alteración climática.

Mojib Latif Klimaforscher

Dr. Mojib Latif.

La creación de un Foro Oceánico Mundial -cuya misión sería garantizar la implementación del “plan de acción” a proponerse en la Declaración Oceánica de Manado-, es otra de las finalidades de esta conferencia. Pero, ¿es que no se ha discutido suficientemente sobre la problemática de los mares en el marco del Protocolo de Kioto? “Por desgracia, no”, dice el Dr. Mojib Latif, oceanógrafo, climatólogo y profesor en el Instituto Leibniz de Ciencias Marinas en la Universidad de Kiel (IFM-GEOMAR). “Por lo general, la atención se centra en los factores climáticos que afectan la vida en tierra firme –sequías, lluvias o tormentas inusualmente intensas, por ejemplo, pero no en las irregularidades que tienen lugar en los mares”, apunta.

Copenhague en la mira

“Por eso creo que la conferencia de Manado es muy importante; sobre todo como preludio de la Cumbre de Copenhague, en donde se va a firmar el llamado ‘Acuerdo Pos-Kioto’ ”, añade Latif, especialista en materia de circulación oceánica y dinámicas climáticas, y autor de varios libros acerca de las implicaciones del calentamiento global. “Ya era hora de que se hablara sobre la conexión entre lo que ocurre en los océanos y los cambios climáticos que parecieran alarmarnos tanto”.

“Las corrientes oceánicas que circulan desde el Golfo de México hacia el otro lado del Atlántico hacen que Europa Occidental tenga un clima moderado en comparación con Canadá, por ejemplo. Pero si la trayectoria de esas corrientes se desviara o perdiera fuerza por causa del calentamiento global propiciado por la actividad humana, no solamente se alterarán las condiciones atmosféricas en Europa, sino que el nivel del mar ascenderá con mayor rapidez en el norte del Atlántico que en el sur del océano”, asegura Latif.

Escenarios perturbadores

Ulf Riebesell Wissenschaftler

Prof. Dr. Ulf Riebesell

“Al calentamiento global generado por la concentración de dióxido de carbono en la atmósfera, se suma la acidificación de los océanos debido a la cantidad de dióxido de carbono que éstos han absorbido desde el inicio de la Revolución Industrial hasta hoy. Desde mediados del siglo XVIII, el 48 por ciento del dióxido de carbono producido por la explotación de carbón, petróleo y gas natural ha ido a parar a los mares”, explica el Dr. Ulf Riebesell, investigador y profesor de Oceanografía Biológica en el IFM-GEOMAR de Kiel.

“La acidificación de los océanos ha aumentado en un 30 por ciento desde la era pre-industrial hasta hoy. Si en los próximos cien años seguimos produciendo la misma cantidad de dióxido de carbono a la misma velocidad con la que lo hacemos hoy, el grado de acidez de los mares alcanzará niveles sin precedentes en este planeta. Esa es una amenaza seria para innumerables especies vegetales y animales”, agrega Riebesell.

La Declaración Oceánica de Manado

Entre otros tópicos, el preámbulo de la Declaración Oceánica de Manado hará referencia a la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar de 1982, en donde se aprobó por última vez un marco legal para regular el uso de los océanos. Dicha legislación estableció el carácter obligatorio de la cooperación regional y global para proteger y conservar el medio ambiente marino, pero no contempló las formas en que los Estados deberían atender los asuntos marítimos relacionados con los cambios climáticos.

El cuerpo de la declaración describirá la manera en que la alteración del clima y los océanos se influencian mutuamente, y propondrá ideas para mitigar el impacto de los cambios climáticos actuales y venideros en la vida humana que se desarrolla en el mar, en las costas y en las islas pequeñas. El documento hará recomendaciones para que la declaración pueda ser traducida en acciones concretas – es decir, en cooperación internacional para la investigación, el intercambio de información, la transferencia de conocimiento y tecnología, y el apoyo financiero, entre otras.

Grandes expectativas

“El último reporte del Panel Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés) informa exhaustivamente sobre los efectos de la producción industrial en la biosfera terrestre, pero dice muy poco sobre su impacto en los mares – el calentamiento del océano, otro síntoma preocupante, brilla por su ausencia en esa publicación y su acidificación ocupa una hoja y media, cuando mucho”, comenta Riebesell y añade: “es por eso que la I Conferencia Mundial de los Océanos es tan relevante. Ella nos permitirá medir cuánto sabemos sobre la situación de los mares e informar a los otros miembros de la comunidad científica internacional que, en general, tienden a saber muy poco del asunto”.

Autor: Evan Romero-Castillo

Editor: José Ospina-Valencia

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