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Europa

¿Y si Austria cierra las fronteras?

El gobierno de Viena decidió un endurecimiento en los controles fronterizos, para limitar la llegada de refugiados. Eso volvería a reducir la libertad de movimiento en Europa. ¿Qué consecuencias podría tener la medida?

El ministro de Exteriores de Austria, Sebastian Kurz, no demoniza los controles fronterizos. Al contrario, ve en ellos una potencial “solución europea” a la crisis de los refugiados. En una entrevista con el canal público alemán ZDF dijo que si todos los países endurecen los controles, limitan el acceso a los refugiados e incluso cierran las fronteras, esto generaría un positivo efecto dominó, porque los solicitantes de asilo sencillamente no podrían seguir viajando. Entonces las cifras de refugiados bajarían.

Pese al invierno, la oleada no cesa.

Pese al invierno, la oleada no cesa.

Kurz centró sus críticas en Grecia, país donde la mayoría de los refugiados pisa territorio de la Unión Europea por primera vez. Para la autoridad austríaca, los centros de acogida allí son “demasiado confortables”. Grecia debería, según las reglas de Dublín, preocuparse de los refugiados y trabajar en sus solicitudes de asilo. Pero, según Kurz, en lugar de eso “los refugiados son enviados tan rápido como es posible al centro de Europa”.

Este miércoles (20.01.2016), Austria fijó en 37.500 solicitantes de
asilo el máximo de refugiados que acogerá este año, que aumentarán
hasta un límite de 127.500 hasta 2019, según acordó hoy la coalición
de gobierno en Viena.

Más y más controles

No sólo Austria ha reinstaurado los controles fronterizos. Suecia, Dinamarca, Alemania y otros ya lo han hecho. Pero, al igual que los demás países, Austria no va a sellar completamente su frontera, sino solo reforzar los controles. Sin embargo, los controles fronterizos en el sistema Schengen no deberían existir, salvo de forma temporal y “en caso de una grave amenaza para el orden público y la seguridad interior”.

Yves Pascouau, experto en Migración del centro de estudios belga Centro de Política Europea, está satisfecho porque todos los países han respetado las normas y han informado de sus actos previamente a la Comisión. Esto es importante, pues si los estados comienzan a actuar fuera del marco de las normativas fijadas por el Acuerdo Schengen, eso significaría “el fin de Schengen”.

Pascouau, sin embargo, no acepta la crítica del ministro Kurz a Grecia. “Grecia no siempre ha respetado las normas, pero se encuentra desde hace años sometida a una enorme presión migratoria”, explica. A eso se suman los problemas económicos del país. Y recomienda mirar a los otros países de la ruta de los Balcanes, donde “no se hace lo que se debería hacer”, es decir, registrar a los solicitantes de asilo y procesar sus solicitudes.

Sin derechos en el país del asilo, Alemania

Una situación similar a la que podría presentarse ahora ocurre ya desde fines del año pasado en otros países. Macedonia, Serbia, Croacia y Eslovenia solo dejan seguir su camino a aquellos que, teniendo en cuenta el país de origen, tienen posibilidades reales de ser reconocidos como refugiados. Para los países de la ruta de los Balcanes, esos son los sirios, iraquíes y afganos. Los demás no pueden seguir su camino.

Eslovenia, en la parte norte de esa ruta, dio el primer paso. “Entonces tuvo lugar un efecto dominó, porque ningún otro país a lo largo de la ruta quiso aceptar a estas personas”, dice Melita Sunjic, portavoz de la agencia para refugiados de Naciones Unidas (UNHCR). En dicha ocasión, solamente algunas cientos de personas fueron rechazadas. El mismo escenario podría ahora darse a mucha mayor escala.

Donald Tusk.

Donald Tusk.

¿Se puede rechazar en la frontera a alguien por el solo hecho de no poder identificarse? Sunjic dice que no. “La convención de Ginebra sobre Refugiados señala que yo puedo viajar a un país aun cuando no cuente con los papeles necesarios para ello, si lo que deseo es pedir asilo en ese país”, aclara. Todos los estados a lo largo de la ruta de los Balcanes, sean o no miembros de la Unión Europea, firmaron la Convención de Ginebra. En todos ellos existe un derecho legal a pedir asilo. Sin embargo, la portavoz de UNHCR es clara: “No existe la posibilidad de elegir el país de asilo”. Es decir, ningún refugiado puede exigir que lo dejen seguir camino a Alemania o Suecia.

No al fin de Schengen

Yves Pascouau cree que “en los próximos meses deberemos acostumbrarnos a vivir con controles fronterizos”. Pero si todos los estados los introducen, habrá problemas económicos en la Unión Europea. “Hasta ahora no son grandes, pero serán mayores si los controles fronterizos se extienden en el tiempo”, piensa Pascouau. El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, había advertido sobre el tema recientemente. “Quien mate a Schengen, habrá puesto la lápida sobre el mercado interno”. Esto podría llevar a problemas de desempleo “que ya no serán manejables”. “Sin Schengen, sin la libertad de movimiento de los trabajadores, el euro no tiene sentido”.

El presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, puso un plazo para que Europa resuelva el problema de los refugiados. El martes 19 de enero dijo en el Parlamento Europeo que “solo tenemos dos meses para poner las cosas en orden”, o si no, “el sistema Schengen corre peligro”.


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